Trosky y Trotskismos

El título lo dice todo.
jadiazz
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Mensajepor jadiazz » 30 Oct 2006, 12:53

(Lenin: <<Acerca de una violación de la unidad que se encubre con gritos de unidad>> Junio de 1914.Los subrayados son de Lenin).

…Teníamos razón al hablar de Trotski como de un representante de “los peores vestigios del fraccionismo”.

No fraccionista de palabra, Trotski es, como saben cuantos conocen algo el movimiento obrero en Rusia, el representante de la “fracción de Trotski”.fraccionismo, pues están a la vista sus dos rasgos esenciales:
(1) reconocimiento nominal de la unidad y (2) aislamiento de grupo en la práctica.[…]En Trotski no hay nada ideológica ni políticamente precisado, porque la patente de “no fraccionismo” sólo significa (en seguida lo veremos con más detalle) patente de plena libertad para pasar de una fracción a otra y viceversa.

En resumen:1) Trotski no explica ni comprende la significación histórica de las divergencias ideológicas entre las corrientes y fracciones del marxismo, aunque tales divergencias llenan veinte años de la historia de la socialdemocracia y afectan a los problemas fundamentales de la actualidad…

2) Trotski no comprende las peculiaridades fundamentales del fraccionismo como reconocimiento nominal de la unidad y fragmentación real;

3) Trotski defiende, bajo la bandera de “no fraccionismo” una de las fracciones en el extranjero, particularmente carente de ideas y faltas de arraigo en el movimiento obrero en Rusia.No es oro todo lo que reluce. En las frases de Trotski hay mucho brillo y estruendo, pero ningún contenido.[…] Si nuestra actitud ante el fraccionismo es errónea desde el punto de vista de la teoría y de los principios, Trotski debería decirlo francamente, debería declarar concretamente, indicar sin rodeos en qué ve el error. Pero Trotski lleva años rehuyendo este punto esencialSi la práctica, la experiencia del movimiento, da un mentís a nuestra actitud
frente al liquidacionismo, hay que analizar esa experiencia, cosa que tampoco hace Trotski. “Numerosos obreros avanzados –reconoce- se convierten en activos agentes de la escisión” (léase: activos agentes de la línea, de la táctica y del sistema de organización pravdista)(1).Pero, ¿por qué se produce el fenómeno lamentable, confirmado por la experiencia, según reconoce Trotski, de que obreros avanzados, y además numerosos, están de acuerdo con Pravda?.

A consecuencia del “completo desconcierto político” de estos obreros avanzados, contesta Trotski..Las explicaciones, ni que decir tiene, es extraordinariamente halagüeña para Trotski, para las cinco fracciones
en el extranjero y para los liquidadores.

Trotski gusta muchísimo de dar “con profundo aire de perito”, en frases grandilocuentes y sonoras, explicaciones de los fenómenos históricos
que son halagüeñas para él, para Trotski. Si “numerosos obreros avanzados” ¡se convierten en “activos agentes” de una línea política y de partido que no coincide con la línea de Trotski, Trotski resuelve el problema sin pararse en barras, en el acto y cortando por atajo: esos obreros avanzados se encuentran “en estado de completo desconcierto político”, ¡y en cambio él, Trotski, s encuentra, por lo visto, “en estado” de firmeza política, de lucidez y de justeza de línea! ¡Y ese mismo Trotski, dándose golpes de pecho, lanza rayos y truenos contra el fraccionismo, contra el espíritu de círculo y contra la manía intelectual de imponer su propia voluntad a los obreros…!En verdad que, al leer semejantes cosas, se pregunta uno involuntariamente si no es de un manicomio de donde salen las voces.
(Lenin: <<Acerca de una violación de la unidad que se encubre con gritos de unidad>> Junio de 1914.Los subrayados son de Lenin).
1.-Liquidadores y populistas de izquierda, agrupados en torno a un pequeño periódico.

Esta sacado de la CEOC,actual PCE(m-l) lo digo para que se ahorre un pretexto Pere de echar por tierra,no soy de dicha organización,pero vamos prefiero sacar eso antes que cosas de la Fundación Andreu Nin que tiene clara conexiones con la contrarevolución cubana.
Y ahora di que si Lenin era trotskysta en febrero del 1917 y que si esto que si lo otro,osea que vosotros mismo acusais de "chaquetero" :? a Lenin en fin para esos amigos no hacen falta enemigos.
Obviamente como aliados si se puede tener a organizaciones trotskystas que tengan representatividad, por supuesto dejando muy clarita las normas y limites del pacto,pero en el mismo partido no!

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arpia49
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Mensajepor arpia49 » 30 Oct 2006, 13:55

Una pregunta, con maldad. ¿Lo que dijo Lenin sobre Trotski en 1914 es válido para todos los trotskistas hoy?

Me parece demasiado simplificar y además de que recurrir a Lenin como 'la verdad' absoluta me da miedo. Que lo dijera Lenin no es un argumento, a menos a mi manera de ver las cosas.

Lara
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Mensajepor Lara » 31 Oct 2006, 09:57

Para Arpia29:

Quanto Lenin fez essas criticas a Trotski em 1914 ,este último ainda não era bolchevique. Quando se tornou bolchevique ele mesmo admitiu que as criticas de Lenin anteriores estavam certas e eles se reconciliaram e a partir dai Lenin começou a fazer predominantemente elogios a Trotski.(junto com uma ou outra critica é claro).
Por isso citar palavras anti-troski de Lenin antes da conversão de Trotski não tem muito sentido.

PS:Eu particularmente prefiro o Trotski anterior e julgo que se ele tivesse continuado nessa linha ai sim ele teria lógica nas suas criticas ao stalinismo.

jadiazz
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Mensajepor jadiazz » 03 Nov 2006, 13:27

arpia49 escribió:Una pregunta, con maldad. ¿Lo que dijo Lenin sobre Trotski en 1914 es válido para todos los trotskistas hoy?

Me parece demasiado simplificar y además de que recurrir a Lenin como 'la verdad' absoluta me da miedo. Que lo dijera Lenin no es un argumento, a menos a mi manera de ver las cosas.


Me parece demasiado simplificar y además de que recurrir a Lenin como 'la verdad' absoluta me da miedo. Que lo dijera Lenin no es un argumento, a menos a mi manera de ver las cosas.[/quote].

No va la cosa por ahi,la cuestión es que nos quieren "vender" tambien como verdad absoluta, que trotsky era el sucesor para encabezar la jefatura de estado,utilizando una notas taquigraficas denominada posteriormente como "testamento" aunque no era asin,Lenin puso defectos de uno y otros, a trotsky por lo que dijo fue descartado,el problema es que creo que no le convencia nadie.
Hoy en día todos los grupos de IV Internacional se consideran herederos de los planteamientos trotskistas por lo cual rivalizan.

No es verdad lo que dice Lara,tras las tesis de Abril,Lenin critico a Trotsky en cuestiones como el tema de los sindicatos, los acuerdos de paz con Alemania.

enchufe
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Mensajepor enchufe » 03 Nov 2006, 14:12

Habis escribió:¡Uf, pedazo de hilo! Bueno, después de todas estas discusiones, sólo quiero preguntar un par de cosas a trotsquistas y anti-trotsquistas:
1. ¿por qué los trotsquistas tienen esa manía del "entrismo"? es decir, formar su propio "partido" pero funcionar dentro de otros, por ejemplo, la gente de El Militante se afilian al PCE, a IU e incluso al PSOE; o la gente de Espacio Alternativo que tienen la mitad dentro de IU y la otra mitad fuera poniendo a parir a IU


A ver... el que Espacio Alternativo tenga gente y gente fuera no tiene nada que ver con ser o no ser Troskistas. Espacio Alternativo no hace una politica de "entrismo" dentro de IU ni se les pasa. El entrismo sería prácticamente lo contrario alas políticas de EA.

El hecho de tengan afiliados y afiliadas o colectivos que no estén en IU tiene mucho que ver con las dinamicas internas de IU (caso de la Rioja u otros luegares hace ya varios años) o de gente que simplemente no quiere estar afiliado/a a IU por el devenir de IU como fuerza política.

Por otro lado, no todos los troskistas hacen entrismo. Decir eso es como decir que todos los comunistas son... el POR por ejemplo no hace ningún tipo de entrismo, ellos y ellas tiene su partido que está integrado en IU y EUIA..

