La cuestion nacional

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R de República
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por R de República » 17 Sep 2012, 13:26

Patrick Vandeweyer escribió:el ataque al "trotskismo" sobra, en tanto que se basa en una mala o nula comprensión de Trotsky en el mejor de los casos, o en su distorsión voluntaria en el peor. De momento, basta recordar que el concepto de "revolución permanente" se puede resumir en que la revolución es "permanente" (es decir ininterrumpida) en dos sentidos: primero en que empieza con las tareas burguesas y continua con las socialistas, y segundo porque empieza en un país y continua a escala internacional.
Bueno, eso es precisamente lo que hicieron los bolcheviques en tiempos de Stalin: Intentar Internacionalizar el socialismo. Pero para ello primero debían construir el socialismo en Rusia para no sólo satisfacer las necesidades de la población rusa, sino para desarrollar la tecnología y la fuerza militar necesarias para combatir el imperialismo nazi, que era el imperalismo más atroz de la época. La política estalinista no estancó la revolución socialista, precisamente la fortaleció para que no cayera en manos del imperialismo nazi, y con la derrota del nazismo se liberaron decenas de naciones oprimidas, hecho que supuso una gran victoria para el proletariado mundial y los derechos de los distintos pueblos sometidos al imperialismo nazi.

El ataque al trotskysmo no sobra, es necesario que la gente comprenda el irracional universalismo abstracto. Es necesario que la gente comprenda porqué el trotskysmo nace y se desarrolla separado de la realidad. Y es que, cuando se pone en práctica lo que dice el papel, la realidad obliga a cambiar ciertas cosas, y las necesidades que impone la realidad en cada momento chocan profundamente con las ideas inmaculadas, preconcebidas y puras, y éstas son, precisamente, las que el trotskysmo sigue abanderando a pesar de su histórica e indiscutible inutilidad en las tareas revolucionarias.

La Cuarta Internacional, por poner un ejemplo, no ha hecho nada. Tanto se critica a la Komintern pero, ¿qué ha hecho la Cuarta Internacional a parte de masturbarse con Trotsky?, es más, ¿qué hay de las organizaciones trotskystas que se alineaban contra Gadaffi?, ¿que hay de las que se alinean aun hoy contra Bashar Al-Assad?, ¿a caso puede el trotskysmo dar lecciones sobre el internacionalismo y la cuestión nacional? A mi me parece que no. Y éste no es un debate caduco, es un debate de vigencia indiscutible.

Saludos.
Toda resistencia será siempre inútil. Lo único que cuenta es la fuerza, entendida como la capacidad para imponer las cosas al resto.

Erik
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Erik » 17 Sep 2012, 13:52

El ataque al trotskysmo no sobra, es necesario que la gente comprenda el irracional universalismo abstracto. Es necesario que la gente comprenda porqué el trotskysmo nace y se desarrolla separado de la realidad. Y es que, cuando se pone en práctica lo que dice el papel, la realidad obliga a cambiar ciertas cosas, y las necesidades que impone la realidad en cada momento chocan profundamente con las ideas inmaculadas, preconcebidas y puras, y éstas son, precisamente, las que el trotskysmo sigue abanderando a pesar de su histórica e indiscutible inutilidad en las tareas revolucionarias.
:aplausos:

Patrick Florent
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Patrick Florent » 17 Sep 2012, 17:53

Erik escribió:
El ataque al trotskysmo no sobra, es necesario que la gente comprenda el irracional universalismo abstracto. Es necesario que la gente comprenda porqué el trotskysmo nace y se desarrolla separado de la realidad. Y es que, cuando se pone en práctica lo que dice el papel, la realidad obliga a cambiar ciertas cosas, y las necesidades que impone la realidad en cada momento chocan profundamente con las ideas inmaculadas, preconcebidas y puras, y éstas son, precisamente, las que el trotskysmo sigue abanderando a pesar de su histórica e indiscutible inutilidad en las tareas revolucionarias.
Como R de República ataca al trotskismo por presunto "universalismo abstracto", plantea la pregunta de cual es nuestra posición sobre la cuestión nacional, y no de segunda mano:

El Marxismo y la cuestión nacional
Alan Woods y Ted Grant

La diferencia entre la dialéctica revolucionaria y el pensamiento abstracto quedó demostrada contundentemente en los debates sobre la cuestión nacional entre Marx y Proudhon en los tiempos de la Primera Internacional. Proudhon, socialista francés y precursor del anarquismo, negaba la existencia de la cuestión nacional. En la historia del movimiento obrero siempre han existido sectarios que presentan una concepción abstracta de la lucha de clases. Ellos no parten de la realidad concreta de la sociedad, sino de las abstracciones de su propio mundo imaginario.

http://www.centromarx.org/index.php/doc ... n-nacional


Saludos comunistas
PV
Patrick V. Florent
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valerij
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por valerij » 18 Sep 2012, 21:53

Qué pereza, la mare de deu.
No hay peor mal en la sociedad que aquel que hace de una varias; no hay mayor bien que lo que las reúne y unifica. Y nada hay que produzca mayores males en la sociedad que cuando un individuo dice de algo concreto: esto es mío y eso no lo es (Averroes)

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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Amonamantangorri » 18 Sep 2012, 21:55

Tres razones para apoyar la independencia de Catalunya. Borrador para una intervención ante el Comité Central del Partit dels i les Comunistes de Catalunya (EUiA), en su reunión del próximo 22 de septiembre



http://www.vilaweb.cat/noticia/4041040/ ... adora.html

Manuel Delgado: Tres raons per la independència des de l'esquerra transformadora


L'antropòleg i professor universitari Manuel Delgado exposa al seu bloc tres raons per les quals creu que l'esquerra transformadora hauria de donar suport a la independència. D'una banda, perquè els comunistes catalans tinguin presència en aquest 'anhel col·lectiu' de cara a 'convertir-lo en potència per al canvi polític i social' i evitar que CiU 'parasiti a favor de l'oligarquia financera'. D'una altra, perquè poden haver eleccions avançades aviat i creu que és imprescindible que hi hagi una opció política que aplegui els moviments d'esquerra i independentistes. I finalment, per una 'urgència clarificadora': aconseguida la independència, l'esquerra podria centrar-se en la lluita social i l'enderrocament del capitalisme.

