Lenin

El título lo dice todo.
Avatar de Usuario
Le Clash
Pureta responsable
Mensajes: 1395
Registrado: 11 Mar 2005, 21:26

Mensajepor Le Clash » 02 Jul 2005, 04:38

Ese es mi Dafrada. Regocijado me siento de verle en activo, compañero. Un saludo

Justicia Social
Niña inquieta
Mensajes: 35
Registrado: 25 Jun 2005, 07:47

Mensajepor Justicia Social » 05 Jul 2005, 06:48

arpia49 escribió:Espero que te equivoques y no todas las revoluciones que vengan rean violentas.

Las que ya hubo, quizá tuvieron que ser así, pero algunos esperamos que no tenga que morir una barbaridad de gente en un país para que cambien las cosas en otro. De hecho creo que cada día se consigue menos con las guerras y las muertes.


La información evita muchas guerras, también la desinformación, aborregando a la gente como se está haciendo desde los medios ultraliberales.
http://www.nodo50.org/foroiu/viewtopic.php?t=18

La contrainformación desde foros como éste, y mediante revistas, emisoras y TV, http://www.nodo50.org/foroiu/viewtopic.php?t=429
también puede contribuir a estimular sincronizadamente iniciativas para que la gente abra los ojos en un movimiento antineoliberal en avalancha imparable, que no haga falta ningún tipo de violencia para lograr cada vez más politicas legislativas y económicas, más justas socialmente.

La fuerza de la razón nos acompaña en defensa de la inmensa mayoría de ciudadanos, solo hace falta hacernos oir cada día con más ganas contra el ultraliberalismo salvaje.

Un mundo mejor ha de ser posible.

Solo hay que empezar a inocular lenguaje y palabras a diario para ir reconduciendo discursos y textos legislativos hacia una izquierda más directa coherente y creible, frente las derivas de partidos que se las dan de izquierdas, y que de facto, resultan auténticamente vergonzosas...


http://www.nodo50.org/foroiu/viewtopic. ... ight=#4029
... ni un solo mensaje de izquierdas..., entretenido estúpidamente con el cuento del Estatut, perdiendo un tiempo preciosisimo para hacer bascular el tripartito hacia una izquierda creible. Ahora mandan exactamente los mismos que los colocados por CIU durante 23 años, y con casi los mismos presupuestos y las mismas politicas fiscales.

Ni una palabra indignada contra la precariedad laboral permanente ni contra la sub-subcontratacion.

Ni una palabra encendida contra la deslocalización de las empresas ni la fuga de capitales sin control ni regulación urdida por el ultraliberalismo salvaje y sin escrúpulos.

Ni una sola palabra contra los monstruosos indices de accidentalidad laboral. Ni una.

Ni una palabra cabreada contra la acaparación de un derecho básico como la vivienda, para poder encarecerlas y especular con una necesidad elemental.

Ni una palabra contra los peajes discriminatorios por todo sin vincularse al nivel de rentas, ni contra las leyes de propiedad intelectual vitalicia y heredable ni contra la importación de productos elaborados en condiciones infrahumanas sin ningún arancel disuasorio que proteja el empleo aquí, e incentive la mejora de condiciones laborales en el tercermundo si quieren exportar.

Ni una palabra sobre la desproporción entre salarios y precios desde la instauración del euro.

Ni una sola palabra sobre la urgente necesidad de mejorar la calidad y los contenidos de lo que se enseña en las escuelas.

Ni una sola puta palabra contra la falta de transparencia en la gestión de dinero público, ni en la contratación de personal interino y eventual en las empresas públicas, ni en la adjudicación ni concertación de contratos con empresas privadas.

Ni una sola palabra escandalizada contra la supresión de los impuestos redistributivos de sucesión que perpetuará los contrastes desde la cuna entre los nacidos entre ricos frente a los nacidos sin practicamente nada.

Ni una sola palabra contra la privatización progresiva de servicios publicos básicos (ambulatorios, tranportes, etc)

Ni una sola palabra en favor de legislar para reducir la jornada laboral de 35 horas, para que la tecnologia no deje cada vez más gente en el paro, mientras cada vez forra desproporcionada y desreguladamente a los más pudientes.

Ni una sola palabra sobre la necesidad de internacionalizar las prioridades comunes sincronizadamente a escala europea a través de foros de comunicación potentes bombeando dia y noche, desde universidades y centros de trabajo.

Solo se habla del Estatuto, y siempre el NO a cualquier infraestructura nueva, ...y tócate los huevos.

Es evidente que tras la "gestión" pijoteras y siempre sonriente y acomodada tanto en el Ayuntamiento de Barcelona como en la Generalitat, ICV acabará siendo borrada del mapa por los que hasta hace poco, ingenuamente creiamos que votando ICV contribuiamos a que gobernase "algo" de izquierdas.

No vale la pena perder el tiempo con ellos. Si se ofrece una opción izquierdosa atractiva simultáneamente a toda España y Europa, muchos espontáneamente abandonarán los pijos de ICV para apuntarse a lo que es realmente prioritario y urgente. Las batallitas bizantinas estériles no sirven para nada, cuando salvo puntuales excepciones, al frente tienen cabecillas muy poco útiles ni reciclables hacia una izquierda coherente.

Unámonos sin necesidad de generar antipatías ante lo que es más prioritario y urgente para la inmensa mayoría de ciudadanos.


Hay que saber emprender iniciativas para ilusionar a la gente contra las politicas del ultraliberalismo salvaje.

¿Qué tal organizar un concurso de portadas antiacaparación de la vivienda?

¿Qué tal organizar un concurso de portadas antineoliberalismo?

¿Qué tal organizar un concurso de portadas antiderechos de autor y patentes vitalicias y heredables, en vez de pasar a ser patrimonio de la Humanidad pasados unos años?

¿Qué tal organizar un concurso de portadas contra la privatización de la educación la sanidad las pensiones los transportes los peajes sin considerar niveles de rentas...?

Pos eso:
¿Qué tal organizar un concurso de portadas?

Un foro como este podría llegar a ser una excelente escuela, que se puede ir contagiando en otros foros universitarios y centros de trabajo, incluso a escala europea.

¿Hay ganas o todo es de boquilla para pasar el rato?

Ojo con los que se harán pasar por ultraizquierdosos, anarquistas descerebrados y tal, con la única intención de derribar lo que hay para facilitar el regreso de los que había antes, con bigotes.

El arte está en ilusionar para reconducir. No en derribar. Por que tras lo malo puede volver a ganar "lo PPeor". Si se despotrica escandalizadamente sin ton ni son, volverá la derecha bigotuda. No se puede hacer borrón y cuenta nueva. Hay que construir a partir de lo que hay. Ojo con esos que se llenan la boca con "la unidad de la patria", en vez de "la coordinación simultanea de los trabajadores de cada comunidad". Ojo con esos dispuestos a pactar con el PP para no sé qué o no sé cuantos. Ojo con los de programa-programa-programa y que te cuelan manifiestos para dividir el PSC según cálculo oportunísimo de la FAES.

Haberlos haylos, y a lo mejor a la primera o la segunda te la pueden colar, ...pero no hay que ser tan ingenuos. La derecha ppura-y-dura es muy zorruna infiltrando corrompiendo y valiéndose de tontos útiles, con tal de alcanzar el poder cuanto antes. Ojito con ellos.

Avatar de Usuario
Fran
Viviendo en 30m, con pareja y bebé en ca
Mensajes: 982
Registrado: 06 Abr 2005, 14:41

Mensajepor Fran » 05 Jul 2005, 11:58

Que las revoluciones se pueden hacer de forma pacifica es evidente, de hecho yo considero que el paso de la monarquia a la II republica y todo el trabajo que se hizo durante las legislaturas de izquierdas era una revolucion que se estaba haciendo de forma pacifica, el problema es que al poner en cuestion los intereses de las clases dominantes, los aparatos de estado que estan a su servicio responden, y por supuesto dentro de estos aparatoa esta el ejercito, la policia y su puta madre... por lo tanto es fundamental para una revolucion que el pueblo este armado, simplemente por que es seguro que necesitara defenderse.
Las masas populares, vosotros, obreros y antifascistas en general, sois los patriotas, los que queréis a vuestro país libre de parásitos y opresores; pero los que os explotan, no, ni son españoles ni son defensores de los intereses del país.(José Diaz)

Invitado

Repetir Lenin

Mensajepor Invitado » 05 Jul 2005, 12:26

Lenin hoy: la actualización de Slavoj Zizek
Marco Antonio Esteban

Nou Treball 58. Junio 2005

Cuando le preguntan a Zizek qué modelo de sociedad prefiere, contesta: comunismo con un toque de terror. Es obvio que estamos ante un pensador interesante. Muchos aseguran que no hay que tomar a Zizek literalmente. A mí me da la impresión contraria. Su tono de broma genial le permite trascender a los medios y lanzar lo que en realidad es un mensaje serio y contundente. Aunque Zizek lleva más de diez años entre los teóricos culturales más famosos del mundo, es a partir del año 2002 con la publicación de un libro sobre el totalitarismo y otro sobre Lenin cuando adopta, para asombro de muchos, una postura decididamente marxista y leninista.