Calificar a todos los troskista de la misma forma es un error. En nuestro pais partidos como la LCR no hacían entrismo

Lara
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Mensajepor Lara » 03 Nov 2006, 16:20

Mas(pero) foi isso que eu eu disse "junto com uma ou outra critica é claro". O que eu quis dizer é que passaram a predominar os elogios mas(pero) sem excluir algumas criticas.

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Pere
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Mensajepor Pere » 24 Nov 2006, 19:41

Ludo Martens, el último estalinista

Pepe Gutiérrez-Álvarez

<<Esta visto que los artículos sobre lo que algunos han llamado “el fenómeno estaliniano”, provocan un más que evidente malestar entre los creyentes de las bondades y aciertos del “camarada Stalin”, y de ello hay buena prueba en las páginas de KAOS, un medio pluralista de izquierdas por excelencia.>>

Esta visto que los artículos sobre lo que algunos han llamado “el fenómeno estaliniano”, provocan un más que evidente malestar entre los creyentes de las bondades y aciertos del “camarada Stalin”, y de ello hay buena prueba en las páginas de KAOS, un medio pluralista de izquierdas por excelencia, o sea, opuesto al sueño del monolitismo que divide el mundo entre los “auténticos comunistas” de un lado, y losrevisionistas y “reformistas” de otro.

Normalmente, dichos creyentes manifiestan su malestar medianteuna sucesión de comentarios propos de taberna,que antes que otra cosa muestranla indigencia cultural y política de sus responsables. Pero, en ausencia de respuestas argumentadas y documentadas, han recurrido a un par de tratados que parecen extraídos de los tiempos de la “caza de brujas” trotskistas y demás, en un “totum revolutum” en el que:

a)Caracterizan a la URSS de los tiempos de Stalin (y por extensión a todos los países “marxistas-leninistas”) como “verdaderamente socialistas”;

b)Atribuyen a la burguesía y al imperialismo (o sea a los “ateos” sean de derechas o de izquierdas) todas las argumentaciones críticas contra esto...;

c)Consideran que su evolución y desnaturalización es debido especialmente al “revisionismo”, una enfermedad disolvente iniciada en el cerebro de Tito y Jruschev, y culminada por Gorbatchev...

d)Dictaminan que el “trotskismo” es un movimiento anticomunista al servicio del enemigo contra el cual no solamente justifican la represión y tentativa de exterminio de los años treinta y cuarenta...

Que nadie se piense que se trata de trabajos que responden a tal libro o a tal cuestión. O de alguna elaboración realizada por algún destacado dirigente del partido como en los viejos tiempos, cuando la apología de Stalin y de la URSS formaba parte del imaginario proletario. Se trata de un tratado puro de “doctrina” en la que se retoman los argumentos de aquellos tiempos en los que tal apología parecía “razonable” por las siguientes razones: 1) el “sistema” andaba muy desprestigiado con sus crisis (1929), sus connivencias con los fascismos, y su actitud socialmente atrasada, 2) seguía viva la misma generación que se había forjado en la defensa de la revolución de Octubre, c) la derecha y sus medios atribuían desde 1917 toda clase de desmanes a los bolcheviques; d) la desinformación era generalizada, y e) la URSS y el partido comunista nacional representaban un “baluarte” más allá de las derrotas...Desde entonces, ha llovido mucho, y las perspectiva es muy diferente a aquella en la que los trabajadores rechazaban las voces críticas.Ha cambiado tanto que en dezmado y dividido, el estalinismo hispano no tiene ni tan siquiera quien le escriba.

De ahí que su recurso más al alcance resulte ser un acta de acusaciones contra el trotskismo elaborado por uno de los escasos “teóricos” vigentes, concretamente las elaboradas por el actual secretario general del Partido del Trabajo Belga, Ludo Martens, al que habría que añadirle otra producida por el comunista de las tierras vascas, el inenarrable José Enrique Egido (autor de una “Historia del trotskismo” que merecería figurar en la historia de la infamia sino fuese tan simple ), ambos textos por lo demás ampliamente reproducidas en varias páginas electrónicas de grupos y partidos afines para los que, en esta cuestión, cualquier tiempo pasado fue mejor, y añoran los buenos tiempos en los que este tipo de documentos influyeron en el curso de los acontecimientos, como aquel tristemente célebre panfleto titulado Espionaje en España, firmado por un tal Max Rieger, y prologado por José Bergamín, que cometió el mayor pecado de su vida de cristiano que creyó en Stalin. Por cierto, un documento que está a punto de editar Renacimiento con un prólogo de Pelai Pagès.

Se podría resumir el contenido de ambos textos en cuatro afirmaciones que establecen una estricta continuidad con las desarrolladas desde los tiempos en que la fracción liderada por Stalin se estableció como la “verdadera heredera” de Lenin, y la guardiana del “auténtico marxismo leninismo”...Combina los sucesivos anatemas clásicos de los tiempos de Stalin de enemigos del pueblo, y de la categoría de “hitlerotrotskistas” con dos aportaciones finales, la que vincula al POUM con las actividades de la CIA en los años cincuenta-sesenta, y la que establece que presuntas relaciones del trotskismo con el alud de “contrarrevoluciones burguesas” en la URSS y en los países del Este, principalmente en Polonia, donde habrían actuado como acompañantes de “Solidarnosk”, y por lo mismo, del Wotyla y Reagan...

Afortunadamente esta llamadas al odio visceral carecen ya del poder ejecutor de antaño. No obstante, su lectura no puede dejarnos indiferentes. Suponen el empleo de métodos de liquidación moral y física de los adversarios que históricamentesolamente encontramos reproducidas con idéntica vehemencia en el fascismo, y si alguien tiene alguna duda, que se ponga en la piel de los acusados, de aquellos a los que el antiguo menchevique Vichinsky, juez en los “procesos de Moscú”, trataba de “perros rabiosos”. Martens no pierde el tiempo en debatirtal o cualpresunto error o errores. Simplemente (y muy “originalmente” además) acusa de Mandel (al que no dejaban de entrar en países como los Estados Unidos, Francia o Alemania) de agente de la CIA, cuando no de contribuir –siguiendo el método del “culto a la personalidad” aunque sea de manera invertida-a la descomposición de aquel “socialismo realmente existente”, caído por una oscura conjura revisionista-trotskista. La cosa es de chiste si no fuese porque hay cabezas cuadradas que se lo creen.

Habría que añadir que, a diferencia de los “buenos tiempos”, algunos de los criterios que Martens atribuye actualmente como una exclusiva del “trotskismo”, resultan ser –matices aparte- patrimonio general de las izquierdas, incluyendo la práctica totalidad de los partidos comunistas. Todos apoyaron los procesos democráticos en los países del “socialismo realmente existente”, eso por más que hubieran optado por otra alternativa a la que finalmente se impuso, ante todo –esto hay que repetirlo todas las veces que hagan falta, por el total descrédito del sistema, y también porque los estalinistas de antaño ya se habían situado en las nuevas estructuras de poder. En su mayoría tienen claro lo que dijo Fausto Bertinotti, a saber, que comunismo y estalinismo son incompatibles. De hecho, ya era utilizada como un insulto entre los propios comunistas de ambas fracciones del PSUC al principio de los años ochenta.

Los últimos estalinistas

La historia del comunismo de los tiempos de Stalin, nada tiene que ver con la “historia sagrada” que sirve de fundamentación al discurso de Martens.

En los años sesenta, todo el entramado comunista oficial había empezado a cambiar. De ahí que, por citar un ejemplo, cuando el que escribe se lamentaba de las burocratadas padecidas puntualmente en sus actividades en Comisiones Obreras, los veteranos del POUM podían comentar con cierta ironía que lo que yo contaba eran cosas de criaturas comparadas con las que ellos habían padecido, cuando en las trincheras tenían que guarecerse de los disparos que le venían –obviamente- desde delante, y también de los que le podían venir por detrás. Por entonces, el linchamiento moral del POUM había llegado a contaminar a sectores del PSOE, y era tan intensa que en el batallón que mandaba como capitana la judía argentina Mika Etchébèhere, ésta no podía ostentar su filiación porque los mismos soldados que estaban dispuestos a enfrentarse con la muerte detrás de ella, preferían no escuchar nada de lo que no podían entender.