El text penjat al bloc és l'esborrany per a un discurs de la reunió del comitè central del Partit dels Comunistes de Catalunya, integrat a EUiA. En aquest article, Delgado --un dels referents intel·lectuals dels moviments socials catalans-- insta el partit a debatre sobre la independència i admet que l'augment de l'independentisme i del nacionalisme espanyol 'fa que, de totes, la nostra opció actual, la federalista, sigui la més improbable de realitzar en aquest moment'. I considera que 'en un xoc de trens com el que es preveu, la pitjor de les sorts és la de qui tingui la fatalitat de quedar-se enmig'. Des del seu punt de vist, hi ha tres motius que justificarien 'la renúncia, per insostenibles, a les posicions federalistes a favor de les independentistes en el PCC i EUiA'.

En primer lloc, veu necessari impedir que CiU 'parasiti a favor de l'oligarquia financera que representa l'energia d'una majoria social que és, precisament, la seva víctima'. I considera que, com ja va passar amb el moviment del 15-M, 'la tasca de l'esquerra revolucionària és mirar de donar un sentit crític i transformador a les forces socials que les circumstàncies han posat en moviment'. Quedar-se'n al marge, diu, és 'una insensatesa i una irresponsabilitat imperdonables'.

En segon lloc, i de cara a unes probables eleccions avançades, Delgado avisa que CiU ho plantejarà com un plebiscit al seu favor, i que 'l'opció política que s'enfronti electoralment a la dreta nacionalista haurà d'assumir la feina de formalitzar políticament l'estat d'ànim independentista i també la lluita contra les retallades'. Per Delgado, cal que la lluita social vagi de la mà de la reivindicació independentista i diu que això només serà possible amb una aliança de forces polítiques on el patriotisme d'esquerres tingui un paper estratègic. En aquest sentit, considera indispensable que 'les expressions polítiques de la classe obrera i les de la joventut independentista ofereixin una alternativa electoral a les pretencions del nacionalisme català de dretes.'

En tercer i últim lloc, defensa que és urgent alliberar-se de la 'qüestió nacional' per tal de retornar a l'escenari natural per a l'acció política de l'esquerra, 'la lluita de classes i la pugna per posar l'aparell de poder al servei de les necessitats de la majoria i no d'una minoria privilegiada'. I aquesta situació, diu, 'avui només és possible en un context d'independència total de la nació catalana'.

Traducción de google:

El antropólogo y profesor universitario Manuel Delgado expone en su blog tres razones por las que cree que la izquierda transformadora debería apoyar la independencia. Por un lado, porque los comunistas catalanes tengan presencia en este anhelo colectivo 'de cara a' convertirlo en potencia para el cambio político y social 'y evitar que CiU' parásitos a favor de la oligarquía financiera '. Por otro, porque pueden haber elecciones adelantadas pronto y cree que es imprescindible que haya una opción política que reúna los movimientos de izquierda e independentistas. Y finalmente, por una urgencia clarificadora ': conseguida la independencia, la izquierda podría centrarse en la lucha social y el derrocamiento del capitalismo.

El texto colgado en bloque es el borrador para un discurso de la reunión del comité central del Partido de los Comunistas de Cataluña, integrado en EUiA. En este artículo, Delgado - uno de los referentes intelectuales de los movimientos sociales catalanes - insta al partido a debatir sobre la independencia y admite que el aumento del independentismo y del nacionalismo español 'hace que, de todas, nuestra opción actual, la federalista, sea la más improbable de realizar en este momento '. Y considera que "en un choque de trenes como el que se prevé, la peor de las suertes es la de quien tenga la fatalidad de quedarse en medio '. Desde su punto de visto, hay tres motivos que justificarían 'la renuncia, por insostenibles, las posiciones federalistas a favor de las independentistas en el PCC y EUiA'.

En primer lugar, ve necesario impedir que CiU 'parásitos a favor de la oligarquía financiera que representa la energía de una mayoría social que es, precisamente, su víctima'. Y considera que, como ya ocurrió con el movimiento del 15-M, 'la tarea de la izquierda revolucionaria es intentar dar un sentido crítico y transformador a las fuerzas sociales que las circunstancias han puesto en movimiento'. Quedarse al margen, dice, es una insensatez y una irresponsabilidad imperdonables '.

En segundo lugar, y de cara a unas probables elecciones adelantadas, Delgado advierte que CiU lo planteará como un plebiscito a su favor, y que 'la opción política que se enfrente electoralmente a la derecha nacionalista deberá asumir el trabajo de formalizar políticamente el estado de ánimo independentista y también la lucha contra los recortes '. Por Delgado, es necesario que la lucha social vaya de la mano de la reivindicación independentista y dice que esto sólo será posible con una alianza de fuerzas políticas donde el patriotismo de izquierdas tenga un papel estratégico. En este sentido, considera indispensable que 'las expresiones políticas de la clase obrera y las de la juventud independentista ofrezcan una alternativa electoral a las pretensiones del nacionalismo catalán de derechas.'

En tercer y último lugar, defiende que es urgente liberarse de la 'cuestión nacional' para devolver al escenario natural para la acción política de la izquierda, 'la lucha de clases y la pugna por poner El aparato de poder al servicio de las necesidades de la mayoría y no de una minoría privilegiada '. Y esta situación, dice, hoy sólo es posible en un contexto de independencia total de la nación catalana '.

Shirokov
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Shirokov » 19 Sep 2012, 12:04

Amonamantangorri escribió: En tercer y último lugar, defiende que es urgente liberarse de la 'cuestión nacional' para devolver al escenario natural para la acción política de la izquierda, 'la lucha de clases y la pugna por poner El aparato de poder al servicio de las necesidades de la mayoría y no de una minoría privilegiada '. Y esta situación, dice, hoy sólo es posible en un contexto de independencia total de la nación catalana '.
Y esta tercera razón, que es la única que es una razón (las otras dos, estrategias de oposición a IU, no entiendo que tienen que ver), habla de un objetivo ("devolver al escenario natural para la acción política de la izquierda, la lucha de clases y la pugna por poner el aparato de poder al servicio de las necesidades de la mayoría y no de una minoría privilegiada") que creo que compartimos todos.

Sin embargo, luego dice que sólo hay un camino ("Y esta situación, dice, hoy sólo es posible en un contexto de independencia total de la nación catalana") porque lo dice él y punto, muy bien argumentado, sí señor.