Las revoluciones culturales desatadas en el 68, las derrotas de la izquierda en los 80 y el postmodernismo resultante de los años 90 han generado en el espacio situado a la izquierda de la socialdemocracia diversas corrientes de pensamiento que libran una dura batalla por la hegemonía entre la satisfecha intelectualidad académica radical, las organizaciones de izquierda y los movimientos sociales. Entre los principales exponentes de estas corrientes destacan anarquistas libertarios como Chomsky, antiteórico y antiestatista y antileninista; marxistas postestructuralistas como Negri, Hardt y, hasta cierto punto, Holloway, mucho más teóricos pero no menos antiestatistas y antileninistas; demócratas radicales como Laclau, Mouffe o Badiou que abogan por un igualitarismo no necesariamente socialista; y, por reacción, autores como Zizek que levantan de nuevo contra viento y marea la bandera leninista. Ante la resistencia anarquista, la fragmentación foucaltiana de las luchas o la democracia sin emancipación Zizek reivindica el momento revolucionario y la destrucción del capitalismo. Con independencia de las críticas que se le puedan hacer, no cabe duda de que Slavoj Zizek es uno de los autores que más brillantemente ha escrito en los últimos años sobre Lenin y su pertinencia en los tiempos que corren.

La izquierda en la actualidad se divide en dos grandes grupos claramente diferenciados. Uno abrumadoramente mayoritario que no contempla un horizonte más allá del capitalismo y otro minoritario que sí lo imagina. El principal punto de fricción en el debate teórico dentro del grupo anticapitalista se centra en las condiciones de posibilidad de articulación de un espacio más allá de la democracia liberal. ¿Es posible reformular un proyecto político anticapitalista de izquierda frente al capitalismo global y sus excrecencias irracionalistas, las ultraderechas populistas y los fundamentalismos religiosos? ¿Cómo podemos repetir la proeza de Lenin, quien en un tiempo de desintegración del sistema fue capaz de reinventar el proyecto socialista y generar nuevas coordenadas? ¿Y cómo hacerlo en el actual ambiente generalizado de renuncia a toda esperanza de transformación?

En opinión de Zizek, la referencia a Lenin es inapreciable para distanciarse de cinco actitudes que predominan en la izquierda. La primera acepta la esfera de las luchas culturales ecológicas, feministas, gays, étnicas, nacionales, religiosas o multiculturalistas como el centro de la política emancipatoria y relega la esfera económica –casualmente la decisiva- a un segundo plano o al silencio. La segunda se encastilla en la defensa de las conquistas del Estado del Bienestar, defensa inviable porque ni las clases dominantes apuestan ya por el consenso social ni la base obrera tradicional que integró ese consenso mantiene su fuerza y tamaño. La tercera alberga una ingenua ilusión sobre las potencialidades de la tecnología, especialmente Internet, para la creación de nuevas comunidades y opciones políticas. La cuarta mantiene ortodoxias -como el trotskismo fiel al programa transicional de los años 30- que aplican mecánicamente el mismo patrón a todas las crisis políticas: identifican un supuesto movimiento de clase trabajadora que, carente de una auténtica dirección marxista capaz de vehicular su potencial revolucionario, es invariablemente traicionado por las fuerzas anticomunistas y procapitalistas. Finalmente, la quinta actitud asume la forma de terceras vías que son en la práctica simples certificaciones de defunción de las segundas vías, las anticapitalistas, y glorificaciones de las primeras vías, las liberales puras y duras.

Vivimos en un momento de despolitización de la economía, no por azar. Se puede opinar, proponer y legislar sobre todo: derechos humanos, racismo, medio ambiente, sexismo, homofobia, fundamentalismo religioso, violencia. Todo menos la economía. En la esfera económica reina el silencio, la censura y la inmovilidad más absolutos. Son muchos los que consideran más probable el fin del mundo que la más ligera modificación en la arquitectura del capitalismo. ¿Puede haber mayor prueba de la centralidad de la esfera económica? Zizek no tiene inconveniente en ser políticamente incorrecto en extremo y señalar que las demandas de las luchas del multiculturalismo posmoderno pertenecen esencialmente a las clases medias y altas occidentales; en ningún caso son comparables al horror que viven buena parte de las poblaciones del tercer mundo y no deben ser aceptadas por la izquierda como luchas fundamentales. El objetivo de la izquierda debe ser trasladar la lucha de nuevo a la esfera clave: la economía. Es necesario volver a repolitizar la economía con una intervención política de signo inverso a la que, en los últimos 30 años, han efectuado las clases privilegiadas para revertir las conquistas logradas por los trabajadores en los dos últimos siglos. El desmontaje de los avances en materia de legislación laboral, derechos sociales y regulación financiera ha hecho retroceder a la humanidad más de un siglo. Frente a la democracia liberal, cabe preguntarse: ¿dónde se toman la decisiones públicas clave? Si no se toman en un espacio público y con la participación de la mayoría, tanto da que exista formalmente una democracia parlamentaria. Zizek no es el único que extrae esta conclusión. Eric Hobsbawm afirma que la extensión de la democracia liberal en el mundo a golpe de misil imperial no sólo es hipócrita, sino contraproducente y peligrosa. Una democracia así es cada vez menos necesaria en sitio alguno, puesto que las decisiones políticas y económicas más importantes tienen lugar en organizaciones transnacionales privadas y públicas no democráticas. En otras palabras: el deterioro del modelo democrático liberal está llegando a tal punto que la diferencia entre su existencia o no para amplias partes del mundo es cada día más pequeña, por mucho que nos empeñemos en buscarla.

Cuando una demanda particular no se limita a la mera negociación de intereses en el espacio social existente, sino que desata la necesidad de una completa reestructuración de ese espacio a partir de su parte subordinada, esa demanda se convierte en universal. La causa de la mujer conserva aún su prestigio porque se identifica con todas las mujeres del mundo contra una sociedad patriarcal y su reivindicación no sólo les concierne a ellas, sino a toda la humanidad. La izquierda sólo puede ser universal si defiende en primer lugar a los que carecen de sitio en el sistema: el inmigrante sin papeles, la mujer sin derechos, el habitante del suburbio, el esclavo obrero de la periferia del imperio. Siguen conformando los grupos sociales que Marx consideraba como el crimen de la sociedad entera y su liberación la autoemancipación universal. En ellos reside la universalidad política y también la verdad. Zizek afirma que en la era del relativismo posmoderno es necesario recuperar la política de la verdad. Por verdad no entiende un conocimiento objetivo y neutral, sino un compromiso, una toma de partido por un bando. En la medida en que lo universal sólo puede articularse a partir del bando más débil, el verdadero universalismo requiere decantarse y abandonar la neutralidad. Zizek preguntaba a los cándidos europeos que aconsejaban imparcialmente a serbios y bosnios olvidar sus diferencias y pactar graciosamente la paz, qué hubieran pensado si durante la segunda guerra mundial un bienintencionado pacifista aconsejara, desde la tranquilidad de algún país neutral, olvidar las diferencias tribales, darse la mano amistosamente y comenzar sin más a vivir en armonía. El ejemplo de Lenin muestra que la verdad universal y el partidismo deben ir de la mano. La verdad universal es parcial y únicamente puede formularse desde una posición partidaria. No puede haber soluciones de compromiso. La parte excluida del orden global se convierte en la representante de la injusticia global. El antagonismo actual no se produce entre la globalización y los fundamentalismos étnicos y religiosos, sino entre la globalización como proceso de exclusión de enormes partes de la humanidad y el universalismo de la parte excluida que se convierte en referencia universal de la utopía.

Zizek, basándose en Lacan, plantea que vivimos en un orden simbólico, ficcional, no en el mundo real. Lo Real y la realidad no son idénticos. La realidad es virtual, fabricada con representaciones y significados que nos permiten dar sentido al mundo. Por contra, lo Real no puede ser directamente representado, porque es precisamente lo que no puede ser incorporado en el orden simbólico. La realidad es una interpretación simbólica de lo Real. Matrix es una película inspirada en esta visión del mundo. No es necesario recurrir a una interpretación psicoanalítica de este tipo para llegar a conclusiones similares. El clásico aserto marxista de la emancipación de los trabajadores como obra de los propios trabajadores encierra el mismo mensaje: únicamente los siervos tienen la voluntad necesaria en última instancia para acabar con sus amos y con su sistema de dominación social e ideológica. ¿Cómo operar entonces un cambio radical en la realidad? Atacando su arquitectura simbólica mediante un acto político que quiebre las coordenadas existentes. Lenin ejemplifica la necesidad, para que las coordenadas cambien, de desembarazarse del Gran Otro, el sujeto o entidad que conoce, que tiene presuntamente la respuesta. Por supuesto, el Gran Otro no existe. Ninguna señal luminosa indicará nunca que las condiciones objetivas se dan en ese preciso momento, ningún sabio aportará la fórmula mágica que garantice el curso de acción perfecto, ninguna autorización legitimadora aparecerá por encanto en el instante oportuno. Al final no hay más remedio que librarse del miedo a tomar el poder y de la cobertura del Gran Otro. A la hora de la decisión revolucionaria estamos completamente solos. La emancipación es obra de nosotros mismos. Ante la teleología que confía en que la revolución estallará inevitablemente cuando llegue la crisis final, Lenin intuye que no hay un tiempo definido y predeterminado para la revolución. Simplemente, la oportunidad revolucionaria se presenta en función de un conjunto extraordinario de circunstancias. La oportunidad se aprovecha o se pierde. Ser revolucionario en 1917 significaba arriesgarse a romper completamente con el orden establecido. Ese es el acto político por excelencia. Zizek retoma aquí el Augenblick de Lukacs, el breve momento en que se abre la posibilidad de actuar sobre una situación agravando el conflicto antes de que el sistema pueda integrarlo. La libertad no es un estado de armonía y equilibrio, sino el acto violento que perturba el equilibrio y libera. Una liberación que no puede ser completamente explicada en función de las condiciones objetivas o circunstancias históricas preexistentes.