Con todo, todavía el cisma chino-soviético (otro jalón en la descomposición del “monolito”), produjo un considerable rearme de la mítica estaliniana entre los grupos aparecidos a la izquierda del los partidos revisionistas. Aunque los maoístas de por aquí nunca llegaron a conocer el soñado “monolitismo” ya que pronto se diversificaron en numerosas variantes, por lo general coincidían en la defensa integral del “faro del socialismo” que representaban la China de Mao, y en menor grado, la Albania de Enver Hoxa, y por la misma vía, anteponían a la URSS revisionista la leyenda dorada del estalinismo. Como se trataba de una época de mucho debate político, y estos grupos tenían, además de la fuerza que les confería las relaciones con China (punto en el que se daba una jerarquía, los que tenían un trato a favor por su mayor veterana como los que tenían la etiqueta de “partidos marxistas-leninistas”, trataban de sacar sus frutos, por ejemplo, eran los que Radio Tirana en castellano destacaba como “dirigentes de las grandes luchas que pregonaban, por cierto, con un grado de exageración tan descabellado que hasta los propios maoístas no se privaban de hacer sus bromas), tenían una cierta implantación, se dio un cierto esfuerzo teórico por vestir esta leyenda con un mayor aparato crítico, y ponerla más en consonancia con las maravillas del pensamiento de Mao Tse Tung, cuyos atributos eran incluso medicinales, buena nueva que llegó a predicar en la misma Universidad de Barcelona, por ejemplo un “PNN” de Ciencias llamado Joan Senent-Josa).

De hecho, no fue tan diferente lo que trató de llevar a cabo muy particularmente, Charles Bettelheim, profesor de la escuela de Altos Estudios, un antiguo “trotsko” convertido al “marxismo-leninismo” en la época en la que escribió un soberbio estudio titulado La economía alemana bajo el nazismo, y que en los años sesenta tomó parte en los debates sobre la construcción del socialismo en Cuba junto con el “Che”, Ernest Mandel y otros. Durante varios años, Bettelheim estuvo cincelando una obra con pretensionesabiertamente “superadoras”, para la cual recreó toda una serie de conceptos que le permitían abordar el entramado económico de la URSS de Stalin pasando literalmente de puntillas sobre la historia social y política. Se llamó La lucha de clases en la URSS (Siglo XXI, Madrid, 1976), de la cual solamente apareció el primer volumen. Su tesis central era la del incremento de la lucha de clases en la medida en que se avanzaba hacia el socialismo, un hilo muy querido por el “camarada” Ludo Martens. El problema radicaba –entre otras cosas- en que se distinguía por “socialismo”, punto sobre el que el cual Martens. Podría decir que el socialismo es lo que es, o sea lo que él dice (o Stalin, Lenin no, Lenin hablaba de un “estado obrero burocráticamente deformado” ya en los comienzo). Otro genio, Bettino Craxi dijo que el socialismo era...pues lo que hacían los socialistas.

Lamentablemente, no pasó mucho tiempo sin que el insigne intelectual francés se desalentara con la caída y desprestigio de la llamada “banda de los cuatros”, después de lo cual tirara por la borda el esfuerzo de no menos de una década para encontrar la cuadratura del círculo. Entonces, Bettelheim publicó un alegato cuyo título habla por sí mismo: El estalinismo, la ideología del capitalismo de Estado en la URSS (editado por El Viejo Topo, nº 30-31).

Mucho más efímero fue el fulgor de un esfuerzo por parte de la antigua y olvidada ORT (Organización Revolucionaria de los Trabajadores, proveniente del catolicismo progresista) contrarrestar la denuncia de un horror en loor a las glorias de la China “marxista-leninista” en la que veían la encarnacion del cielo sobre la tierra. Lo hizo con un número especial de la revista El Cárabo (Nº 11-12, Madrid, 1976), cuyo director era por cierto Joaquín Estefanía Moreira (luego un jerifalte de El País), y su titulo era: Tiempo de Stalin. Con todo, la tesis central de los trabajos sintetizada en un cita de Kostas Mavrakis, introducía ya una tentativa de distanciamiento de Stalin: “Si los comunistas chinos han manifestado una cierta reserva en su crítica pública a Stalin y la han formulado normalmente de manera elíptica, es porque debían tener en cuenta la situación de conjunto. Según su criterio, ésta exigía que se unieran a los files incondicionales aStalin para combatir prioritariamente a los que atacaban al marxismo-leninismo a través del compañero de armas y sucesor de Lenin. Esta táctica quizá pudo ser necesaria en un cierto momento en determinados países, pero resulta nefasta hoy por hoy en Europa. Aquí la lucha contra los seudo-marxistas de cualquier pelaje no puede ser eficaz si no se va al final de la crítica a Stalin”.

No sé que le hubiera sucedido a Mavrakis en los “buenos tiempos”, pero el caso es que desapareció como la gran mayoría de los partidos de origen maoísta, aunque algunos sobrevivieron, e incluso se unificaron con grupos trotskistas en países como Alemania, Italia o Portugal, claro que ya habían ajustado sus cuentas con Mao y Stalin.

Se trataba pues de una crítica “interna”, desde los propios criterios del partido chino, al menos tal como los interpretaba Mao quien había efectuado un encendido elogio a la Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS,de la que se editó un compendio redactado por una comisión del CC del PCUS de la URSSS aprobado en 1938 por el CC.Emiliano Escobar, editorial ligada a la maoísta ORT, editó en 1976 la edición en castellano de Ediciones en Lengua Extranjera de Moscú en 1939.Hasta llegar hasta aquí, la escuela de falsificación histórica estalinista ya había efectuado diversas rectificaciones, cambiado infinidad de fotos, y prohibido cantidad de libros, “papeles” como decía despectivamente Stalin, y entre ellos se incluían buena parte de los escritos de última hora de Lenin, así como todos aquellos en los que se refería a Trotsky en forma elogiosa.

Esta historia se convertía en la “definitiva” y sustituía la realizada a finales de los años veinte por Emilian Yaroslavskj, caído “cayó en desgracia” en 1932 (no tardó en “desaparecer”). En el prólogo escrito por un tal José Hidalgo se lee: “Los comunistas al hacer un balance global de la obra de Stalin han colocado en un lugar secundario sus errores frente a sus méritos (...) los revisionistas han hecho de su crítica a Stalin un medio para acercarse ideológica y políticamente a la burguesía y un pretexto para abandonar la dictadura del proletariado y para hacer una interpretación antimarxista del leninismo”. La “revisión” jruscheviana se atuvo en lo fundamental a la “historia sagrada” de 1938-1939, aunque se reformó algunas partes secundarias para mantener lo fundamental. El encargo cayó esta vez sobre Boris Pomariov quien redacto una nueva Historia del Partido Comunista de la Unión Soviética (Progreso (Moscú, 1960), y en la que –fundamentalmente-el papel de Stalin era ocupado ahora por un “Comité Central Leninista”, un ente que siempre estaba en lo cierto, que acompañaba a Lenin sin apenas fisuras, pero cuyas actas de 1917 seguían sin ser publicadas.

El nuevo patrón sirvió como guía para las nuevas historias de los partidos comunistas, entre ellos el Partido Comunista de España, pero, finalmente, abrió una brecha por la que los partidos más avanzados como el italiano, introdujeron nuevas rectificaciones.Una anécdota: los líderes de Bandera Roja (Jordi Borja, Solé Tura, Santi Vilanova, y otros), decidieron en un Comité Central que había que escribir una historia “auténtica” del PCE en defensa de la época de Stalin, y se la encargaron a un historiador y militante llamado Joan Estruch quien empezó a estudiar, y acabó escribiendo una de las mejores historias del PCE en dos partes (la primera en El Viejo Topo, la segunda en Siglo XXI), solo que la investigación le llevó a decir justo lo contrario de lo provisto. Claro que cuando lo publicó dicho “banderas rojas” ya eran “bandera blanca”.

En los años setenta llegaría el “eurocomunismo”, lo que en el terreno del análisis histórico significa un cambio muy significativo. Se puede decir que se pasa desde la historia sagrada dictada por Stalin, a los trabajos de historiadores de la categoría de Christopher Hill, Eric J. Hobsbawn, Giuliano Procacci, Ernesto Raggioneri, Giuseppe Boffa, Jean Ellenstein, etc, hasta la franca ruptura que representó en su momento, por ejemploFernando Claudín que en su importante obra, La crisis del movimiento comunista internacional, un volumen en clave marxista revolucionaria que con unas bases documentales abrumadoras, destroza concienzudamente toda y cada una de las leyendas estalinianas. El “euromunismo” comenzó a tirar por la borda el pasado estaliniano, pero para evolucionar hacia la socialdemocracia, adelantándose a lo que más tarde acabarían haciendo la mayoría de partidos comunistas. Partidos que en los “buenos tiempos” se limitaban a andar con dos pies, con uno eran partidos reformistas y buenos gestores municipales, y con el otro hablaban del socialismo en la URSS. Una vez cayó un pie, quedó libre el otro, aunque no sin poderosas contradiciones.