Mientras no entendamos que el único enemigo del Capital es el Estado, no entenderemos que la única forma de hacer frente a un Capital internacional que persigue unos mismos intereses es construyendo juntos, todos los trabajadores, un Estado lo más grande y fuerte posible. Cuanto más pequeño sea el país, será más vulnerable a los ataques del Capital y además la fragmentación favorece la acción del Capital (sólo hay que ver ejemplos como Suiza, Andorra, Mónaco... o incluso Gibraltar o Isla de Man). Si la UE en lugar de luchar por los grandes capitales, lo hiciese por los ciudadanos, se habría trabajado por la construcción de un Estado que integrase a todos los pueblos europeos y que plantearía una oposición mucho mayor a los ataques del Capital.

Mientras tanto, mientras nos siguen machacando, nosotros, en lugar de defendernos y luchar por los derechos de los trabajadores, continuemos con debates estériles... :nuse: :nuse: :nuse:

Pepito Grillo
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Pepito Grillo » 19 Sep 2012, 13:55

La única forma de pasar página al nacionalismo y centrarse en los ciudadanos no es independizar Cataluña, sino abandonar al nacionalismo y ser izquierdista.
Por una izquierda laica, universal, pública y de calidad.

Patrick Florent
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Patrick Florent » 19 Sep 2012, 20:21

España es nuestra ruina, ¡independencia!

Mikel Liñares
5 de Septiembre de 2012
Lucha de Clases

Esa pegatina de la izquierda abertzale con motivo de la huelga general del 29 de marzo, la cual rezaba dicha consigna, resume bien su programa político. Aunque luego viéramos otra versión de la misma en la que aparecía la palabra socialismo, también podemos ver su programa en los discursos que lanzan desde LAB hasta Bildu, "ante los recortes, ¡soberanía!".

¿Ah si? Entonces la falta de soberanía y que España vaya mal es la responsable de la mala situación económica que tenemos los vascos. ¿Seguro? Y la responsable de que Grecia esté como está... ¿también es España? La crisis económica no es un problema local, no tiene nada que ver con España, ni con Francia, es un problema mundial, que afecta a todo el globo.

Las demandas de derechos culturales y democráticos como la soberanía son legítimas, tenemos que decidir los propios vascos si queremos ser españoles, franceses, o simplemente vascos. Pero en este caso, pretender que la crisis económica se va a solucionar con la secesión de España y Francia es falso, es engañar a los trabajadores vascos, identificar mal al enemigo y orientar la lucha hacia un objetivo incorrecto es perjudicial para los intereses de los trabajadores, pero no sólo los vascos, sino malo para todos.

El mundo está hoy saturado de mercancías. El capitalismo ha creado una riqueza que es incapaz de consumir. Desde que vivimos bajo el sistema capitalista asistimos a un fenómeno hasta entonces desconocido, las crisis se producen porque somos demasiado ricos, porque somos capaces de producir más de lo que podemos consumir, nos ahogamos en nuestra propia riqueza. Éste y no otro es el problema que padece toda la economía mundial, la española, la vasca, la yanqui, la inglesa, ... Todos los mercados han sido saturados de mercancías, se cierran fábricas, se destruye capacidad de crear riqueza, hay gente parada, se les tiene sin hacer nada útil, ... no porque no haya necesidades, sino porque no es rentable para el empresario producir.

Ese es el problema, si bien es cierto que las base de la economía vasca es la industria, a diferencia del conjunto del Estado español, y eso le ha permitido aguantar mejor el colapso de la economía mundial, es inevitable que si no hay dinero, que si no se consume porque no se trabaja afecte a los pedidos a la industria, cosa que ya está ocurriendo. Y al final, si se cierran fábricas porque no se consume, y no se consume porque no hay dinero, y no hay dinero porque no hay trabajo, es la pescadilla que se muerde la cola. No somos ajenos a lo que pasa en el resto del mundo, el mercado es mundial, y somos parte de ese mercado.

Por tanto, España no es el problema de la economía vasca, no es el causante de la situación actual. El enemigo es el capitalismo, la realidad que se esconde detrás del eufemismo de "los mercados", ha creado unas condiciones para que todo el mundo pueda tener un mínimo nivel de vida pero nos niega el pan. Produce para obtener un beneficio, no para cubrir necesidades sociales, eso aquí, en España, en Gran Bretaña, y en Irlanda, la cual, por cierto, se independizó de la anterior hace casi 100 años y eso no le ha evitado haber sido rescatada.
Patrick V. Florent
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Amonamantangorri
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Amonamantangorri » 23 Sep 2012, 00:52

Colin Fox es el portavoz del Scottish Socialist Party y fue parlamentario escocés. En este artículo, publicado en el The Morning Star on Independence (y recogido en su propio blog), desgrana las razones por la que su partido apoya la campaña por la Independencia en Escocia y dibuja el contexto en el que se vive la manifestación de este sábado en Edinburgo.


¿POR QUÉ LOS SOCIALISTAS DEBEN APOYAR LA INDEPENDENCIA?

Tommy Docherty, el legendario genio y manager del Manchester United, después de que su equipo sufriese una derrota humillante dijo lo siguiente: «Hemos perdido 4-0, y francamente, tuvimos suerte de conseguir el cero».

Los ‘Tories’ en Escocia saben exactamente cómo se sintió, ya que tan solo cuentan con un parlamentario de 56 posibles, y ¡tienen suerte de tener ese! Y todavía, por increíble que parezca, sus compañeros de coalición son aún más menospreciados. Los Demócrata-Liberales no cuentan con ningún representante de circunscripción en tierra firme Escocesa y fueron ‘destrozados’ en las últimas elecciones locales por unirse a los odiados ‘Tories’ en Westminster.

Todo eso les presenta a los laboristas un gran dilema. Como animadores de la campaña ‘No a la Independencia’ están en coalición con los ‘Tories’ y los Liberal-demócratas. El exparlamentario escocés Charlie Gordon, que perdió su puesto ante el SNP (Scottish National Party) expresó el extendido desasosiego entre la gente de Ed Miliband cuando twiteó recientemente, «los millones de los Tories y los activistas laboristas ‘Mejor Juntos’!!*??»

Esta es la oposición política que se enfrenta al exuberante movimiento independentista que marchará por Edinburgo este sábado. Será la primera vez que los seguidores tengan la oportunidad de reunirse desde que se lanzase la campaña ‘Yes Scotland’ en junio. Promete ser un día completo. El Primer Ministro Alex Salmond tomará la palabra por parte del SNP como Patrick Harvie lo hará de parte de los Verdes y y yo mismo por el SSP (Scottish Socialist Party). Nuestros tres partidos —fundadores de la Scottish Independence Convention en 2005 — se reunirán con miles de personas que llegarán de toda Escocia, incluyendo a muchos provenientes de comunidades cívicas y culturales.