Frente a la apuesta revolucionaria de Lenin el comité central bolchevique -muchos de cuyos miembros tomaban al fundador de su partido por loco- opuso dos grandes argumentos que apelaban a la llegada del Gran Otro: el primero, la inexistencia de consenso democrático entre la población. Lenin ironizaba sobre la necesidad de convocar un referéndum para hacer la revolución. El segundo, la falta de condiciones objetivas para la acción revolucionaria. Rosa Luxemburgo ya advirtió en su tiempo que quien espere la llegada de las condiciones objetivas esperará siempre. Lenin tuvo éxito, subraya Zizek, porque su decisión fue respaldada por la población en un momento revolucionario de enorme expansión de la democracia de base que desafiaba al gobierno existente. Lenin reconocía que Rusia en 1917 era el país más democrático del mundo, pero era consciente de que si no se iba más allá, si no se eliminaba el liberalismo y el capitalismo, el momento se perdería. Una revolución debe golpear dos veces. Tras el primer golpe, la revolución se encuentra todavía demasiado vinculada al viejo aparato estatal. Surge la ilusión de que las cosas pueden cambiarse dentro de las estructuras del viejo orden. Esto es imposible: hay que negar el viejo orden, golpear otra vez y dar paso al nuevo. El acto político revolucionario es el que modifica los parámetros de lo existente. La idea de Lenin no es que las leyes de la historia estén de nuestro lado, sino que no hay Gran Otro. No hay garantía para nuestros actos.

Lenin liberó un enorme territorio del planeta de las garras del capitalismo y demostró que una organización social anticapitalista era posible. Con todos sus horrores, la Unión Soviética fue la única fuerza política que presentó una amenaza real al dominio mundial del capitalismo, impulsó la utopía en todo el planeta y generó un sano miedo a la revolución en las clases dirigentes occidentales que permitió a los estratos populares avanzar en materia de conquistas sociales. La legión de ex-comunistas que critican ahora el comunismo y abrazan el neoliberalismo suelen pertenecer a las capas que más se beneficiaron de esas conquistas. La caída de la Unión Soviética ha sido un desastre para la humanidad. Por eso los Soviets todavía conservan su potencial emancipatorio. Todo territorio comunista es territorio liberado. Lenin es más necesario que nunca en las circunstancias actuales, cuando ha llegado a desaparecer la creencia en el potencial de la humanidad para cambiar y mejorar la sociedad, cuando se contempla de nuevo la historia como destino inevitable, cuando todas las vías se ponderan excepto la revolucionaria Lenin personifica el acto revolucionario como única alternativa a la guerra y la barbarie. Lenin hoy no comporta aplicar mecánicamente sus análisis a la situación actual, ni siquiera ajustar el viejo programa a las nuevas condiciones, sino seguir su ejemplo: reformular completamente el proyecto socialista e iniciar un proyecto político que mine la totalidad del orden global capitalista liberal. ¿Cómo inventar la estructura organizacional que canalice el demanda política universal de contestación al capitalismo global? Lenin hoy significa que para ser anticapitalista hay que combatir el cáncer de la democracia: el liberalismo y su puntal, la propiedad privada. La lección clave de Lenin radica en que la política sin estructura ni organización que le confiera la forma de demanda universal es política sin política, revolución sin revolución condenada al fracaso.

Marx aseguraba que el socialismo no podía realizarse sin revolución y Lenin añadía que para tener una revolución hay que tener una revolución. Zizek propone una bella definición de revolución: es la representación de la utopía. Presente y futuro se aproximan brevemente en el instante revolucionario y podemos comportarnos como si la utopía nos tocara. El futuro utópico se materializa fugaz y somos realmente felices mientras luchamos por él. La utopía no es un sueño, una ilusión o un producto de la imaginación, sino un impulso surgido de la necesidad de supervivencia ante una situación sin salida. Nos vemos obligados a pensar la utopía ante la imposibilidad de solucionar los problemas dentro de las coordenadas existentes, ante la convicción de que la peor opción es continuar con lo que conocemos. Los momentos en que somos más libres e iguales en este sistema son aquellos que dedicamos a la consecución de la utopía. El resto del tiempo somos meros esclavos.


Información sobre el libro en cuestión:
http://www.akal.com/html/publica2/marco ... torExacto=


Os recomiendo que os comprais leais este libro, es muy interesante. Yo lo he encontrado en el FNAC y en el Corte Inglés. Así que supongo que se puede encontrar en cualquier librería especializada en libros.

Salud!

Invitado

Re: Repetir Lenin

Mensajepor Invitado » 05 Jul 2005, 17:04

Anonymous escribió:Información sobre el libro en cuestión:


Con el enlace que has pegado se ha alterado la leibilidad de los posts, incluido el mio. :?

Te agradecería que lo editarás para ponerlo en este formato.
Información sobre el libro en cuestión

Gracias anticipadas. :wink:

Avatar de Usuario
CoBeT
Enterrado en el Kremlin
Mensajes: 3477
Registrado: 09 Mar 2005, 13:20
Ubicación: Región Murciana
Contactar:

Mensajepor CoBeT » 05 Jul 2005, 17:44

Justicia Social escribió:

¿Qué tal organizar un concurso de portadas?

Un foro como este podría llegar a ser una excelente escuela, que se puede ir contagiando en otros foros universitarios y centros de trabajo, incluso a escala europea.



Me parece bien, aunque llo artístico no es mi fuerte, eso sí si decidis usar un programa libre magnifico de dibujo como es el GIMP contad con mi ayuda y la de Arpia (aunque limitada pues no lo manejo pa cosas artisticas...) para la cosa técnica.

Enlace sobre GIMP:
http://www.nodo50.org/foroiu/viewtopic.php?t=231

Avatar de Usuario
Le Clash
Pureta responsable
Mensajes: 1395
Registrado: 11 Mar 2005, 21:26

Mensajepor Le Clash » 05 Jul 2005, 19:40

Yo creo que no participaré en el concurso, porque si no me os pulo a todos :twisted: :twisted:

Avatar de Usuario
vigotski
Pureta responsable
Mensajes: 1002
Registrado: 09 Mar 2005, 13:52
Contactar:

Mensajepor vigotski » 05 Jul 2005, 23:39

Le Clash escribió:Yo creo que no participaré en el concurso, porque si no me os pulo a todos :twisted: :twisted:
Ya, ya... lo tuyo ahora son los formatos televisivos :twisted: :wink:
La mejor forma de decir
es hacer
.

Avatar de Usuario
dafrada II
Currando en trabajos basura
Mensajes: 451
Registrado: 07 May 2005, 21:31

Un Saludo

Mensajepor dafrada II » 22 Jul 2005, 20:25

Saludos Le Clash la verdad despues de Jarpito este me sabe a poco Ñam :evil:

Avatar de Usuario
xavi
Adolescente buscando su sitio
Mensajes: 173
Registrado: 04 Jul 2005, 18:46
Contactar:

de ciencia y fisica y quizas otras

Mensajepor xavi » 25 Jul 2005, 20:56

El Nieto del Relojero y la Física

por Rafael APARICIO SÁNCHEZ

La ciencia en la actualidad se parece a un reloj, y nosotros a traviesos niños. Tenemos grandes secretos para descubrir, sobre como funciona el universo, y si tocamos algo, es posible que rompamos el difícil equilibrio de nuestras teorías, de tal suerte que la ortodoxia reinante puede castigar a los osados que quieren ir más allá, que pueden romper o incluso marcar el reloj.
Los inicios
Cuando era pequeño, mi abuelo se quedó prendado con un reloj que acababa de comprar su padre. Era un reloj de bolsillo mecánico, de aquellos de principios del siglo XX, interesante época desde el punto de vista científico. A ese niño le intrigaba como podía hacer una cosa tan pequeña para indicar de forma tan exacta la hora. Lo único parecido que existía para él era el reloj del pueblo que era muchísimo más grande. Era como si hubieran reducido el campanario y lo pudiera tener en la mano. Con la curiosidad de aquel que no mide los riesgos, esperó a que su padre durmiera, y sin que este se diera cuenta y bajo el riesgo de ganarse una tunda de la época, abrió la tapa del reloj. Maravillado, con los ojos como platos, pudo observar, oír y sentir que aquello parecía estar vivo. Es difícil imaginar una sensación así, en una época en la que aún no había coches por las calles ni aviones por los aires. El sonido del reloj indicaba que estaba en movimiento, que tenía corazón. Previendo el posible castigo y dada la complejidad del mecanismo, no se atrevió a más que a observarlo, y cerró la tapa, no sin quedarse con una tremenda ilusión por saber como podía funcionar aquello.
La segunda noche, cuando su padre dormía de nuevo, le volvió a quitar el reloj con sigilo. Abrió la tapa, y se atrevió a retirar un pequeño tornillo de la tapa trasera, la que escondía los secretos. Su corazón iba a toda velocidad, mucho más deprisa que el corazón del reloj, y su respiración entrecortada se podía oír. Las manos le temblaban porque un simple rasguño en el reloj hubiera sido castigado gravemente: no se tocan los juguetes de los adultos. Pero el interés por saber donde se escondía el corazón de ese reloj, sin embargo, le motivaba todavía más. En un mes, todas las piezas estaban sobre una mesa, distribuidas según habían sido desmontadas, y vueltas a montar. Su padre, mi tatarabuelo, meses después cogió el reloj y lo miró notando que algo extraño le ocurría. Y expresó en voz alta “¡Este reloj es muy raro! Antes se retrasaba, y desde hace un par de meses va perfecto”. Desde ese momento, mi abuelo decidió que quería ser relojero. Y el reloj del pueblo no se paró hasta que se paró el corazón de este. Al no darle cuerda ese día, ambos pararon el mismo día.
La ciencia en la actualidad se parece a un reloj, y nosotros a traviesos niños. Tenemos grandes secretos para descubrir, sobre como funciona el universo, y si tocamos algo, es posible que rompamos el difícil equilibrio de nuestras teorías, de tal suerte que la ortodoxia reinante puede castigar a los osados que quieren ir más allá, que pueden romper o incluso marcar el reloj. Nadie se atreve a preguntarse que hay en el núcleo, en el corazón de este, y corremos el riesgo de no averiguarlo mientras laten los nuestros. Pero hay que pensar como un niño para que la curiosidad sea más fuerte que el miedo a las autoridades de cualquier tipo, incluso las propias.
El camino que se sigue para desmontar el reloj es el mismo que se debe seguir para encontrar el funcionamiento del universo: desde lo que observamos, hasta el corazón, yendo hacia atrás con mucha cautela. Los no mecanicistas argumentarán que el mundo es más complicado que un simple reloj... pero ciertamente, cuando uno lo ve desde fuera y no se atreve a tocarlo, a sentirlo, a experimentarlo, a OBSERVARLO como un niño temeroso, no puede más que realizar hipótesis. Hay que abrir el reloj hasta llegar al corazón... sin miedo. ¿Será posible?
Físicos
A lo largo de la historia de la física ha habido muchos relojeros. Los primeros se dedicaron solo a mirar el reloj, a sentir la emoción de ver que aquello estaba vivo y a realizar deducciones sin desmontarlo. De entre ellos llama la atención Tales de Mileto, el primer “físico” (en un sentido muy diferente al que entendemos en la actualidad). Tales miró la maquinaria sin abrir el reloj, pero su genial pensamiento hizo algunas aproximaciones como las que hace un niño antes de abrir la tapa: fue capaz de predecir un eclipse de Sol sin prácticamente conocer porqué se producía. Hay quien dice que conocía el ciclo, sin conocer el motivo. Estuvo atento al movimiento del mundo, y ello le valió una gran fama. También es cierto que mirando al cielo cayó a un pozo... una bella metáfora del filósofo, siempre tan alejado del mundo práctico y real que suele estar en “las nubes” como diría Aristófanes.
Anaximandro fijaba sus cábalas mentales en un tema que podría pasar perfectamente por uno de los nuestros actuales (salvando las evidentes distancias) en cuanto a su dificultad para unir cuatro grandes elementos fundamentales, la tierra, el aire, el agua y el fuego. Se planteó cuestiones lógicas como las siguientes ¿Cuál es la que compone todo? ¿Alguna de las cuatro o una quinta? ¿Cómo se generan? Anaximandro comenzó a deducir que, si hubiera más fuego que agua en el mundo, este haría que el agua se convirtiera en “aire”. Por lo tanto, los elementos mantenían un maravilloso equilibrio. En la actualidad, los físicos se maravillan cuando observan la relación entre las diferentes constantes “universales” y la gran precisión con la que estas se mantienen, de tal modo que el mundo parecería especialmente diseñado para que nosotros estuviéramos en él. El principio antrópico (en su versión más fuerte o la débil) hablan de un sutil equilibrio entre las cuatro fuerzas. En cierto modo, Anaximandro estaba teniendo las primeras ideas sobre un “principio antrópico”, si bien él no la denominaría así.
Ahora, nos preguntamos si existe una quinta fuerza que las unifique todas, o una de ellas tiene una mayor o menor influencia. Pero también tenemos el riesgo de querer mirar tan lejos que pudiéramos caer en el pozo, porque creamos modelos matemáticos que utilizan 10 u 11 dimensiones para explicarnos el mundo, y nos vamos al mundo de las nubes, alejándonos del de la realidad cada vez más.
Hubo algunos presocráticos que, mirando asombrados la maquinaria del reloj, me dejan a mí asombrado. Como Filolao, que pensaba que era la tierra la que giraba sobre un eje, estando las estrellas quietas, y entre sus cuestiones se encontraba la de si se podría extender la mano desde las estrellas. Leucipo y Demócrito completaron una larga lista de pensadores hasta llegar a Sócrates, definiendo de una manera aproximada una palabra que se quedaría en nuestro vocabulario físico y químico: átomo.
La naturaleza de la luz
Galileo quería medir la velocidad de la luz. Para ello instaló a un ayudante a una distancia en una colina, y él se puso en otra, e intentó verificar si la luz tenía una velocidad medible. Los resultados le indicaban que no, que esta viajaba a velocidad infinita. Posteriormente Newton realizó la primera gran revolución de la física. Fue como si alguien hubiera abierto la tapa y hubiera comenzado a ver el movimiento real del mundo y, viendo las espiras-muelle que un reloj mecánico tiene dentro, comenzara a deducir el corazón del mundo. Con el efecto de la doble refracción en el prisma, Newton captó un rayo y de una luz blanca obtuvo un espectro. Verificó que se creaba una banda de colores. Se suponía que la velocidad de la luz blanca había sido llevada a diferentes velocidades, lógicamente todas ellas inferiores a las de la luz blanca normal. Por ello, no se podían obtener en el simple espectro, con este sistema, fotones con velocidades superiores a las de aquella.
Newton se había intrigado con la “acción a distancia” creyendo que existía una sustancia que llenaba los cielos y que tal vez condujera la fuerza de la gravedad. Había que buscar el famoso “eter lumínico”, que debería ser sólido y además saturar la materia ordinaria... un material sólido, superrígido y maleable para no interponerse ante el objeto más insignificante... no interferir ni el más mínimo parpadeo.
Para Huygens, la luz estaba compuesta de minúsculas ondas. Según él, la luz violeta tenía que tener una longitud de onda más corta que la azul. El cambio fue radical, tanto que su nombre bautiza a una sonda, pero no pudo explicar porqué la luz no se comportaba como una onda cuando se encontraba con sólidos. Y lo más importante, cómo podía una onda viajar en el vacío.
Durante mucho tiempo estuvieron peleándose estas dos teorías (una vez más, de dos elementos opuestos, cuando se concilian, nace uno nuevo): si la luz era un corpúsculo, o una onda. Tuvo que ser Thomas Young el que convencería a todos de que la luz era una onda. Esto explicaba porqué que la luz puede pasar por dos sitios a la vez, porque tiene una longitud de onda muy pequeña y por ello proyectan sombras, pueden contornear un obstáculo solo si son mucho mayores que la longitud de onda —por cierto muy pequeñas—, y solo los objetos cuyas dimensiones se asemejan a la longitud de onda como los virus son los suficientemente pequeños como para que puedan ser contorneados.
Austin-Jean Fresnel verificó que si un objeto era lo suficientemente pequeño, la onda luminosa lo contornearía sin dificultad. Y también Fraunhofer, y Henry Augustus Rowland... hasta que llegó el espectroscopio. Todo ello, más las teorías del movimiento ondulatorio de la luz hacía que la teoría de la luz como corpúsculo, se hubiera desmoronado... poco a poco, el mecanismo del reloj se iba descubriendo, pieza a pieza.
Para medir la velocidad, la aventura siguió con Olaus Roemer, que hizo sus pruebas con las lunas de Júpiter. Para este investigador, teniendo en cuenta los errores de la época, la luz tenía una velocidad de 225.000 km/s. Bradley haría algo similar con las estrellas averiguando la velocidad de la luz con mayor precisión. Le siguió Fizeau con su rueda dentada y Foucault con un espejo giratorio de rueda dentada. Foucault verificó que la luz tenía diferentes velocidades en diferentes medios. Averiguó que era notablemente inferior a la alcanzada en el aire, que concordaba con la teoría ondulatoria de Huygens.
FitzGerald imaginó que ‘algo’ conspiraba contra el medidor, y añadió el “escorzo”, la compresión en al dirección del movimiento. Lorenz promovió la idea de FitzGerald en el sentido de que si se comprimía la carga de una partícula para reducir su volumen, aumentaría la masa de dicha partícula. Por consiguiente, una partícula voladora, escorzada en la dirección de su desplazamiento por la contracción de FitzGerald debería crecer en términos de masa. A la velocidad de la luz, la masa de una partícula debería ser infinita, y puesto que no puede haber ninguna velocidad superior a la de la luz, no podría existir ninguna masa superior a la infinita. El efecto se combino en las ecuaciones de Lorenz-FitzGerald.
La contracción FitzGerald no se podía medir, pero sí se podía medir el efecto Lorenz sobre las masas, indirectamente. Al aumentar la velocidad de un electrón se acrecentaba la masa pero no había razón para pensar que también lo haría la carga, por tanto la relación masa/carga debería aumentar. En 1900 el físico alemán W. Kauffmann descubrió que esa relación aumentaba con la velocidad, de tal forma que señalaba un incremento de la masa del electrón, como predijeron las ecuaciones de Lorenz-FitzGerald.
Michelson, utilizando el sistema Fizeau-Foucault proyectando la luz en el vacío en vez del aire, averiguó que la velocidad de la luz en dicho vacío era de 299.730 km/s, demostrando también que todas las “longitudes de onda” viajaban a la misma velocidad en el citado vacío. Lo que Michelson aún no había constatado, y evidentemente tampoco habría imaginado, es que el vacío que el suponía no era auténtico vacío. Una vez definida ‘exactamente’ la velocidad de la luz, con 299.727 Km/s, se aplicó para medir distancias. Si la velocidad de la luz es constante, la distancia será la velocidad constante de la luz por el tiempo (años luz).
La unión de otras dos: electricidad y magnetismo