Al final de esta época, las últimas manifestaciones de “continuidad” con la historia oficial se limitará a la últimas ediciones de tratados contra el trotskismo publicados en las ediciones en Lengua Extranjera (¡que Egido cita como fuentes a pesar de estar contaminadas por el “revisionismo”¡, claro que esto es siempre mejor que citar a fulanito de tal), y pro supuesto, a los grupos continuistas, cada vez más aislados, que siguen la línea estaliniana más o menos ampliada por el maoísmo. En éste tramo se sitúa la “summa” antitrotskista de Ludo Martens, el último “cerebre” estalinista que traducen y al que se remiten devotamente los nostálgicos de los “buenos tiempos”. Se trata de un texto -uno de los pocos traducidos- escrito en 1992, de un autor que trata de marcar unalínea “marxista-leninista” como si no hubiese pasado nada. Cuando ya hace décadas que no se encuentra nada similarenlibrerías. Lobrerías, eso sí, repletas detoda clase de estudios sobre Stalin y el estalinismo. Estudios que –básicamente- podemos dividir en dos sectores, una derecha que ofrece una enmienda a la totalidad cuando no trata de homologar estalinismo con nazismo, y una izquierda que intenta objetivar la cuestión y distinguir entre el agua sucia y el niño.En esta área el lector encontrará un trabajo d Ernest Mandel recientemente editado sobre la revolución de Octubre en el que debate con todas las escuelas conservadoras en la que defiende la legitimidad de la revolución abordando sin miedo todas las fuentes. En este terreno se sitúa uno de los capítulos del libro de Mandel publicado por Libros de la Catara/Viento Sur....

Pero todo esto es territorio “tabú” para los creyentes.

Con las citas se pueden convertir las piedras en pan

El trabajo de Martens parte de una serie de supuestos quea su parecer no necesitan mayor demostración que la se puedan desprender de su articulación en las citas.

Pero Martens y los devotos que comparten sufe en el “marxismo leninismo según Stalin o Mao”, huyen del estudio como de la peste, les basta con atribuir a la burguesía y al imperialismo y a los trotskistas lo que les contradice, y santas pascuas (¡anda que Marx y Lenin hubieran pensado lo mismo¡). Les basta sencillamente con una cita de José Stalin,y con una afirmación, y mejor si la pueden relacionar con otra de Lenin, además si es posible con la algún historiador burgués asimilable a su discurso, pero sin entrar más allá de una cita o dos que les vienen al dedo. Egido necesita todavía menos, cita a fulano de tal que dijo con el mismo rigor que si yo citara a mi cuñado. En esto pues, no han cambiado. Lo que si ha cambiado ha sido la realidad histórica: ya no queda nada de lo que les sostenía. China o Vietnam están por otra cosa, en tanto que –a pesar de lo que digan los anticomunistas-Cuba y Venezuela son otra cosa.

El lector que antes de entrar en el templo se haya paseado por unas lecturas mínimas, no ya de Mandel sino de un autor como Carr, en concreto del soberbio breviario, La revolución rusa. De Lenin a Stalin, 1917-1929 (Alianza,Madrid, 1979), notaran la diferencia entre la simplicidad doctrinaria y la investigación más rigorosa. Donde Carr habla de una historia general, se detiene en la “Gran Guerra”, la crisis de la vieja sociedad rusa, las características de ésta, el carácter dual, contradictorio de la revolución de Octubre, su significación internacional, y un largo etcétera imprescindible para situarte ante todo lo que vino después, Mortens habla de “dictadura del proletariado” sin detenerse en el menor detalle que pueda refrendar tamaña descripción.

Donde Carr y otros se detienen sobre las consecuencias deuna guerra civil que situó la sociedad rusa al borde del abismo, que diezmó a la clase obrera, que distorsionó la alianza obrero-campesina...O sea recrea el escenario que puedan hacer compresible las dudas y oscilaciones de los bolcheviques, la evolución de estos en el poder. Avanza cautelosamente en el significado de las corrientes políticasy de las personalidades, verificando cada dato, situándolo en un contexto más general,tomando referencias de otras revoluciones, en especial de la francesa, todo un panorama, rehuyendo las interpretaciones simplistas y precipitadas...Por el contrario, Mortens construye unasuerte de obra de teatro en la que se nos dice que el avance en la construcción del socialismo comporta una agudización de la lucha de clases, y reparte sin necesitar ni tan siquiera una nota de asterisco quienes eran los buenos(Stalin) y quienes los malos (los antiguos bolcheviques).

En dicha obra cada personaje esta en su sitio, y el que mandó y ganó tuvo toda la razón, tanto es así que no ni tan siquiera se muestra la menor consideración por sus víctimas. Se habla de pasada de los conflictos en base a esta lógica de las citas, pasando por alto cualquier detalle que pueda perturbar la verdad consagrada.Una de estas verdades es la que establece que hubo un “leninismo” y un “trotskismo”, al tiempo que se sitúa a Lenin como si fuese el Dios del Sinaí, con la particularidad de un culto que no impide su reducción a la medida estaliniana, y tal como hemos señalado, a la distorsión y ocultación de sus textos. Uno de sus discípulo, Beria Egido comienza su “vade retro” proclamado que Trotsky siempre se opuso a Lenin. En otro lugar, otrodiscípulo, es asturiano Faustino Zapico Argüelles, insiste en que éste sería el mayor pecado del “trotskismo”, al que, emperto reconoce una actitud combativa, ¡cuidado¡.

No hay ningún problema en discrepar con Lenin, solo faltaba.Rosa Luxemburgo lo hizo más que Trotsky, a veces con razón, a veces sin ella. En realidad defendiendo un enfoque diferenciado, y no pasa nada, Rosa Luxemburgo es lo que es, aunque para Stalin era una “trotskista”, de ahí que mandara exterminar a los comunistas polacos, sospechosos de contaminación. Claro que no hay peor ciego que el no quiere ver, y los estalinistas hablan de los “presuntos” crimines de Stalin. Esta visto que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para fastidiarles. Incluso se atreven a decir que no está claro quien mató a Trotsky, y Egido cita a un señor francés con lo que se evita leer cualquier estudio que vete a saber, igual lleva el virus encima.

Para justificar cosas así, y otras peores, únicamente se necesita una fe ciega y un método escolástico de argumentación. Martens no se interroga sobre la verdad, la tiene; como cualquier fundamentalista religioso le basta con utilizarlas citas de Stalin como si se tratase de una revelación. Con estas citas puede crear igualmente a uno o varios diablos. Más allá (historia, economía, sociedad,investigación, ética, etc),se encuentra el mal. El mal, o sea lo que pueda cuestionar sus creencias.

La revelación

Hay algo en todo de una elementalidad que asusta. Resulta que Martens y CIA, están citando a un señor que llegó a tener en su mano el Estado “soviético”, que acabó con toda la vieja guardia bolchevique a la que Martens acusa sin pestañear de portar el virus que habría restaurado en capitalismo en la URSS (algo sobre lo que Bujarin comentó que era más disparatado que atribuir a Nicolas II la revolución de Octubre), el “padrecito de los pueblos” que mantuvo el socialismo carcelario sobre una pasividad social inaudita, y que pudo decir que aplastaría a Tito con su dedo meñique. Del “jefe victorioso” que tuvo detrás a millones de trabajadores que creyeron, etc. Y lo están haciendo contra dos militantes, uno exiliado en un planeta sin visado, sin más armas que su pluma, y otro que después de hbaer actuado tantas décadas como “agente de la CIA” fallece con cuatro perras, sin más riqueza que su obra y su ejemplo. Esto ya, por sí mismo, merece una análisis.

Lo primero que se deduce de tamaña paradoja es que en el dilema Stalin-Trotsky sucedió algo muy parecido a lo ha ocurrido con la República y el franquismo, que éste ganó militarmente pero perdió la batalla cultural. Esto resulta bastante patente leyendo a Mandel y leyendo a Martens. Otra cosa es que todavía haya gente que necesite crer que todas las grandes conquistas de la época estaliniana hayan sido hurtadas por una conjuración...Otra cosa muy distinta es que había que defender a la URSS frente al capitalismo, o que lo que haya venido a continuación sea mucho peor para la mayoría del pueblo. Pero no es eso lo que quieren discuter los creyentes.