Es digno de atención que los términos del debate han cambiado significativamente desde los 90. Los ‘Unionistas’ aceptan ahora que Escocia es una nación con el derecho inalienable de autodeterminación. También aceptan que Escocia es perfectamente capaz de gestionar sus asuntos, e incluso admiten que seríamos una de las naciones más ricas del mundo. No siempre fue así. Pero ellos insisten, «estaríamos incluso mejor siendo parte del Reino Unido». Volveré sobre este argumento, pero primero es importante remarcar que el que los socialistas apoyemos la autodeterminación no nos hace nacionalistas. Lenin, por ejemplo, apoyó el derecho de los pueblos a la autodeterminación, lo hicieron Rosa Luxemburg, John Maclean y James Connolly. Nadie que conozca su trabajo les llamaría ‘nacionalistas’.

La independencia no está reñida con la lucha de clases, es parte de ella. Y para el Partido Socialista Escocés Independencia quiere decir que los escoceses serán libres del dominio neoliberal de los especuladores financieros que dominan la economía del mundo a día de hoy. El SSP ve en la Independencia un paso hacía una sociedad mejor, y no un fin en sí mismo. Trabajamos por una Escocia socialista independiente, una república democrática moderna. Y esta visión esta concitando mayor apoyo a medida que se desarrolla este debate.


El SSP alega que si todos los ingresos, rendimientos, tasas, impuestos y tributos recaudados en Escocia, y actualmente transferidos al Tesoro del Reino Unido, se quedasen aquí, es evidente el razonamiento de que Escocia sería un emplazamiento más próspero. Pero también aceptamos que la gente trabajadora solo estará mejor si lucha por compartir esta riqueza. No hay ninguna mejora automática que se derive de la Independencia. Solo la clase trabajadora puede mejorar sus estándares colectivos de vida. Y mejorarlos es imprescindible, porque Escocia padece una de las peores condiciones sociales en el Reino Unido. Con 225.000 personas oficialmente desempleadas y cerca de 800.000 trabajadores a tiempo parcial o temporal ganando el mínimo nacional (£6.08), hace falta mucha ayuda. Una de cada tres unidades familiares tirita en la pobreza en cuanto a los estándares de vida, y la calidad de vida se desploma sin remedio. Las obscenas desigualdades escocesas se extienden y no disminuyen mientras padecemos el cañón de la peor recesión económica en 80 años. Los 1.700 empleos perdidos esta semana en Halls of Broxburn son simplemente el último caso en una larga cola de reveses comunes.

El debate, hasta ahora, ha sido ampliamente criticado por estar demasiado enfocado en temas de procedimiento: si habrá una sola cuestión o dos en la papeleta de voto, si el Parlamento tiene poder legal para convocar el Referéndum, quién supervisará el proceso electoral... Estos temas deben derivar pronto en fijar el debate en el tema más importante: ¿La clase trabajadora estará mejor con la Independencia o no?

‘Mejor Juntos’ argumenta que Escocia recibe ganancias desde la Unión. La verdad es que el capitalismo británico impide el avance de la clase trabajadora escocesa. Deniega oportunidades y ahora está llevando a cabo drásticos recortes en sus servicios públicos básicos. Igualmente, el belicismo británico, con el quinto presupuesto mayor en el mundo, nos avergüenza a todos al ser usado para ocupar Afganistán, habiendo invadido Iraq y bombardeado Libya.

Todo esto provoca una creciente pregunta directa para el progresismo escocés. ¿Debemos sustentar nuestras esperanzas en otro Gobierno Laborista inútil, o fijar rumbo a la Independencia? Ed Miliband promete más recortes, más belicismo, más exenciones de impuestos para los ricos, más subidas para la clase trabajadora, más privatización y más asaltos contra las libertades públicas. Hemos tenido suficiente de todo eso. El carácter social democrático escocés se manifiesta en otras decisiones — la abolición de las cargas en la sanidad, gratuidad de los cuidados a ancianos, educación universitaria gratuita... Estas prestaciones significan el compromiso escocés con el colectivismo y el rechazo a la austeridad, recortes y casi todo de los ‘Tories’.

El movimiento por la Independencia tiene una oportunidad excepcional de transformar Escocia y de proveer al país con la política que necesitan los ciudadanos. El camino para ganar el Referéndum es abrazar esta ‘agenda transformacional’ y promover una visión alternativa para Escocia; una que rechace lo neoliberal, el actual modelo capitalista belicista ofertado.

Amonamantangorri
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Amonamantangorri » 23 Sep 2012, 02:11

Shirokov escribió: Mientras no entendamos que el único enemigo del Capital es el Estado, no entenderemos que la única forma de hacer frente a un Capital internacional que persigue unos mismos intereses es construyendo juntos, todos los trabajadores, un Estado lo más grande y fuerte posible. Cuanto más pequeño sea el país, será más vulnerable a los ataques del Capital y además la fragmentación favorece la acción del Capital (sólo hay que ver ejemplos como Suiza, Andorra, Mónaco... o incluso Gibraltar o Isla de Man)
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Dandaros » 23 Sep 2012, 12:00

Amonamantangorri escribió:En tercer y último lugar, defiende que es urgente liberarse de la 'cuestión nacional' para devolver al escenario natural para la acción política de la izquierda, 'la lucha de clases y la pugna por poner El aparato de poder al servicio de las necesidades de la mayoría y no de una minoría privilegiada '. Y esta situación, dice, hoy sólo es posible en un contexto de independencia total de la nación catalana '.

Ahí hace una afimación sin fundamento ¿La independencia cerraría el tema? ¿Qué pasa con los que no la quieren? ¿Se desintegrarán? No, seguirán ahí. Y luego está la reacción del resto del estado ¿Qué nos pasará a los demás cuando se refuercen las posturas nacionalistas españolas debido a la pérdida de Cataluña? ¿Tenemos que comernos a los nacionalistas españoles nosotros solitos? ¿Y qué pasa con el resto del naciones? ¿No querrán la independencia también? No habrá ningún "escenario natural para la acción política de la izquierda"
“No digáis que el movimiento social excluye al movimiento político. No hay jamás movimiento político que, al mismo tiempo, no sea social" K. Marx

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Amonamantangorri
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Amonamantangorri » 23 Sep 2012, 14:02

Dandaros escribió:
Amonamantangorri escribió:En tercer y último lugar, defiende que es urgente liberarse de la 'cuestión nacional' para devolver al escenario natural para la acción política de la izquierda, 'la lucha de clases y la pugna por poner El aparato de poder al servicio de las necesidades de la mayoría y no de una minoría privilegiada '. Y esta situación, dice, hoy sólo es posible en un contexto de independencia total de la nación catalana '.