James Clark Maxwell abrió la tapa del reloj del mundo y de los truenos. En aquellos momentos, como suele ocurrir antes de un gran cambio y de forma similar a la actualidad, existían dos formas de ver el mundo: la continental y la de Faraday. Maxwell consiguió discriminar entre dos grandes teorías, y buscar el punto de unión, llegando a la unificación de la física (hasta ese momento). Fue un momento apasionante: la vieja y clásica física comenzaba un importante cambio. En un trabajo titulado “On Faraday lines of force”, Maxwell comenzaba a realizar una gran unificación: la de la electricidad con el magnetismo. Gran pensador, Maxwell consiguió establecer las bases de los cambios que iban a propiciar la revolución tecnológica más importante de la historia de la física. Hertz, Maxwell... y el electromagnetismo abrían un campo tremendo que desarrolló la tecnología, hasta el punto de que prácticamente toda la revolución tecnológica vino de la combinación de estos descubrimientos con los clásicos mecánicos. La tecnología desde entonces ha ido variando en cantidad (disminuyendo) pero no en cualidad. Al parecer se había desmontado gran parte del reloj, pero aún no se había desmontado del todo.
La revolución matemática
Casi la mayoría de los nombres de los físicos nos resultan familiares (un newton, un maxwell, un faraday o un herzt son unidades de medida utilizadas en física en honor a aquellos), pero hay otros muchos nombres que no forman parte de unidades de medida, pero que han sido de grandes pensadores, y que han llevado la física al lugar que se encuentra hoy.
Por ejemplo, no existe un dirac, pero sí que existe la función delta de Dirac. Dirac fue un matemático tímido y reservado, que no se atrevía a recoger el Nobel. Pero tras esa timidez se encontraba una osadía matemática sin precedentes. Utilizando la algebra más avanzada, comenzó a trabajar con matemáticas no conmutativas, y desarrolló los principios matemáticos de la mecánica cuántica. Tampoco existe una unidad de medida llamada el Schrödinger, pero sí una fórmula llamada la fórmula de Schrödinger, que es la base de la mecánica cuántica... para la cual son precisos los hamiltonianos... ¿y que es un hamiltoniano? Al parecer, en el mundo de las ciencias, los matemáticos forman parte de un grupo muy poco conocido... o cuanto menos, poco laureado.
Hamilton fue otra de esas grandes mentes. Fue el creador del algebra de números hipercomplejos (cuaterniones y octoniones) y sentó las bases para las álgebras hipercomplejas. Caminaba por un puente pensando en como conseguir un algebra 3D con números complejos de orden superior... y se le ocurrió allí mismo las bases de los cuaterniones. Hoy en día, una inscripción en el citado puente hace honor a él. En la actualidad, cualquier videojuego, los programas de en el diseño y fabricación asistida por ordenador CAD-CAM-CAE, la manipulación de naves en la NASA, utilizan los cuaterniones, que fueron utilizados por Tait y Lord Kelvin, base para los espacios vectoriales utilizados en la actualidad.
También David Hilbert fue un matemático peculiar. Decía que los físicos no entendían la física y propuso las 23 preguntas matemáticas que quedaban por resolver, una de las cuales dio lugar a la máquina de Turing y la otra al teorema de Incompletitud de Gödel. Tuvo tanta repercusión (en la ciencia, que no en fama) que sería impensable la física actual sin él. Aunque tal vez Hilbert no nos suene tanto, si que puede sonarnos que uno de sus amigos, otra pieza de este reloj que se va desmontando paso a paso: Minkowsky, quien trabajaría con geometrías en cuatro dimensiones que posteriormente utilizaría Albert Einstein para su teoría de la Relatividad General.
El último filósofo mecanicista
El último filósofo, físico mecanicista, determinista y realista fue Albert Einstein. Una vez desmontado todo el reloj, y vuelto a montar, quedaron dos grandes piezas, y los componentes eran la versión de la mecánica cuántica “dura” de Copenhague y la teoría de la Relatividad de Einstein.
La mecánica cuántica se le hacía muy cuesta arriba, no porque no la entendiera, sino porque chocaba con sus planteamientos filosóficos. Desde entonces, se produjo un cambio de paradigma que no creo que haya beneficiado ni a la física, ni a la filosofía, ni a la ciencia. La física ha cambiado su orden (o así lo creemos) frente a la filosofía. Stephen Hawking dice que la física se ha hecho demasiado complicada para los filósofos. En “La historia del tiempo”, casi al final indica este nuevo paradigma de una forma esclarecedora: “En el siglo XVIII, los filósofos consideraban todo el conocimiento humano, incluida la ciencia, como su campo, y discutían cuestiones como, ¿tuvo el universo un principio? Sin embargo, en los siglos XIX y XX, la ciencia se hizo demasiado técnica y matemática para ellos, y para cualquiera, excepto para unos pocos especialistas. Los filósofos redujeron tanto el ámbito de sus indagaciones que Wittgenstein, el filósofo más famoso de este siglo, dijo: “la única tarea que le queda a la filosofía es el análisis del lenguaje”. ¡Que distancia desde la gran tradición filosófica de Aristóteles a Kant!”.
Stephen Weinberg indica todo un capítulo de “El sueño de una teoría final” para indicar que la filosofía ha dejado de ejercer su dominio sobre temas físicos. Y Leonard Susskind indica “las reglas han cambiado: la filosofía sigue a la física, no la física a la filosofía”. Incluso Gurthrie, en su clásica “Historia de la filosofía griega”, deja paso a la física, dando entender que un filósofo no puede hoy en día dedicarse a “temas tan complejos”.
La postura de Albert Einstein, y su negación de la mecánica cuántica era filosófica. Su postura era determinista y realista. Una de sus frases más interesantes es “hay que simplificar las cosas lo máximo posible, pero no más”. Pero más famosa es la de “¿Está ahí la luna cuando no la miramos?”. Este fue el título de un artículo en el cual Albert Einstein evidenciaba que debía de existir algo más, que él denominó las “variables ocultas”. Se trataba de una metáfora contra el observador ante el colapso del sistema físico utilizado en la mecánica cuántica cuando este interfiere a través de la medida. Pero alguien le devolvió la pelota, e ideó un experimento mental que, en caso de poderse probar físicamente, daría al traste con la teoría de la relatividad, o esta tendría que hacer concesiones. Era el experimento de Aspect, basado en las Desigualdades de Bell. Según este, y de forma simplificada, si dos “partículas elementales” partieran de un punto fijo con un momento total dado, una de ellas se enteraría de la interacción sobre la otra, incluso aunque la distancia fuera superior a la que la luz pudiera recorrer en ese intervalo para influirle. Si se pudiera hacer ese experimento, Einstein se encontraría en un callejón sin salida, porque o bien no había ninguna variable oculta (y la función de onda podría describir perfectamente al sistema), o bien la velocidad de la luz era superable. De cualquier modo, perdía Einstein.
De momento nos encontramos con el reloj desmontado, con gran cantidad de nombres, y ahora queda la parte que más miedo da: volverlo a montar. Tenemos dos grandes piezas que hay que encajar antes de que se despierte la autoridad de la duda. Y no parece que vaya a sonar el tic tac del reloj.
El futuro de la física: El mundo es complejo, pero no complicado.
En la actualidad, los físicos creen que la física de supercuerdas tiene que ser coherente sólo matemáticamente. Es más, indican que cualquier teoría de hoy en día, tiene que ser coherente teórica y matemáticamente, solo. Es una falacia, puesto que toda ciencia, de un modo u otro, tiene que comenzar en la realidad y volver a ella. Sino, nos situamos a un nivel similar al de los presocráticos, cuya fuente de inspiración era el mundo pero sus especulaciones no tenían una vuelta a este.
Pero ¿dónde falla la unificación de la física en la actualidad? Lo siguiente no es más que un intento por parte de un nieto de relojero, por hacer sonar el reloj. Hemos aprendido muy bien a descomponer, a analizar, a especializar, pero no sabemos ver el reloj global. Estamos excesivamente especializados, y puede existir un estudiante de exactas puras, un físico puro, y un filósofo puro. Pero necesitamos mentes globales, y potentes, como las citadas. Porque sino Hilbert dirá que un físico no entiende la física, y un físico dirá que un filósofo no entiende la física. Y eso es invertir el orden de montaje. No se puede poner la carcasa antes que el mecanismo.
La excesiva especialización nos ha llevado a construir grandes monstruos para desentrañar la materia, como el CERN y los que se están pensando, de elevadísimos costes. Cuando Einstein fue a ver el telescopio de Hubble, cuando este indicó que con ese equipo se podía ver el pasado, la esposa de Einstein exclamó: “¡Mi marido lo averigua con la parte de atrás de un sobre usado!”. La base matemática de la física es muy compleja para los físicos, la base física de la física es muy poco accesible para los matemáticos, y los ingenieros que son prácticos se dedican a hacer cosas demasiado prácticas.
Si hubieramos nacido con visión caleidoscópica. El mundo que veríamos sería bastante parecido a la verdad, muy rico en detalles, pero estaría muy exagerado. La visión abarcaría todo el campo visual en teoría, pero solo estaría reflejando una parte, y estaría todo repetido. A cualquiera le podríamos decir que vemos todo lo que hay que ver, pero nuestro campo de visión estaría restringido y a la vez expandido. Es lo que ocurre con la mecánica cuántica: la fórmula de Schrödinger y de Dirac son casos concretos, expandidos como un caleidoscopio, pero no generales. Se le pide muchísimo a la función de onda, y a la fórmulas de Schrödinger y Dirac, pero ambas están amputadas, les falta “algo”, y no es exactamente una “variable” lo que está oculto, aunque hayan “variables ocultas”. Todo el mundo lo sospecha pero nadie lo encuentra, y nadie hace sonar al reloj. Y el tiempo pasa. Y el castigo acecha.
Pero para hacer funcionar el reloj, hay algo de lo que estoy convencido. Y es que en el futuro:
1. Se va a volver sobre la naturaleza de la luz, del fotón, y su velocidad va a ser revisada de constante a atenuada.
2. El tiempo volverá a ser reconsiderado: volverá a ser absoluto.
3. Las dobleces que se producen en el campo gravitatorio, se demostrará que no existen exactamente como las imaginaba Einstein.
4. La gravitación emergerá como el efecto que se produce cuando dos masas se “protegen” una a la otra de los efectos del “medio”, un medio de gran movilidad en todas las direcciones.
5. Se reconsiderará (ya se hace) el “vacío”, y se verá que es mucho más importante y menos vacío de lo que se pensaba. De hecho, ya es así.
6. Se prestará mayor atención a pensadores globalistas y no ortodoxos, con nociones de matemáticas, y física, pero sobretodo con una gran vocación de la filosofía de la ciencia y el método científico riguroso.
7. Volverá a plantearse la mecánica de fluidos como un método para unificar la relatividad con la mecánica cuántica, pero en base a unos fluidos diferentes a los conocidos, que operan en 4D.
8. La importancia la volverá a tener el fondo, no la figura.
9. Se volverá a plantear poner el sistema de referencia en este fondo, en ese fluido, que no es super rígido ni super maleable como creían Michelson y Morley.
10. Las matemáticas se simplificarán y se volverán más complejas a la vez. Los conceptos se abstraerán y los cálculos serán más sencillos.
Mi abuelo quiso que alguno de sus nietos fuera relojero. Siendo yo pequeño hay pocas anécdotas que pueda recordar al respecto, pero sí que recuerdo que entró un chiquillo para que le arreglaran el reloj que le acababan de regalar. Era de los primeros relojes digitales que venían de Japón, y mi abuelo se quedó perplejo, no tanto porque no supiera lo que le habían traído, sino porque él era un relojero de relojes mecánicos, no de relojes electrónicos. Mi padre cogió el reloj, y me mostró como se ponía en hora. Pensé que mi abuelo no sabía tanto como mi padre, y que mi padre era mejor porque conocía mejor las nuevas tecnologías. Mi abuelo sonrió: sabía que la profesión de relojero no es algo que se pueda transmitir si no es por la vía de la pasión. Pero su hijo fue mecánico, y su nieto, ingeniero técnico mecánico. Y hoy en día, un relojero está muy bien pagado... la última imagen que recuerdo de él, es sentado, meditando, mientras los coches pasaban por la calle, estas estaban ya asfaltadas, y sonaba un avión en la altura. Ya dicen que cuando educas a tu hijo, educas a tu nieto.
Rafael APARICIO SANCHEZ
rafaaparicio@hotmail.com