De ahí que, el lector que conozca, o que quiera conocer las posiciones de Trotsky o Ernest Mandel sobre la “cuestión de la URSS”, lo último que tiene que hacer es tomar en serio la grosera maniobra intelectual de Martens-Egido. El que quiera saber de la escuela llamada “trotskista” (en realidad del comunista antiestalinista) se encontrará con una impresionante bibliografía en movimiento, o sea con aportaciones y rectificaciones, con toda clase de controversias que, al margen del alcance de sus aciertos o errores, significan un esfuerzo titánico por “comprender” más allá de las implicaciones personales (el trotskismo defendió la URSS y al movimiento comunista al margen de sus propias tragedias). Abarca todas y cada una de las cuestiones del fenómeno: historia, demografía, economía, teoría, personas, grupos, literatura, etc. Se trata de un legado desarrollado a través de toda una tradición cultural, en la que podemos distinguir nombres muy diversos, entre otros y por citar dos ejemplos, Isaac Deutscher o Perry Anderson, ambos autores de una enorme reputación intelectual, traducido a multitud de idiomas, considerados como hitos, gente comprometida, por ejemplo Isaac Deutscher tomó parte del Tribunal Russell, y sus escritos sobre la cuestión judía ha alumbrado a Tarik Ali al abordar la cuestión islámica, digo esto porque con sus aciertos y errores es una escuela que se le puede encontrar en cualquier debate teórico. Su peso en la cultura de lasizquierdasheterodoxasinspiró a numerosos artistas y escritores como André Breton, Andre Gide, George Orwell, Ignacio Silone, Peter Weiss, y un largo etcétera.

Para discernir lo que plantea Martens no hay más que atenerse a sus métodos de análisis. Método que se puede deducir sin mayor esfuerzo de algunas líneas. Como en las que dice: “En 1934 Stalin demostró que la corriente del grupo oportunista Zinoviev-Kamenev, llevaría necesariamente al restablecimiento del capitalismo en la Unión Soviética. La historia demostró que las críticas de Stalin a Trotski, al grupo Zinoviev-Kamenev y posteriormente a los seguidores de Bukarin, fueron de mucho acierto. El rechazo de esas proposiciones, en el curso de los años veinte y treinta, permitio mantener la dictadura del proletariado y construir el poder político y militar necesario para defender al socialismo de la agresión fascista. Muchas ideas de Trotski, Zinoviev y Bukarin fueron retomadas medio siglo después por los revisionistas Kruchov y Brezhnev; y solo dos años después de la rehabilitación oficial de estas ideas oportunistas por Gorbachov, el restablecimiento del capitalismo era un hecho real”.

Dicen que Stalin “demostró”, ¿a quién?...No hay dicusión. Es como decir Dios creó el mundo en siete días..., aunque tampoco porque esta es una poética que corresponde a un tiempo. Resulta que toda la historia del socialismo, de Marx, Lenin, etcétera, es la historia de un continúo debate, de hipótesis, rectificaciones, etc. Stalin no necesitaba debatir, su método era acabar con la polémica matando a los discrepantes. “Demostró” que los que no estaban de acuerdo con él –“compañeros de armas” de Lenin desde 1903 y en primera línea siempre-, eran portadores de algo (no sabemos qué) “llevaria necesariamente al restablecimiento del capitalismo”. O sea que después de Octubre, de la guerra civil, del “heredero” de Lenin, el intérprete de la fórmula “omnipotente” (Dolores ibárruri) del “marxismo-leninismo”, resultaba que dos viejos bolcheviques cuyos partidarios permanecían en la Siberia, eran capaces de “restablecer” el capitalismo. No solamente ellos sino también los de Bujarin que también andaban perdidos en los campos de concentración, ¡caray, eso es poder¡.

Fue el “rechazo” de los que discrepaban con Stalin lo que permitió “mantener la dictadura del proletariado”, pues vaya, y ¿dónde estaba la dictadura del proletariado? (¿y el campesinado?, ¿qué pasa con el campesinado que era la mayoría de la población?, ¿es que no pintaba nada?). Todo estaba aparentemente “como un solo hombre” detrás del “camarada Stalin”. Sus propuestas, y cambios de propuestas eran aplaudidas por doquier, votadas al cien por cien en los comités, y exaltadas por los partidos comunistas del mundo. En esa dictadura no cabía la menor discrepancia. Un verdadero monolito. Sin embargo, fue gracias al esfuerzo del “camarada Stalin” –cuya modestía era de todos conocida- que dicha dictadura en la que no existía la menor presencia autónoma de la clase obrera.

Nunca en la historia hubo un hombre tan providencial porque nada más morirse sucedió que, con unas cuantas maniobras en los pasillos del Kremlin, llegó Jruschev y todo se fue a hacer puñetas. Maravilla de maravillas porque no consta ninguna resistencia, ni un mal plante, al menos uno como hicieron los funcionarios zaristas cuando los bolcheviques tomaron el Palacio de Invierno. Ahora resulta que todo el castillo teórico de Marx, todo los esfuerzos de los obreros y campesinos, todas aquellas luchas legendarias cantadas por John Reed (prohibido), Isaak Bebel (prohibido y asesinado), Alexander Bloch (suicidado), etc, se evaporó. Y todo simplemente porque Jruschev puso sus posaderas en el asiento de Stalin. Luego Gorbatchev con la ayuda de Mandel (la CIA no tuvo ni que pagarle), acabó con lo poco que quedaba. La verdad es que vista así la cosa, no sé si valía la pena tantos muertos yu tantos esfuerzos. Habrá que preguntarles a uno de esos muchachos que creen que Stalin subió a los cielos..

Lo único que hubo en toda esta historia fue patética tentativa de “golpe de Estado” cuyo rechazo permitió hablar de “revolución” a los periodistas sin el menor sentido de la medida. Si hubo algo fue en sentido opuesto. La gente se movió si, pero contra un sistema que la mayoría no se veía con ánimo de defender, en parte claro está porque no imaginaba que en pleno apogeo de la restauración conservadora no les iba a llegar una democracia como la sueca sino algo que se parecería más al Tercer Mundo...Se pasó –como diría muy agudamente el cineasta Milos Forman- del zoo a la selva. Pero Martens lo reduce todo a una teoría conspirativa, ¡Dios mio, qué lejos quedan ya las tentativas de revolución metodológica auspiciadas por Louis Althusser o Bettelheim¡.

Para no ser demasiado pesado sigo con unas líneas más abajo donde Martens atribuye en ¡1943¡, aTrotski el siguiente argumento: "Sólo verdaderos tontos son capaces de creer que proposiciones capitalistas, tales como la propiedad privada de los medios de producción, o de la tierra, puedan restablecerse de una manera pacífica en la Unión Soviética, y que desemboquen en un régimen democrático-burgués. De hecho el capitalismo sólo puede restablecerse en Rusia a través de un violento golpe de Estado contrarrevolucionario, que exigiría diez veces más de víctimas que la Revolución de Octubre y la guerra civil.". Y Mortens precisa “Diez veces más, eso quiere decir que el restablecimiento del capitalismo en Rusia significaría un número de víctimas oscilando entre los 50 y 90 millones...” Conviene ajustar que se trata de una cita correspondiente al debate con la minoría del SWP, que en absoluto forma puede considerarse como parte importante de sus escritos sobre la URSS. Para eso hay que remitirse a La revolución traicionada, un verdadero “tour de force” en el que si se puede encontrar un razonamiento de fondo, imposible de apreciar por una cita de la que se puede desprender que Trotsky sobreestimaba las dificultades de una restauración burguesa...