Ahí hace una afimación sin fundamento ¿La independencia cerraría el tema? ¿Qué pasa con los que no la quieren? ¿Se desintegrarán? No, seguirán ahí. Y luego está la reacción del resto del estado ¿Qué nos pasará a los demás cuando se refuercen las posturas nacionalistas españolas debido a la pérdida de Cataluña? ¿Tenemos que comernos a los nacionalistas españoles nosotros solitos? ¿Y qué pasa con el resto del naciones? ¿No querrán la independencia también? No habrá ningún "escenario natural para la acción política de la izquierda"
Yo no soy catalán y no podría asegurarlo, pero según el autor de la ponencia los catalanes que claramente se oponen a la independencia ya no tienen una fuerza importante. Es razonable pensar que, independientemente de los sentimientos identitarios que tenga cada catalán, si hay república catalana ya no habrá vuelta atrás.
En la práctica, y en relación con este motivo, existen dos grandes mayorías en Catalunya: la de un amplio espectro catalanista cada vez más escorado a favor de la independencia y la de una masa de ciudadanos/as que al menos en apariencia, y por el momento, se mantienen ajenos e indiferentes al proceso y no le presentan resistencia, lo que de hecho funciona como un visto bueno a la consecución de sus resultados lógicos, es decir a la segregación definitiva del Estado español.
Supongo que ante las posturas nacionalistas españolas, la izquierda española debería reafirmarse en su antiguo principio de respeto a la autodeterminación de los pueblos. En ese sentido, opino que mejor sería si un Cayo Lara, por ejemplo, se negase a decir absolutamente nada sobre un asunto que compete exclusivamente a pueblos como el vasco, catalán y gallego.

Dandaros
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Dandaros » 23 Sep 2012, 15:12

Amonamantangorri escribió:
Supongo que ante las posturas nacionalistas españolas, la izquierda española debería reafirmarse en su antiguo principio de respeto a la autodeterminación de los pueblos. En ese sentido, opino que mejor sería si un Cayo Lara, por ejemplo, se negase a decir absolutamente nada sobre un asunto que compete exclusivamente a pueblos como el vasco, catalán y gallego.
1-Cualquier ciudadano puede hablar de lo que le dé la gana.
2-Cayo Lara es el dirigente de una formación estatal, como tal puede opinar de Euskadi, Galicia y Cataluña.
“No digáis que el movimiento social excluye al movimiento político. No hay jamás movimiento político que, al mismo tiempo, no sea social" K. Marx

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Pepito Grillo
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Niños explican la genialidad de la independencia

Mensaje por Pepito Grillo » 11 Oct 2012, 22:32

https://www.dropbox.com/s/ie78frgxy5ptd ... AAC%29.flv

Estos niños catalanes explican como sería de buena la independencia. Sólo con escuchar a la primera niña yo ya me quedo de piedra: "La independencia de Cataluña significa menos impuestos" "Es buena solamente por eso"

Si estamos enseñando a los niños que la redistribución de la riqueza es mala y que lo mejor es la insolidaridad, cosa que justificaria la secesión; entonces algo va muy mal en España.

La segunda niña me ha abierto la boca aún más, aunque para bien. Aún con este clima absurdo de odio al resto de ciudadanos, es capaz de decir (lo adapto un poco :D ) que lo único que importa es evitar enfrentamientos entre hermanos (todos los humanos lo somos), que se siente tan catalana como española y que aún en una Cataluña independiente puede haber amistad con España.

¿hay esperanza en Cataluña a pesar de los esfuerzos de su gobierno de infundir odio, egoismo y la cara más cruel del capitalismo?
Por una izquierda laica, universal, pública y de calidad.

Amonamantangorri
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Re: La cuestion nacional

Mensaje por Amonamantangorri » 28 Oct 2012, 23:38

Independencia, Federalismo e Izquierda Alternativas a la cuestión nacional

Joxe Iriarte “Bikila”
Rebelión

Vivimos tiempos de crisis que algunos denominan crisis perfecta, ya que en la misma, confluyen diversas crisis: de acumulación y sobreproducción, financiera, ecológica, de las libertades democráticas y, en lo que respecta el Estado español, la crisis del proyecto nacional tal como se diseñó durante la Transición.
No será la primera vez que por ese fenómeno llamado desincronización de los tiempos o de las dinámicas político-sociales, en determinadas nacionalidades o naciones, la reivindicación nacional se autonomice o superponga respecto a los problemas económico sociales. Esto no significa que los anule o tape, siempre que las izquierdas de la nacionalidad en cuestión sean capaces de competir con las burguesías nacionalistas y disputarles la hegemonía de la construcción nacional en clave socialista.

Los gobiernos central y autonómico, cada uno en su ámbito, cargan a estamentos superiores (Bruselas o Madrid) la responsabilidad de sus políticas, que saben impopulares. Mienten como bellacos cuando dicen lamentarlo, porque si bien es cierta la imposición exterior, ellos asumen con fervor neoliberal el dogma de “privatizar ganancias y socializar pérdidas”.

Ante una situación tan compleja, la izquierda transformadora no se puede limitar a la denuncia o constatación de tal maniobra, ni quedar paralizada en el puro lamento ante semejante oportunismo. Por el contrario, partiendo del carácter impositivo que se ejerce desde el exterior sobre la nacionalidad, tiene que desplegar la pedagogía adecuada para demostrar que las burguesías locales aplican políticas sociales que van más allá de dichas imposiciones o del déficit de financiación.

Más aún, cuando la realidad no es como la pintan. Vicenç Navarro da en el clavo al demostrar que el déficit de gasto público (incluyendo el gasto social) de Catalunya es mayor que el déficit fiscal (que existe y debe eliminarse). Y también, que el País Vasco, con un sistema fiscal semejante al que aspira CIU, tiene un gasto público social por habitante mucho menor de lo que le correspondería por el nivel de desarrollo económico.

Es decir, no se pueden contraponer las aspiraciones soberanista a las de justicia social, o quedarse al margen de las demandas soberanistas con la excusa de que lo uno entorpece lo otro. Una estrategia transformadora debe integrar tanto una como la otra.