:idea: :idea: :idea:

Este articulo y otros sobre fisica se pueden consultar en:
http://personales.ya.com/casanchi/ref/reloj01.htm
"El derecho a la autodeterminación es un derecho democrático" FRANCISCO FERNANDEZ BUEY en la entrevista: http://www.revistafusion.com/2004/novie ... v134-2.htm
Milito en IU desde 1994. Avilés, Asturies.

Invitado

teorías de Einstein...

Mensajepor Invitado » 01 Ago 2005, 18:38

arpia49 escribió:Muchas de las teorías de Einstein se están yendo a la mierda ahora mismo...

NO ES CIERTO.

http://www.nodo50.org/arevolucionaria/

Como ya hemos visto, la relatividad general de Einstein supuso una definición nueva de la gravedad, basada en su equivalencia con la aceleración y en la curvatura del espacio alrededor de los cuerpos. Desde el primer día se idearon experimentos para comprobar tales afirmaciones, puesto que ese es el camino mediante el que la ciencia, confirma, mejora o elimina teorías para continuar su progreso hacia el conocimiento.

MERCURIO

Hasta la formulación de la Relatividad General, nadie podía explicar pequeñas irregularidades en la orbita del Mercurio, el planeta más cercano al Sol. La teoría de Newton predecía una órbita que no coincidía con las observaciones y se especulaba mucho acerca de las razones de ello.

Se llegó a proponer que había un planeta más cercano al Sol que el propio Mercurio, y cuya gravedad afectaba la órbita de este. Incluso se le puso nombre: Vulcano. Algunos astrónomos aseguraron haberlo visto, pero nunca fueron capaces de demostrarlo. Hoy en día, algunos divulgadores de “sucesos inexplicados” siguen hablando de este Vulcano como “uno de los grandes misterios de la humanidad”, sin embargo, lo único cierto es que dicho planeta sólo lo podemos encontrar en los capítulos de la serie televisiva de ciencia ficción Star Trek, en la cual uno de los personajes más emblemáticos, el Señor Spock,es oriundo de allí.

Imagen

El propio Einstein utilizó las ecuaciones de su flamante teoría para calcular la orbita de Mercurio, y encontró que coincidía exactamente con las observaciones.

ECLIPSES Y CURVATURA DE LA LUZ

Como consecuencia de la curvatura del espacio alrededor de las masas, Einstein predijo que la luz curvaría su trayectoria al pasar junto a una gran masa. Esto sería así porque la luz sigue el camino más corto, y este no es siempre la recta euclidiana (ver capítulo del mes pasado). En un espacio curvado la trayectoria más corta sería exactamente esa: una curva.

Para comprobarlo bastaba con ver cómo cambiaba la posición de las estrellas cuando su ubicación en el cielo, vista desde la Tierra, se hallaba cerca del Sol. Es decir, si su luz se curvaba al llegar a la Tierra tras pasar junto al Sol, parecería desde aquí que su posición con respecto a la demás estrellas no sería la misma que cuando su luz no pasaba junto al Sol.

Imagen

Sin embargo, en circunstancias normales, el brillo del Sol no permite ver las estrellas, por tanto había que esperar a un eclipse total, y había uno previsto para el 29 de mayo de 1919. Se organizaron dos expediciones a dos lugares donde dicho eclipse sería visible: Brasil y la costa africana, y allí se comprobó la posición relativa de las estrellas cercanas al Sol.