Es posible, se trata de una cuestión de apreciación, de algo dicho en medio de una polémica, situado en un contexto determinado (los años treinta, iniciados como todo el mundo sabe por el “crack” bursatil de 1929, o sea en una fase de “impasse” económico. Si concebimos la invasión hitleriana como una tentativa restauradora, la cantidad de muertos en la resistencia se dispara. Evidentemente, el pronóstico no considera una situación como la que se daría medio siglo más tarde. Aquí entran Mandel y los trotskistas pero solamente par enseñar la patita que Martens quiere que enseñen, para actuar en la obra de teatro en la que el gran “marxista leninista” maneja los hilos a su antojo y otorga los papeles a su aire. Toma lo que le viene bien a él para ensartar más citas, citas que, al revés a las reservadas a Stalin, tienen un carácter de demostración negativa, y a tal efecto, oculta todo lo demás, por ejemplo los programas a favor de la democracia socialista, la defensa de la propiedad pública, etc. Tan negativa que parece que dichas citas tienen un carácter disolvente y que acturon decisivamente en la vertiginosa descomposición de los regímenes del “socialismo real” (en los que al decir certero de Rudi Dutske exitían muchas realidades pero ninguna de ella era el socialismo). Su conclusión implicita viene que en dicha descomposición los trotskistas han tenido toda la responsabilidad, y la herencia estalinista ninguna. Caray, ¿no será que fue Trotsky el que mató a Stalincomo al parecer apunta un imaginativo novelista ruso actual?.

Con este juego de manos, Martens mata –no faltadecirlo- dos pájaros con un solo tiro. Resulta que Stalin lo dejó todo atado y bien atado pero finalmente llegó una conspiración judeo-trotskista que mediante la perversa teoría de que la restauración del capitalismo era muy díficil sino imposible...Esta “trampa saducea” se manifestó mediante una poderosa artillería compuesta por un intelectual irresponsable y algunos centenares de adeptos que hicieron algo que también hizo toda la izquierda, apoyar los movimientos que como “Solidarnosk” luchaban contra la burocracia...Recuerdo que por esta época conocí a un grupo de jóvenes comunistas que se acababan de separar del PSUC “eurocomunista”, y que estaban convencidos que detrás de “Solidarnosk” no podía estar la clase obrera. Creían que la clase obrera solamente podía ser comunista, y con tal ilusión marcharon en grupo a Polonia para darse una vuelta por los centros proletarios ante los que se identificaron con las insignias que les eran propias. Allí llegaron, preguntaron por los barrios obreros y por las fábricas, y se dispusieron a entablar relaciones, pero lo cierto es que los obreros lo tomaron por provocadores y los trataron a cajas destempladas.

Si existe una explicación de las “revoluciones de terciópelo” hay que encontrarla, a) en la extrema descomposición del régimen sovíético; b) en la evolución hacia actitudes burguesas por parte de la “nomenklatura”, algo que Trotsky si había previsto; c) en la labor de una resistencia que en sus primeras fases seguía reclmándose del socialismo (“Solidarnosk” abogaba por el “socialismo autogestionario”); d) en el desplazamiento hacia la derecha de dicha resistencia, en primer lugar por la labor represiva llevada a cabo por la camarilla burocrática...; e) su coincidencia con una coyuntura internacional marcada por el desprestigio del “socialismo real” y por la consiguiente ofensiva neoconservadora, visible en datos como la evolución hacia la derecha por parte de la “intelligentzia” en todas partes. En Francia especialmente, pero también aquí. Lejos quedaban los tiempos en el PCE-PSUC contaba con la flor y nata de la cultura como “compañeros de ruta”...

Algunos amigos me han mostrado su excepticismo en que estos y otros razonamientos sirvan para sembrar la duda entre los creyentes que responden con citas de Stalin o llamándome de todo menos bonito, pero yo les recuerdo casos muy cercanos de amigos que no hace tanto permanecían instalado en cierta fe estaliniana, y todo lo que han cambiado. Claro que para encontrarse estalinistas de la madera de Martens y Egido hay que remontarse a estirpes más lejanas, a modelos como el de Ramón Mercader. Yo les haría ver "Asaltar los cielos" cien veces.

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Enlace a otros artículos de Pepe Gutiérrez en Kaosenlared:

http://www.kaosenlared.net/kaos_colabor ... _autor=186


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Pere
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Mensajepor Pere » 24 Nov 2006, 19:41

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Mensajepor Pere » 24 Nov 2006, 19:42

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Lara
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Mensajepor Lara » 17 Feb 2007, 13:44

Me parece que os pro-troskistas e poumistas desse fórum estão fazendo o seguinte raciocinio: como os metodos stalinistas foram criminosos as idéias também o são (defender a revolução na URSS em vez da revolução permanente ,no caso da guerra civil espanhola primeiro ganhar a guerra e depois a revolução) e quem tem essas mesmas idéias é stalinista (que hoje significa concordar com os métodos).
Gostaria de lembrar que esse é o mesmo raciocinio do que julgam que as idéias comunistas estão erradas porque foram aplicadas de um modo violênto (e já na época de Lenin) .E apesar de alguns só reivindicarem as vitimas comunistas ou julgarem-nas maioritarias ,o fato é que isso não é verdade. Segundo "o livro negro do comunismo" e "o arquipelago Gulag" só 5% das vitimas tinham carnê de partido (e lembrem-se que muitos tinham carnê somente para poderem ter certos cargos ou por motivos infiltrativos) havia muitos menchevique e eseristas e anarquistas (na maioria ex- que já fazia tempo que estavam prostados) entre as vitimas inclusive a titulo de culpados por inspirarem o bukarinismo e o trotskismo....sem falar que muitos com carnê de partido eram mencheviques ,eseristas ou anarquistas infiltrados. Muitas vitimas por serem burgueses ou ex-burgueses ou ksaristas ou ex-ksaristas ,muitos liberais e ex-liberais, muitos gerentes e tecnocratas vitimas como bodes expiadores dos fracassos ou para dar lugar para novos tecnocratas ou gerentes de origem operária ou mais novos. Muitas vitimas religiosas... E nas eleições para a assembléia constituinte só 25% votou para os leninistas , então os comunistas sem carnê também deviam ser minoria ainda mais que toda essa violência certamente não fez aumentar a simpatia pelos leninistas nesse tempo...
E já havia acontecido os julgamentos dos mencheviques e dos engenheiros (estilo dos de Moscou) anos antes desses. Sem falar de julgamentos menores e sem publicidades com confissões falsas e extorquidas que atingiram a todos. (Sem falar que não-esquerdistas poderiam preferir se suicidar do que fazer uma falsa confissão já que com eles não valia a chantagem de ajudar na causa).
Por esse mesmo raciocinio dos pro-trotskistas e pro-poumistas desse hilo ,os burgueses e classe média também podem julgar que todos os que defendem a expropriações dos meios de produção sem indenização ou defendem o fim do capitalismo estão defendendo esses métodos contra eles... É o mesmo raciocinio...
Não digo que esteja necessariamente errado esse racionio eu ainda tenho que pensar mas(pero) certamente os pró-trotskistas e pró-poumistas desses foruns não os aceitam quando se trata de desqualificar o leninismo (No época de Lenin se fez 100.000 vitimas no primeiro ano pós-guerra civil entre os quais 20.000 mencheviques segundo B.T.Ulan em "Os bolchevique" Richard Pipes em "História concisa da revoluação russa" e segundo "o livro negro do comunismo" ) e o anti-capitalismo...
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Lara
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Mensajepor Lara » 17 Feb 2007, 18:42

Inclusive não só a burguesia e a classe média pensam isso ,a classe baixa também ,senão vejam que poucos votos que têm a IU...

Agora voltando ao assunto ,verdade que em outros hilos alguns PCE ortodoxos desse hilo foram meio stalinistas. Em discussões sobre Cuba e a Bielorrusia.
Ou então inexatos. Em discussões sobre a social-democracia e a frente popular sem falar da anterior teoria do social-fascismo.
Mas(pero) nesse fórum não. O único problema foi o Calavera não ter ouvido falar das execuções de anarquistas ,trotskistas e inclusive de alguns socialistas feitas por comunistas na guerra civil Espanhola mas(pero) ele logo admitiu que devia ser verdade...

ANGEL_UJCE
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¿Quien fue Trotsky?

Mensajepor ANGEL_UJCE » 21 Ago 2007, 18:30

¿Quien fue Trotsky?


Trotsky fue de 1904 a 1914 un declarado enemigo de Lenin. En 1904 le acusó de ser un dictador, autócrata asiático, revolucionario burgués y escisionista fanático en su folleto “Nuestras tareas políticas”. Se opuso a la teoría leninista del partido. Trotsky fue un dirigente menchevique opuesto a los bolcheviques. Se opuso a la tesis de Lenin sobre la transformación de la revolución democrático-burguesa en socialista oponiéndole su teoría sobre la “revolución permanente”. Eso le llevaría a negar la construcción del socialismo en la URSS si no triunfaba una revolución socialista en Occidente. La Revolución de la clase obrera europea occidental en los años 20 y 30 fué aplastada en sangre (Finlandia, Hungría, Polonia, Bulgaria, Baviera, Berlín, Milán, España) y el tiempo quitó completamente la razón a Trotsky.