Una muestra de la confusión existente al respecto son las opiniones de Mikel Arana, candidato a Lehendakari por Ezker Anitza-IU, cuando afirma que el planteamiento soberanista, desde un punto de vista de clase, en un momento de crisis es insolidario con el resto de los trabajadores del estado”.

Arana confunde el esfuerzo solidario a favor de políticas equitativas (a escala estatal o europea) con el grado de soberanía a la que aspira cada pueblo. Según su criterio, parece que menos soberanía supone más solidaridad. Pero, ¿desde cuando la solidaridad es mayor cuando existe un poder central o federal superpuesto a las partes que cuando la distribución se basa en una solidaridad consensuada y voluntaria? ¿Por qué regla de tres una Euskal Herria dependiente es más solidaria de lo que podría ser una Euskal Herria soberana? Si se aplicara esa misma regla a los estados, no tendría sentido demandar más soberanía para enfrentarse a los dictados de la Troika.

La realidad es justo la contraria: la solidaridad con las partes mas débiles es un acto distributivo que se ejerce entre iguales y según necesidades.

Pienso que la defensa de la independencia en Catalunya y Euskal Herria no es contradictoria con la lucha anticapitalista en tiempos de crisis. Tampoco creo que sea una panacea o la única solución, como a veces se desprende de algunas afirmaciones de sectores nacionalistas, incluso de izquierdas. Todo depende de qué modelo de independencia se logre y qué uso se haga de los instrumentos y mecanismos derivados de la soberanía nacional que, como ya sabemos, en los tiempos actuales tiene sus límites.

Un ejemplo ilustrativo es Letonia. Consiguió la independencia hace 20 años. Desde entonces ha estado gobernado ininterrumpidamente por un partido de orientación neoliberal. Esto se ha traducido en un empobrecimiento de la población, una tasa de paro del 20% y una emigración de 25% (el 40% de la juventud). De 2,7 millones de habitantes cuando logró la independencia, hoy apenas quedan 2 millones en Letonia. Toda una sangría.

Pienso también, que esa conclusión estratégica no significa que en Euskal Herria, en la coyuntura actual la independencia constituya el eje principal de la lucha nacional. Hoy en día esta lucha ha de centrarse, sobre todo, en la creación de un frente amplio por el derecho de autodeterminación, en el derecho a decidir.

Razones a favor de la independencia de Euskal Herria (válidas también para Catalunya)

La primera, que en lo relativo a la cuestión nacional, el Estados español (monárquico) y el francés (republicano) no son transformables.

Estos estados, al margen de la voluntad de la población afectada, se consideran a sí mismos territorios indivisibles y únicos depositarios de la soberanía y la autodeterminación nacional. Los artículos 1 y 2 de la Constitución española son bien explícitos al respecto.

No es por casualidad. Ambos son producto de una historia donde abundan la expulsiones de minorías étnicas y religiosas, anexiones manu militari, políticas de unificación lingüística, guerras y aventuras coloniales, actos de rapiña sobre otros pueblos y explotación y opresión al servicio de las clases dominantes.

Y la segunda, que estos estados no aportan ninguna ventaja derivada de su mayor tamaño en relación a las naciones que oprimen y que son poco eficaces a la hora de buscar soluciones a problemas que sólo pueden abordarse a escala continental o mundial: la degradación medio ambiental, el cambio climático, etc.

La Unión Europea es un paso en esa dirección, pero construida en función de los intereses del capital.

En un mundo globalizado en el que muchos centros de decisión son lejanos y opacos, nos parece saludable una reacción desde lo local que sirva para alterar la globalización en un sentido diferente a sus parámetros actuales. Esto es, constituirnos como una sociedad autogobernada (en su doble sentido, nacional y societario), soberana, con capacidad para decidir libremente con quienes, y en que términos, queremos unirnos en pie de igualdad. Por ejemplo, con el resto de las naciones, en el marco de una Europa al servicio de los trabajadores y los pueblos.

Hace tiempo que me convencí de que el dicho, ande o no ande caballo grande, no es un requisito para el espacio nacional; tampoco para la construcción socialista.

¿Qué proyecto para el Estado español?

Tal como afirma el catedrático de derecho constitucional, Javier Pérez Royo, en un excelente artículo publicado en El País: Constitucionalmente no existe más que el pueblo español. No existe el pueblo de Catalunya ni de Andalucía, ni el de Murcia… El pueblo español es el titular de manera exclusiva y excluyente del poder constitucional.

El Estado español ha tenido tres ocasiones de oro para cambiar de rumbo: la primera y la segunda repúblicas, y la transición. El peso del nacionalismo reaccionario español en el aparato de estado y entre las clases dirigentes y sectores de la sociedad española derrotaron en los dos primeros casos, y arrastraron en el tercero, al resto de las fuerzas políticas (incluidas una buena parte de las nacionalistas, temerosas de perder toda posibilidad de cambio) hacia un proyecto que negaba la plurinacionalidad en beneficio de la nación española (la única que goza del pleno reconocimiento y soberanía en exclusiva) y depositaba la garantía de su integridad en las fuerzas armadas.

¿Cabe una cuarta oportunidad, una hipotética III República democrática y plurinacional donde Euskal Herria se reubique en libertad?

Por aquello de que no hay nada imposible, no se puede descartar, al menos transitoriamente, esa hipótesis, si bien me resulta harto improbable.

Sin embargo, por todo lo expuesto hasta aquí, y a lo que se añade la negativa evolución del problema nacional (cuestionamiento de competencia de las regiones autónomas) a escala europea, me parece que las dinámicas soberanistas, que en principio podrían ser compatibles con el confederalismo, apuntan hacia el independentismo; es decir, la inserción, directa y sin intermediarios, en una Europa Federal, conformada por pueblos y naciones soberanas, libremente asociados entre sí.

Esta hipótesis está abriendo camino en numerosos analistas que se muestran favorables a una salida confederal o federal de libre adhesión. Martiño Noriega, miembro de la formación Galega ANOVA, constata, que es el nacionalismo español (o el imperialismo español) el que está cerrado a cualquier posibilidad de vía confederal para el Estado.

Jaime Pastor, en su excelente trabajo Los nacionalismos, el Estado Español y la izquierda, reconoce que la actual crisis de la UE no hace más que hacer más probable la hipótesis que hace tiempo avanzaba Michael Keating cuando aseguraba que “una UE intergubernamental cuyos Estados impongan muchas restricciones sobre las capacidades de los gobiernos subestatales, incentivará a las nacionalidades a convertirse en Estado, aunque ello no fuera en principio un objetivo prioritario.