Los resultados daban la razón a Einstein, y fueron anunciados en una sesión de la Real Sociedad Astronómica Británica, el 6 de noviembre del mismo año. Aquel día y en aquel lugar, el premio Nóbel de Física Joseph John Thomson dijo: “Este es el más importante resultado relativo a la teoría de la gravitación desde los días de Newton... Podemos considerar este hecho uno de los mayores logros del pensamiento humano”

EXPANSIÓN DEL UNIVERSO

Este caso es contrario a los anteriores, puesto que Einstein no fue capaz de predecirlo, aunque estaba en la relatividad general. El creía en un universo estático y este no concordaba con su teoría de la gravedad. Por ello la modificó añadiendo una constante, una especie de fuerza repulsiva que contrarrestaba la gravedad total del universo, puesto que pensaba que sin ella el Universo colapsaría sobre sí mismo a causa de su propia gravedad interna.

Sin embargo, en 1929 Edwin Hubble comprobó que el Universo se está expandiendo, al percatarse cómo las galaxias se separan unas de otras. Cuando Einstein conoció la noticia, se dio cuenta de que él mismo podría haber predicho este descubrimiento si no hubiera modificado su teoría. El hecho de que el Universo se halle en expansión compensa el problema del posible colapso. Se refirió a ello como “el mayor error de su vida”.

Imagen

El astrofísico J. Richard Gott opina que: “si el propio Einstein hubiera encontrado y anunciado esta consecuencia de su teoría, entonces cuando Hubble hubiera anunciado su descubrimiento confirmándolo, la comunidad científica habría llevado a Einstein a hombros por todo Nueva York”.

Ni si quiera alguien del calibre de Einstein podía estar en todo.

VELOCIDAD DE LA GRAVEDAD

En un experimento mucho más reciente, parece que se ha vuelto a confirmar la Relatividad General.

Isaac Newton supuso que la fuerza de la gravedad se propaga de manera instantánea. Sin embargo, según la Teoría de la Relatividad Especial, nada puede viajar más rápido que la luz, ni siquiera la fuerza de la gravedad. Se trata por tanto de medir a qué velocidad se propaga esta fuerza, para comprobar si la Relatividad General no contradice a la Especial.

En abril de 2002, el físico Sergei Kopeikin y el astrónomo Edward Formalont llevaron a cabo un experimento para medir esta velocidad. El experimento es complejo, y de ahí la cantidad de tiempo pasado hasta poder llevarlo a cabo.

Kopeikin trabajó sobre las ecuaciones de la Relatividad General para poder expresar el campo gravitatorio de un cuerpo en función de la velocidad de dicho cuerpo, de su masa y, lo que es más importante en este caso, de la velocidad de la gravedad. Entonces, conociendo el campo gravitatorio, la velocidad y la masa de un cuerpo se puede calcular la velocidad de la gravedad.

Junto a Formalont, utilizó el planeta Júpiter para su experimento. Se conocía su masa y su velocidad alrededor del Sol. Por tanto, lo complicado consistía en medir su campo gravitatorio. La razón de elegir Júpiter es que se trata de la masa mayor y más cercana a nosotros aparte del Sol, pero este no se mueve por el Sistema Solar y por tanto no era aplicable a él las ecuaciones de Koepkinin.

Para medir el campo gravitatorio realizaron un experimento similar al del eclipse que demostró que la luz se curva alrededor del Sol. Utilizaron un Cuásar que pasa cada 10 años justo detrás de Júpiter con relación a nosotros. Tenemos un artículo que habla sobre los cuásares en Alejandría revolucionaria, pero baste decir para lo que nos ocupa que son cuerpos que emiten ondas de radio.

http://www.nodo50.org/arevolucionaria/m ... upiter.jpg[img]

Pues bien, usando una gran red de radiotelescopios, midieron cómo se distorsionaban las ondas del cuásar como efecto de la curvatura del espacio alrededor de Júpiter, y de este modo el campo gravitatorio de Júpiter. De esta manera, dispusieron de la masa, de la velocidad y del campo gravitatorio de Júpiter, y pudieron aplicar las ecuaciones de Koepkin para medir la velocidad de la gravedad.

El resultado fue que la velocidad de la gravedad es la misma que la de la luz, eso sí, con un margen de error del 20 por ciento, debida a la distorsión de la atmósfera en la red de radiotelescopios. Para quien piense que un error del 20 por ciento es excesivo, hay que recordar que en ciencia se trata de intentar refutar hipótesis, y la Relatividad General no ha podido ser refutada hasta hoy por ningún experimento.

artículo copiado de Alejandria Revolucionaria. Firmado por Aristarco el Bolchevique.

Teneis más sobre relatividad en la misma página sección de laboratorio. Ciencias Fisicas.

Lo más incomprensible del universo, es que sea comprensible. -Albert Einstein

:idea: :idea: :idea: [/img]

Avatar de Usuario
arpia49
Enterrado en el Kremlin
Mensajes: 3191
Registrado: 09 Mar 2005, 15:19
Ubicación: Madrid
Contactar:

Mensajepor arpia49 » 01 Ago 2005, 19:53

ejem...

Por ejemplo hay un grupo de científicos que cree que es muy posible que se pueda superar la velocidad de la luz, cosa que hasta dónde sé de física no concuerda con lo que decía el genio.

De todas maneras si vuelvo a echarle mano al documental (creo que se llamaba "Los mayores errores de Einstaein") ya les diré el nombre con exactitud.

Avatar de Usuario
xavi
Adolescente buscando su sitio
Mensajes: 173
Registrado: 04 Jul 2005, 18:46
Contactar:

Mensajepor xavi » 08 Ago 2005, 16:50

arpia49 escribió:hay un grupo de científicos que cree que es muy posible que se pueda superar la velocidad de la luz...


:idea: :idea: :idea:

http://www.nodo50.org/arevolucionaria/m ... vidad9.htm


La Fuerza de la Gravedad, a pesar de ser la más débil de las cuatro fundamentales, es la que configura los sucesos a gran escala. Esto es así porque las fuerzas nucleares tienen un alcance microscópico, y la electromagnética no se halla tan presente en el universo como la gravitatoria, dado que las cargas positivas de los protones quedan anuladas en casi todos los casos por las negativas de los electrones.

Por tanto, para estudiar el Universo como un todo, hay que fijarse en la gravedad, y la mejor herramienta de que disponemos para ello hasta el momento es la Teoría General de la Relatividad. Con sus ecuaciones podemos intentar hacernos una idea del origen, de la evolución y del final del Universo, así como de su propia estructura y funcionamiento.

En cuanto al origen, la teoría casi unánimemente aceptada es la del Big Bang o Gran Estallido, según la cual el Universo surgió de un punto mediante un inmenso estallido. Inmediatamente surge la pregunta de qué causó el Big Bang, pero no tiene sentido observarlo como un fenómeno en el que intervenga la causa y el efecto, puesto que para ello sería necesario que hubiera tiempo, de forma que el efecto seria posterior a la causa, sin embargo, el tiempo tampoco existía antes del Big Bang, surgió junto a la materia y a las dimensiones espaciales.

Sobre la evolución, ya hemos visto varias veces cómo se encuentra en expansión. Desde su origen explosivo está creciendo, las Galaxias se separan y las distancias aumentan. Aunque fue Hubble quien lo constató mediante observación pura, se puede deducir de las ecuaciones de la Relatividad General.

El final y la forma del Universo vienen íntimamente ligados, dado que estará curvado de una forma o de otra dependiendo de su masa total, y la cantidad de esta masa será determinante para que algún día vuelva a contraerse o nunca lo haga. Sobre la posible contracción futura del Universo ya tenemos un artículo en Alejandría Revolucionaria, y acerca de sus posibles formas dedicaremos algún artículo más adelante.

Una consecuencia de la Teoría General de la Relatividad que no puedo dejar de mencionar es que la gravedad provoca que el tiempo discurra más despacio, de manera más acusada cuanto mayor sea la curvatura inducida por la masa a quien pertenezca el campo gravitatorio.

Esto se puede comprender si pensamos que la luz viaja más despacio (de manera relativa) cuando se ve frenada por la gravedad, sin embargo la medida de su velocidad será la misma, puesto que es una constante en el vacío, por tanto podemos deducir que el tiempo va más despacio y compensa esa aparente reducción en la velocidad. Sobra decir que, a estas alturas, se han hecho suficientes experimentos con relojes lejos y cerca de la Tierra o del Sol que confirman este efecto

Entonces, por el principio de equivalencia, la aceleración causará el mismo efecto, y todo esto nos lleva a temas tales como la paradoja de los gemelos, que vimos durante los capítulos de Relatividad Especial, sucesos en la cercanía de agujeros negros o incluso a la posibilidad de viajar en el tiempo (siempre sin superar la velocidad de la luz). Sin embargo, no quiero abrir más frentes porque creo que esta serie sobre Relatividad ya se ha extendido suficiente y ha servido para verla de sobra en líneas generales.

Por tanto dejo esas cuestiones para artículos específicos más adelante, y quiero cerrar con las palabras del propio Einstein, cuando escribió una nota en un libro acerca de cómo fueron transcurriendo sus ideas para elaborar la Relatividad General. A veces se mete en tecnicismos, pero merece la pena pasar un poco por alto lo que no se entienda si es necesario, y leerle de su puño y letra. Así pues, os dejo con Albert Einstein:

“Cuando, a través de la teoría especial de la relatividad, había llegado a la equivalencia de todos los así llamados sistemas de referencia inerciales para formular las leyes de la naturaleza (1905), surgió de manera natural la cuestión de si no habría una equivalencia ulterior entre todos los sistemas de referencia. Por decirlo de otra forma: si sólo se puede asociar al concepto de velocidad un significado relativo, ¿deberíamos perseverar en seguir tratando a la aceleración como un concepto absoluto?