Otra discrepancia grave de Trotsky con el leninismo es negar el papel revolucionario del campesinado y en 1905 lanzó la consigna “¡No al Zar, gobierno obrero!” que olvidaba por completo a este importante sector social.

En 1913 escribió al menchevique Chjeidze que “el leninismo descansa por completo en estos momentos en la mentira y la falsificación y lleva en su seno el elemento emponzoñado de su propia desintegración” .

En la conferencia de Zimmerwald de 1915 se sigue oponiendo a Lenin.

Hasta 1917 mantiene una posición ante la cuestión nacional opuesta a la de Lenin y similar a la de Rosa Luxemburgo, negando el derecho de autodeterminación.

En julio de 1917 el Partido Comunista de Rusia (es decir, tres meses antes de la revolución) acepta el ingreso del grupo heterogéneo que lidera Trotsky llamado Meyrayontsi formado por 4 mil militantes. Trotsky no se opuso al plan de Lenin de desencadenar la insurrección pero propuso aplazarla hasta el II Congreso de los Soviets. Se vuelve a oponer en la cuestión de la paz de Brest-Litovsk de diciembre de 1917, lo que le lleva a dimitir de su puesto de Comisario del Pueblo para las relaciones internacionales.

En 1919 tiene el principal momento de gloria de su vida al dirigir y organizar el Ejército Rojo aunque una llamada “oposición militar” comunista le critica por dar empleo y mando en el mismo a 50 mil ex oficiales zaristas.

El 5 de marzo de 1920 Trotsky ordena el exterminio de los marinos revolucionarios de Kronstadt levantados contra el gobierno bolchevique.

En el X Congreso del partido vota por la prohibición de las corrientes internas aunque después de muerto Lenin, proclama la libertad de fracciones para “intentar socavar la unidad del Partido” .

Se opone a la “Nueva política económica” (NEP) lanzada por Lenin y escribe su folleto Nuevo Curso.

En 1921 defiende al partido menchevique de Georgia pasado a la contrarrevolución.

En 1924 el Partido Bolchevique lanza una primera campaña contra el trotskismo.

En 1936 escribe su libro La Revolución traicionada afirmando que “no existe el menor socialismo en la URSS”, convocando el derrocamiento violento del poder soviético y vaticinando la derrota soviética en la inminente guerra contra la Alemania nazi. Obviamente el libro es acogido por todas las fuerzas reaccionarias dispuestas a destruir la Unión Soviética.

Como dice un francés, “la última cosa que le pasó por la cabeza fué un piolet enviado por correo certificado por Stalin” aunque no hay unanimidad sobre la autoría en el asesinato de Trotsky. El antiguo resistente comunista francés Raymond Casas sostiene que su asesino era su más cercano secretario particular, Ramon Mercader, “Monard”, que tras una fuerte discusión con él le hundió su piolet en el cráneo gritando “No eres mas que un cabron! Esto es lo que mereces” . Harpal Brar mantiene también que Trotsky fué eliminado por un troskista.


Formación de la corriente trotskista.

Un diccionario soviético asegura que “el trotskismo es una corriente política-ideológica oportunista pequeño-burguesa hostil al Marxismo Leninismo. Surgió en 1903 como reacción a la etapa leninista de desarrollo del marxismo, al nacimiento en Rusia del partido revolucionario de tipo nuevo, y reflejaba el talante de cierta parte de la intelectualidad urbana pequeño-burguesa proclive al revolucionarismo retórico” . En 1929 Trotsky niega que vaya a crear una IV Internacional diciendo “que no hay en el mundo ningún sitio para ella”. Trosky fue el primero en lanzar el slogan comunismo = fascismo. La corriente trotskista se opone a la construcción del socialismo en la URSS en los años 30.

En los años 30 pequeños grupos se unen a Trostky. El 6 de abril de 1930 se crea en Paris un secretariado formado por Andreu Nin, el francés Alfred Rosmer, el hijo de Trotsky Leon Sedov y algún otro. El 3 de septiembre de 1938 proclama la creación de la IV Internacional trotskista en una conferencia en Montreuil, en las afueras de París.

En 1938 los tribunales soviéticos juzgaron a los troskistas soviéticos. Según Raymond Casas el “famoso proceso de Moscú del 2 al 13 de marzo de 1938, seguido por observadores y periodistas de los países capitalistas, ha revelado la actividad de los agentes de Trotsky con las redes nazis y reaccionarias preparando la invasión de la URSS y el derrocamiento del poder estalinista, lo que no pudo nunca hacerse por la fuerza sino sólo por el entrismo y la descomposición interna del stalinismo, después del Marxismo-Leninismo,lo que ha tenido como resultado entregar la URSS a la mafia actual salida del “gulag””.

Retomando las definiciones soviéticas, “en el sentido metodológico y gnoseológico es caracteristico del trotskismo un extremado subjetivismo y voluntarismo, un tosco esquematismo y el empleo de la sofística. La base ideológica del trotskismo fue la “teoría de la revolución permanente” que, nutrida parasitariamente de la idea de la revolucion permanente expresada por Marx y Engels, apuntaba contra la doctrina leninista de la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista”.

En mayo de 1940, en vísperas de la invasión nazi de la URSS, la IV afirma en un manifiesto ser partidaria a la vez de la defensa de la URSS y el combate contra la “oligarquía de Moscú” (es decir el Partido bolchevique).

El grupo más numeroso estaba en los USA, el Socialist Workers Party (SWP), creado en 1938. Sus dirigentes Max Shachtman (que visitó a Trotsky en su exilio de Turquía y en abril de 1930 había formado parte del primer buró internacional trotskista en compañía de Andreu Nin, el hijo de Trotsky y otros) Albert Glotzer y Martin Abern salen del mismo en 1940 para fundar el Workers Party (WP) que tiene 323 miembros. Abern muere en 1947. Evolucionando siempre a la derecha en 1949 el grupo se declara abiertamente socialdemócrata y pasa a llamarse Independent Socialist League (ISL) y en los 50 se disuelve. Shachtman defiende la tesis del “colectivismo burocrático” relativo a la URSS. Él y sus colaboradores ingresan en el ala más anticomunista del partido demócrata. Defienden a la burocracia sindical anticomunista de George Meny en la AFL-CIO. Apoya la invasión norteamericana de Cuba en Bahía de Cochinos y la agresión USA contra el Pueblo de Vietnam. Fue asesor del sindicato de maestros de la “AFL-CIA” que funciona como brazo del departamento de estado USA apoyando y financiado
a gansters anticomunistas en Europa Occidental y grupos fascistoides en el campo socialista. Muere en 1972.

Otro compañero de Shachtman y Abern en el comité de dirección del SWP en los años 30, James Burnham, afirma que la URSS es una sociedad de clases, manifiesta públicamente su desprecio por el marxismo y se convierte en el principal ideólogo de la CIA en la guerra fría. Burnham y Sidney Hook crearon el Partido Socialista Obrero que más tarde daría lugar al SWP. En 1944 escribió un informe que llamó la atención de la recién creada CIA que le invitó a dirigir la división de guerra política y sicológia de su oficina de coordinación política. Una brillante intervención suya fué la creación del Congreso para la Libertad de la Cultura, plataforma de propaganda anticomunista y de creación cultural reaccionaria y pro imperialista. En dicho congreso ocupó puestos el troskista Max Sachtman. En una reunón de dicho “congreso” financiado por la CIA en Berlín en 1950, defiende la posibilidad de un ataque nuclear contra la URSS. En 1953 insiste en la necesidad de atacar militarmente la URSS en su libro Contención o Liberación. Escribe la Revolución gerencial en 1941 y en su libro Los Maquiavelistas ataca las teorías a favor de la igualdad social. Interviene de manera crucial en 1953 en la operación de la CIA para derrocar y asesinar al presidente iraní Mossadeg. En los años 70 es reconocido como una autoridad entre los círculos intelectuales más reaccionarios y belicistas. En 1983 el presidente Reagan le dio la medalla presidencial de la Libertad en premio a su larga carrera trotskista, fascista e imperialista. Murió en 1987. A pesar de esta trayectoria los troskistas del Marxist Internet Archive aseguran que Burnham es “marxista”.