El historiador Jaime Pala, se lamenta de que la izquierda transformadora catalana actual parece haber perdido, o estar perdiendo interés en cultivar un proyecto español republicano, federal, plurinacional y solidaria; cunde la idea de que otra España no es posible, de que no hay aliados con quienes construir el federalismo y de que la actual España monárquica y bipartidista sea la que refleje las pulsaciones íntimas de la gran mayoría de los españoles.

A mi modo de ver, tal realidad es fruto de una larga y amarga experiencia, jalonada de fracasos y solo de forma excepcional puesta en cuestión.1/

¿Qué tipo de independentismo?
Se trata de un marco institucional soberano que basada en la libre adhesión de todos y cada uno de las siete provincias vascas de ambos lados de los Pirineos.

Una independencia nacional como parte de un proyecto que tiene como horizonte la construcción de una Europa de los pueblos y de las personas trabajadoras. Un independentismo partidario del internacionalismo europeo, escala o ámbito donde se dirimirá en último término, la actual guerra de clases, y en cuyo marco los pueblos pueden compaginar su construcción nacional con la Europa social(ista) articulando soberanías (compartidas). Un proyecto busca el fin de la explotación de clase y la libertad nacional, como dos caras de una misma moneda. Somos conscientes (como veremos en lo relativo a la globalización en tiempos de crisis) de que la independencia en sí misma no es ninguna panacea si no va unida a otros contenidos que vayan más allá de las cuestón estrictamente nacionalistas.

Independencia en tiempos de globalización

Es evidente que la globalización capitalista ha puesto límites a la capacidad de los estados y ha erosionado sus potencialidades. Ejemplo de ello es lo ocurrido a Grecia e Italia, con gobiernos prácticamente intervenidos, y lo que le ocurre ahora al Estado español. Asimismo, la globalización está poniendo en cuestión los del estado moderno: la democracia, la ciudadanía y el poder de decisión. Los golpes de Estado sin intervención militar dados por la Troika en Grecia e Italia ilustran el tema.

Sin embargo, este cambio no supone, como afirman algunos teóricos (Negri, Holoway, etc.) la desaparición del imperialismo de base estatal (USA) o del sistema de estados organizados a escala mundial (ONU), o continental (la Unión Europea). Tampoco, ni mucho menos, la del Estado nación.

A pesar de la erosión que ha sufrido en materia de soberanía, el Estado nacional sigue determinando aspectos importantes en lo que respecta a las condiciones de vida de la gente, las políticas educativas y lingüísticas… Constituye, por ello, un espacio fundamental de la lucha político-social, de la confrontación y de la lucha de clases. Por lo tanto, un elemento fundamental en todo proceso transformador.

La soberanía es un requisito para que la sociedad disponga de recursos políticos y legislativos suficientes para administrar sus recursos y afrontar sus propios conflictos. Este requisito es de rabiosa actualidad, en un momento en que la tiranía de los mercados, materializada por las instituciones al servicio de los sectores hegemónicos del capitalismo, está desmantelando todas las conquistas históricas del movimiento obrero, el feminismo, el ecologismo y los movimientos civiles por la democracia.

Es por ello que en estos momentos la resistencia dentro de cada país se está dando en clave de soberanía: el debate sobre la deuda, el euro, la defensa del Estado de Bienestar… Lo triste es que tal combate no vaya acompañado de una mayor solidaridad entre las izquierdas y los movimientos sociales; bien sea en apoyo de las luchas nacionales, bien en el establecimiento de objetivos y movilizaciones europeas.

La ausencia de movilizaciones significativas en apoyo a Grecia a escala nacional y europea es una prueba de dicho déficit.

De ello se deriva la exigencia de soberanía plena para el espacio social vasco y, a su vez, la necesidad de afianzar una alianza amplia entre los distintos pueblos, sus clases trabajadoras y los sectores populares, de toda Europa (principalmente, del Estado español y francés), para acabar con unos estados capitalistas oligárquicos y antidemocráticos y con el ente supranacional construido para la defensa del capital internacional.

Para responder con contundencia a semejante ofensiva del capital y sus instituciones, todos los sectores de izquierda anti sistémica estamos obligados a unir esfuerzos en la construcción de un frente político y social de carácter subversivo y plural, internacionalista, anticapitalista, transversal a escala europea y que agrupe a movimientos de diferente naturaleza: ecologismo, feminismo, movimiento obrero, de liberación nacional, de defensa de la libertades democráticas básicas, etc./2

Frente, que lógicamente se debe ajustar a las diferentes realidades existentes según se trate de ámbitos nacionales (en nuestro caso Euskal Herria), estatales o continentales. Y que tenga en cuenta sus puntos fuertes y sus debilidades.

A modo de conclusión

Es evidente que la estrategia independentista y soberanista, además de apuntalar ese objetivo, está sirviendo para crear y dotar de perspectiva a las naciones sin estado. Tal perspectiva puede acelerarse (como estamos viendo en Catalunya) o ralentizarse en función de diversos factores. Incluso, pueden acortarse en el tiempo la distancia existente entre la exigencia del derecho a decidir y la puesta en práctica de tal derecho en un sentido independentista. Aún así, creo que por el momento, es en la demanda de autodeterminación donde se debe poner el acento. Por las siguientes razones:

1. Ser el terreno de disputa clave, que exige cambios en la Constitución y donde se va a dar el choque inmediato, tanto en Catalunya como en Euskal Herria.

2. Actualmente nos sigue pareciendo el modo más adecuado para agrupar a las distintas izquierdas antisistémicas con diferente orientación nacional y, sobre todo, para agrupar a fuerzas interclasistas favorables al ejercicio de dicho derecho; y

3. Para alcanzar el tan demandado “nuevo marco democrático”, es necesaria una ruptura del régimen actual de la monarquía. Esto no puede plantearse sólo desde Euskal Herria puesto que requiere la alianza con el pueblo gallego, catalán y con los pueblos de España, de Francia y de toda Europa./3

Así como en el terreno antisistémico hay alianzas que distorsionan el objetivo final, incluso lo hacen inviable, en la defensa de los derechos democráticos hay que tender a agrupar desde el independentismo hasta el nacionalismo burgués autonomista, pasando por el federalismo/confederalismo autodeterminacionista.

Aún cuando en la propia configuración de estos frentes democráticos se de una lucha por la hegemonía entre los distintos proyectos. No vale cualquier tipo de democracia.