Desde un punto de vista puramente cinemático no había ya duda respecto a la relatividad de todos los movimientos; sin embargo, físicamente hablando, los sistemas inerciales parecían ocupar un lugar privilegiado, que hacía que el uso de sistemas de coordenadas con movimiento arbitrario pareciera artificial.

Yo estaba, desde luego, consciente del punto de vista expresado por Mach, de acuerdo al cual parecería concebible suponer que la inercia se resiste no a la aceleración como tal sino a la aceleración respecto a las masas de otros cuerpos existentes en el mundo. Había algo de fascinante para mí en esta idea, aunque no me proveía de una buena base para elaborar una nueva teoría.

Di primero un paso hacia la solución del problema cuando intenté describir la ley de la gravitación en el marco de la teoría especial de la relatividad. Al igual que la mayoría de los escritores de esa época, traté de formular una teoría del campo para la gravitación, ya que no era posible, al menos de manera natural, introducir directamente la acción a distancia, debido a que la noción de simultaneidad absoluta había sido abolida.

El camino más simple era, por supuesto, retener el potencial escalar de Laplace y completar la ecuación de Poisson de una manera obvia, de tal forma que se satisficiera la teoría especial de la relatividad. La ley de movimiento de un puntomasa en un campo gravitacional tendría también que adaptarse a la teoría especial de la relatividad. El camino aquí no dejaba de ser errático, pues la masa inercial de un cuerpo podría depender del potencial gravitacional. De hecho, cabría esperar que así fuera debido al principio de la inercia de la energía.

Estas investigaciones, sin embargo, llevaron a resultados que me generaron fuertes sospechas. De acuerdo a la mecánica clásica, la aceleración vertical de un cuerpo en el campo gravitacional vertical es independiente de la componente horizontal de la velocidad. De aquí se sigue que en tal campo gravitacional la aceleración vertical de un sistema mecánico, o de su centro de gravedad, opera en forma independiente a su energía cinética interna. Pero en la primera teoría que investigué, la aceleración del cuerpo que cae no era independiente de la velocidad horizontal ni de la energía interna del sistema.

Lo anterior no se ajusta al viejo hecho experimental según el cual todos los cuerpos tienen la misma aceleración en un campo gravitacional. Esta ley, que también puede formularse como la ley de la igualdad entre la masa inercial y la masa gravitacional, se me aclaró luego en todo su significado. Estaba, en un alto grado, sorprendido por su persistencia, y adiviné que en ella debería hallarse la clave para entender más a fondo la inercia y la gravitación. No tenía serias dudas respecto a su estricta validez, aun sin conocer los resultados de los admirables experimentos de Eötvös, que —si mi memoria no falla— sólo conocí tiempo después. Entonces abandoné, pues era poco adecuado, tratar el problema de la gravitación tal como indiqué antes, en el marco de la teoría especial de la relatividad. Claramente esos intentos no hacían justicia a la propiedad más fundamental de la gravitación. El principio de la igualdad de las masas inercial y gravitacional se podría ahora formular claramente como sigue: En un campo gravitacional homogéneo los movimientos ocurren en la misma forma que en ausencia del campo gravitacional si aquéllos se refieren a un sistema de coordenadas acelerado. Si este principio —el principio de equivalencia— fuera válido para dos eventos cualesquiera, tendríamos una indicación de que el principio de relatividad debería ser extendido a sistemas de coordenadas en movimiento no-uniforme unos respecto a otros, si es que deseáramos llegar a una teoría, fácil y natural, de los campos gravitacionales. Reflexiones como éstas me mantuvieron ocupado entre 1908 y 1911; trataba de sacar de ellas conclusiones particulares, de las cuales no me propongo hablar aquí. Por el momento, lo único realmente importante fue el descubrimiento de que sólo se podría esperar una teoría razonable de la gravitación si se extendiera el principio de relatividad.

Lo que se requería, por tanto, era una teoría cuyas ecuaciones mantuvieran su forma aun en el caso de transformaciones no-lineales de las coordenadas. Yo no hubiera sido capaz en ese entonces de afirmar si lo anterior era aplicable a absolutamente todas las transformaciones de coordenadas, o solamente a algunas de ellas. Pronto vi que el introducir transformaciones no-lineales, como exigía el principio de equivalencia, era inevitablemente fatal para la interpretación más simple de las coordenadas; es decir, ya no se podría pedir que las diferenciales de las coordenadas tuvieran un significado directo en términos de medidas realizadas con escalas para medir longitudes y relojes para medir tiempos. Mucho me molestó este hecho, ya que me tomó largo tiempo ver lo que realmente significaban las coordenadas en la física.

No hallé la salida de este dilema sino en 1912, lo que se me ocurrió luego de la siguiente consideración: Se debería encontrar una nueva formulación de la ley de la inercia que, en ausencia de un campo gravitacional real, se convirtiera en la de Galileo. Esta última se reduce a lo siguiente: un punto material que no esté actuado por fuerza alguna se representará en el espacio de cuatro dimensiones por una línea recta, o sea, por una línea tan corta como sea posible, o más correctamente, por una línea extrema. Este concepto presupone el de longitud de un elemento de línea, es decir, la existencia de una métrica. En la teoría especial de la relatividad, como mostró Minkowski, la métrica es cuasi-euclidiana; en tal caso, el cuadrado de la longitud ds del elemento de línea es una función cuadrática bien definida de las diferenciales de las coordenadas.

Si, por medio de una transformación no-lineal, se introducen otras coordenadas, (ds)2 continúa siendo una función homogénea de las diferenciales de las coordenadas, aunque los coeficientes en esta función (que llamaremos gm n) ya no sean constantes sino que se vuelvan ciertas funciones de las coordenadas. En términos matemáticos, ello significa que el espacio físico (tetradimensional) tiene una métrica de Riemann. Las líneas extremas temporaloides de esta métrica nos proveen con la ley de movimiento de un punto-masa que no se halle sujeto a fuerza alguna salvo la gravedad. Los coeficientes gmn de esta métrica describen el campo gravitacional con referencia al sistema de coordenadas seleccionado. Así, se había encontrado una formulación natural del principio de equivalencia y su extensión a un campo gravitacional cualquiera, constituiría una hipótesis perfectamente legítima.

La solución del dilema que antes mencioné fue, por tanto, como sigue: Las diferenciales de las coordenadas no tienen significado físico, sólo lo tiene la métrica riemanniana asociada con ellas. Se habría entonces encontrado una base de la teoría general de la relatividad, que nos permitiría trabajar. Dos problemas quedaban por resolver, sin embargo:

1) Si se da una ley para el campo en la terminología de la teoría especial de la relatividad, ¿cómo puede transferirse esa ley al caso de una métrica riemanniana?

2) ¿Cuáles son las leyes diferenciales que determinan la métrica riemanniana g m n?

Trabajé en estos problemas entre 1912 y 1914 junto con mi amigo Grossmann. Encontramos que los métodos matemáticos para resolver el problema (1) estaban al alcance de nuestras manos con el cálculo diferencial de Ricci y Levi-Civita.

En cuanto al problema 2), su solución obviamente requería sistemas diferenciales invariantes del segundo orden, formados por las gmn. Pronto vimos que estas invariantes ya habían sido establecidas por Riemann —el tensor de curvatura—. Habíamos ya obtenido las ecuaciones correctas del campo gravitatorio dos años antes de la publicación de la teoría general de la relatividad, pero no éramos capaces de ver cómo se las podría usar en física. Por el contrario, me sentía seguro de que no haríamos justicia al experimento. Más aún, creía poder mostrar, en base a consideraciones generales, que una ley de gravitación invariante frente a cualquier transformación de coordenadas no sería consistente con el principio de causalidad. Estos yerros del pensamiento me costaron dos anos de trabajo, en exceso fuerte, hasta que al fin reconocí mis errores y, al terminar 1915, logré atar cabos y ligar mis resultados con lo observado astronómicamente, para entonces retornar gustosamente a la curvatura riemanniana.

A la luz del conocimiento obtenido, el feliz logro parece casi una trivialidad y cualquier estudiante inteligente puede entenderlo sin mucha dificultad. Pero aquellos años de ansiosa búsqueda, con su intensa espera, sus vaivenes de confianza y de desgaste, y la emergencia final hacia la luz, eso sólo aquellos que lo hayan experimentado lo comprenderían."

http://www.nodo50.org/arevolucionaria/especiales/relatividad.htm
Imagen
"El derecho a la autodeterminación es un derecho democrático" FRANCISCO FERNANDEZ BUEY en la entrevista: http://www.revistafusion.com/2004/novie ... v134-2.htm

Milito en IU desde 1994. Avilés, Asturies.


Volver a “Historia Política”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado

cron