Una fracción del WP reingresa en el SWP. La formaban Johnson y Forest que decían que la URSS era “capitalismo de estado”. Johnson era el seudónimo del especialista en cricket C.L.R.James y Forest era la ex secretaria de Trotsky Raya Dybayevskaya que fundó una secta matriarcal en Detroit.

El antiguo colaborador ruso de Trotsky, Sol Levitas, tras exiliarse en USA se convirtió en agente de la CIA, colaborador del Congreso por la Libertad cultural y director de una de sus revistas paraoficiales, New Leader.

Los trotskistas Philip Rahv (huído con su familia de Ucrania al triunfar la Revolución de Octubre) y William Phillips se apoderan de la revista Partisan Review de Nueva York, en su origen en 1934 vinculada a Partido Comunista de los USA y una de cuyas principales tareas era la defensa de la Unión Soviética, y la convierten en un órgano troskista y antiestalinista. Se convirtió en un importante órgano de propaganda anticomunista internacional financiado por la CIA. James Burnham envió informes confidenciales a Trotski sobre la evolución de la revista y uno de sus redactores le invitó en 1937 a colaborar con la misma .

El trotskista que había militado en la misma célula que Burnham, Daniel Bell, antiguo estudiante del City College de Nueva York, se convirtió en el ideólogo conservador de la sociedad de consumo yanki. Miembro del Comité Americano por la Libertad Cultural financiado por la CIA, se negó a condenar el macartismo.

El POUM español de influencia trotskista tiene una triste historia. De un lado en Aragón expropia en 1936-37 a modestísimos semi-proletarios y pequeños campesinos, implantando sobre ellos una auténtica dictadura fascista en nombre de “la revolución socialista”; por el otro, cuando van a Madrid en noviembre de 1936 a luchar contra el fascismo manifiestan mucha cobardía y debilidad huyendo del frente de la Ciudad Universitaria. Impulsó patrullas incontrolados que asesinaron a los comunistas, socialistas y republicanos que se les opusieron, según Arthur London . El 7 de diciembre de 1936 pide a la Generalitat que conceda el derecho de asilo a Trotsky. Este grupo con la CNT da un golpe de estado en Barcelona en mayo de 1937 contra la República que se salda con la muerte de 500 personas y que favorece objetivamente al fascismo. Diversas pruebas documentales implican a dirigentes del POUM con los franquistas. Su dirigente Andreu Nin es detenido, interrogado y ejecutado por los servicios de seguridad de la República. Su dirigente Maurín al ser detenido por los franquistas en lugar de ser fusilado, como hacían con los simples oficiales del Ejército Popular y con los mas modestos líderes sindicales de cualquier aldea remota, es liberado a los pocos años y aparece en el exilio en una bien saneada situación económica. Su otro dirigente Julián Gorkín (de verdadero nombre Julián Gómez García-Ribera), expulsado del PCE en 1929 por publicar una obra de Trotsky en Madrid, se convirtió en un relevante agente de la CIA en América Latina hasta el punto de ser nombrado delegado latinoamericano del congreso por la libertad cultural. Otro de sus dirigentes, Pere Pagès (alias Victor Alba) colaboró también con el congreso por la libertad cultural, plataforma anticomunista de la CIA.

El veterano inglés de las Brigadas Internacionales (que fueron calumniadas por los troskistas, que acusaban a su jefe francés André Marty de ser el “carnicero de Albacete” y de estar al servicio de Stalin) Frank Grahan denuncia a los trotskistas por hacer circular el bulo que Stalin iba a dejar de enviar armas a la República española después de que Mussolini empezó a hundir barcos soviéticos.

El antiguo voluntario internacional del POUM y participante en los combates contra la República en Barcelona en 1937, el trotskista inglés George Orwell fue un activo colaborador del imperialismo. Produjo obras usadas por la CIA para la propaganda anticomunistas (Rebelión en la granja y 1984), entregó al servicio secreto británico listas de comunistas y cobró dinero por escribir artículos anticomunistas. Escribió sobre la obra de Burnham The Managerial Revolution tres artículo laudatorios.

En la 2ª guerra mundial algunos trotskistas aplican mecánica y dogmáticamente los mismos análisis que hacían los marxistas en la 1ª guerra mundial. El resultado es que algunos de ellos “fraternizan con los soldados del ejército de ocupación” hitleriano, que, según ellos, son “trabajadores de uniforme” y condenan como “terrorismo” la resistencia armada de los partisanos. Mientras fraternizaban con las tropas invasoras los trotskistas luchaban en Francia “contra los estalinistas y los gaulistas”. Profundizando su traición se opusieron a la “insurrección nacional” antinazi y al Frente Popular . En Francia y Grecia la resistencia fusila a varios trotskistas acusados de colaborar con el ejército hitleriano. En Francia el grupo Barta, entre los que está David Korner, ideólogo de Lutte Ouvrière, se negó a ninguna actividad resistente argumentando que la invasión alemana correspondía a una guerra entre “dos imperialismos”. En Italia el primer grupo trotskista fue creado por soldados británicos y norteamericanos en la citada guerra.


En 1944 los grupos trotskistas ingleses Liga Marxista, Grupo Marxista y Liga Obrera Internacional se unificaron dando lugar al PC revolucionario que contaba con 500 miembros. En 1949 se dividió en varios grupitos.

En 1952 el secretariado internacional de la IV Internacional dirigido por su secretario general Michel Raptis “Pablo” expulsó al grupo francés de Lambert-Bleitbreux-Lequenne que creó el Partido Comunista Internacionalista (PCI) y el Comité Internacional de la IV Internacional.

En abril de 1952 las milicias armadas de la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia derrotan al ejército burgués pero se niegan a tomar el poder perdiendo una ocasión extraordinaria de hacer la Revolución socialista y liberar al oprimido pueblo indígena obrero y campesino. Uno de los principales responsables es el POR troskista, entonces con cierta influencia en los sindicatos, que decidió dar “apoyo crítico” al gobierno burgués de Paz Estenssoro que, lógicamente, reconstruyó el ejército hasta que éste pudo dar un golpe de estado en 1964 y aplastar a la Central Obrera Boliviana (COB).

Tras el XX Congreso del PCUS en el que toma el poder un ala revisionista que condena los supuestos “crímenes” de Stalin, el trotskismo experimenta un cierto renacimiento.

En 1962 los trotskistas latinoamericanos liderados por Posadas crearon su propio buró latinoamericano negándose a seguir las órdenes del secretariado internacional.

En los años 60 el SWP norteamericano tiene, según el revolucionario argentino Santucho, “algunos miles de militantes de origen pequeño burgués, intelectuales, profesionales y estudiantes...constituyen el ala derecha de la IV Internacional”.

En 1973 el PRT argentino, que fue exterminado por la dictadura argentina de 1976 a 1983, abandona la IV Internacional denunciando que esta corriente tiene “enormes limitaciones y una tradición escasamente reivindicable” y que incluye en su seno a “aventureros contrarrevolucionarios”.

El trotskismo presta buenos servicios al imperialismo patrocinando grupos anticomunistas que lucharon contra el régimen socialista del Este europeo, apoyando la contrarrevolución lanzada desde el poder gorbachoviano de 1989 a 1991 y apoyando a todas las fuerzas proimperialistas y anticomunistas responsables de la liquidación de la Federación Socialista Yugoslava, de las terribles guerras civiles que allí se produjeron y de la intervención militar y política del imperialismo euro-norteamericano. Como dicen los comunistas argentinos del Partido de la Liberación (P.L.), los trotskistas son “camaradas de ruta” del proceso contrarrevolucionario inspirado por Margaret Thatcher, Ronald Reagan, George Bush, Helmut Kohl y Juan Pablo II”.
España, mañana, será republicana.

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Patrick Florent
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Mensajepor Patrick Florent » 24 Ago 2007, 17:22

Buena parte de las falsificaciones y amalgamas clásicos del estalinismo sobre Trotsky fueron respondidos detalladamente en 1969 por Ted Grant y Alan Woods en su libro "Lenin y Trotsky, qué defendieron realmente"

http://www.engels.org/pdf/Leny%20Trotsky.pdf
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yonunca
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Mensajepor yonunca » 24 Ago 2007, 17:55

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viul
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Mensajepor viul » 24 Ago 2007, 18:11

Ya hay como que 4 hilos abiertos que tratan sobre este tema. Por favor, no repitais los hilos, que si no es imposible mantener un debate medianamente serio.
Ian Gibson:"La gente que deja de tomar copas es peligrosísima."


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