Ahora que ETA ha dejado las armas, las posibilidades para llevar adelante este enfoque son más favorables que nunca.

24/10/2012

Notas

1/ Respuesta que Jordi Borja y Antoni Doménech dieron a la solicitud de suscribir el "manifiesto federalista"impulsado por intelectuales catalanes.

Jordi Borja: Dos razones para no firmar el manifiesto

Cuando lo inmediato es la consulta, es decir, el derecho a la autodeterminación, no se puede eludir la cuestión… Para el PSUC el derecho de autodeterminación fue intocable hasta el final de la dictadura; nunca entendí la razón de que, sin negarlo, se dejara de lado. B) El federalismo, hoy, no mueve a casi nadie, ¿con qué fuerza se pretende crear un escenario de negociación federalista?. J.B.

Antoni Domènech: Porqué no puedo suscribirlo

Gracias, amigo C. Ya lo había recibido por otros lados. Pero yo no puedo suscribir un manifiesto pretendidamente federal que no reconoce claramente de entrada, sin reservas, el derecho de autodeterminación de los pueblos de España, referéndum incluido. No es ni política ni intelectualmente creíble un "federalismo" así, y estoy convencido de que no hará sino cargar de razón democrática a los independentistas. Con respeto y afecto, A.D.

Creo que la respuesta de JB y AD es impecable. Quiero reseñar, no obstante, lo sospechoso que me resulta la defensa del federalismo en tiempos de demanda independentista. Tal defensa (del federalismo) me hubiera parecido ademas de legitima mucho mas apropiada, en momentos de fuerte ofensiva recentralizadota o contraria a los derechos nacionales de catalunya. Callar entonces, y defender ahora el federalismo, da que pensar de cómo funciona en cierta izquierda la custión de las nacionalidades.

2/ Me identifico con Atilio Borón y Santiago Alba Rico, cuando afirman: El internacionalismo como principio y como práctica presupone un doble reconocimiento: el de que no podemos defendernos de la globalización capitalista sino desde el territorio, definido como conjunto de bienes materiales e inmateriales que pertenecen a una población; y el de que no podemos defender el territorio sin recibir y prestar apoyo a todos aquellos que luchan, en cualquier lugar del mundo, contra las clases y las naciones dominantes. La solidaridad es mucho más que un impulso moral o un instrumento pragmático: es una vacuna infalible contra las quimeras del cosmopolitismo y contra los potenciales fascismos de las identidades étnicas, ontológicas o raciales. Por eso la izquierda ha aceptado siempre como lo más natural y lo más propio de su proyecto liberador la fusión entre el derecho de autodeterminación de los pueblos y el principio de la solidaridad internacionalista.

Por eso mi disgusto, cuando frente a la crisis, argumentan que España es una ruina y por lo tanto lo más razonable es dejarles. Esta idea de independencia respecto a quienes se considera más pobres, está muy alejada del independentismo que propugno (y se asemeja más al nacionalismo económico de los ricos) fundamentado en una visión de pueblos libres asociados entre sí en pie de igualdad. Pueblos que (a pesar de sus diferencias) deben coordinarse y unirse en la lucha contra el enemigo común. Además, este tipo de planteamiento se vuelve en contra nuestro en Euskadi Norte, ya que se da la circunstancia, de que dicho territorio es económicamente menos avanzado que la mayor parte del hexágono.

Por otra parte, está la consideración de quienes son los responsables de que España sea una “ruina” de España. Ya que en ello han contribuido también las élites económicas vascas ( sus inversiones en ladrillo, por ejmplo), y también las políticas (el PNV) apoyando en su momento a Zapatero y también a Rajoy; a la vez que España es también “la plaza del SOL”, los mineros asturianos, los jornaleros andaluces en lucha. En realidad, como decía Machado, hay varias Españas; con una de ellas nada queremos saber, con la otra compartimos aspiraciones emancipatorias en pie de igualdad y dentro de Europa.

3/ Autodeterminación, es sobre todo, democracia.

* No hay nación democrática si no se construye de forma democrática, ya que implica la plena participación de la ciudadanía, su constitución en demos, o proceso constituyente en nación política. Dicho de otra forma, significa la adhesión libre y voluntaria de la mayoría de las personas y los territorios donde se desarrolla el proceso auto determinativo.

* El ejercicio de la autodeterminación supone el modo más razonable de solucionar democráticamente un conflicto de aspiraciones nacionales diferentes y lograr una sociedad más cohesionada, más integrada, aunque respetuosa de su pluralidad. Es además un buen punto de partida para toda la sociedad vasca en la medida en que no supone de entrada, una opción determinada (nacionalista o constitucionalista) sino el auto-reconocimiento por parte de la sociedad vasca de su mayoría de edad para poder decidir con toda libertad la solución de sus problemas internos.

Significa, indistintamente derecho a separarse y a juntarse con quienes se consideran sus con-nacionales, y debe de replantearse cuantas veces se considere necesario, ya que no se agota en un sólo acto. Supone, en nuestro caso, el derecho del conjunto del pueblo vasco a ejercitar frente a los estados español y francés, así como el de cualquier parte de nuestro pueblo con relación al resto.

Ello evidentemente, conlleva una compleja articulación de sujetos (sujeto global y sujetos parciales), y una no menos compleja articulación de instrumentos, sin los cuales difícilmente un pueblo como el nuestro, que no es homogéneo ni territorial ni culturalmente, podrá poner en marcha un proceso auto determinativo que abarque al conjunto y a sus respectivas partes.

Ni por convicción democrática, ni por concepción nacional, podemos -al igual que el nacionalismo español a lo que ellos consideran partes indivisibles de España-, argumentar que Euskadi es una e indivisible, al margen de la voluntad de todas sus partes. Euskadi es plural y algunas de sus partes más plural que otras (sobre todo Nafarroa e Iparralde) y su adscripción a la nación vasca así debe constatarlo. No estamos por un Estado jacobino, sino por otro que sea el resultado de voluntades ciudadanas libres.

* En lo relativo al sujeto.

El sujeto de la autodeterminación debe ser, en principio, toda la ciudadanía del territorio nacional que pretende autodeterminarse, quienes han nacido y no nacido en él, quienes estén a favor de la independencia y quienes no.

Puede adoptar diversas formas tales como el derecho a consulta o referéndum, sea de cara al modelo de relaciones con los respectivos estados, sea de cara al proceso de normalización y pacificación.

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