La izquierda Europea-Elecciones

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Dunántúl
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Re: La izquierda Europea-Elecciones

Mensaje por Dunántúl » 17 Ago 2020, 23:34

javi_komu escribió:
17 Ago 2020, 10:15
Mi pregunta es: Los enemigos de Lukashenko quieren mantener los grandes sectores de economia estatal que bielorrusia ha mantenido despues de que cayese la URSS o quieren privatizarla. Si es lo segundo, mal que me pese, pq no deja de ser un oligarca machista y homofobo, prefiero que se quede Luka. Es mucho mas dificil reestatalizar la economia una vez privatizada que avanzar en otros aspectos, y estoy convencido de que la oposicion tmpoco va a ser mejor en esos aspectos.

Por cierto el Partido comunista de Bielorrusia, el mayor partido de la camara bielorrusa con el 10% de los sufragios, apoya a Luka.
En principio la oposición no tiene programa muy definido porque son grupos muy diversos... pero, pero, pero... según Mundo Justo, que es una organización de izquierdas anti-Lukashenko y, por cierto, el referente de IU allí, en realidad sí que tienen un programa económico y es básicamente neoliberal, pero no se habla mucho de él, más que nada porque, p.ej., la Tijanóvskaya, prefiere hablar solo de los puntos más populares, y en los mítines, tanto ella como los líderes de la oposición, prometen de todo, aunque sean cosas contradictorias.

Aquí lo explican en una charla, está en ruso, pero se le pueden poner subtítulos en español (eso sí, traducidos a partir de los subtítulos automáticos en ruso, así que no sé cómo serán). Yo no he tenido tiempo para ver el vídeo, así que no sé qué dicen exactamente, solo he leído el resumen, que es lo que he comentado más arriba: http://left.by/archives/19891

Dunántúl
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Re: La izquierda Europea-Elecciones

Mensaje por Dunántúl » 18 Ago 2020, 00:55

Menchevique escribió:
13 Ago 2020, 22:56


Qué vergüenza...

Lukashenko vetó delibradamente a dos opositores ahora refugiados en Moscú. Barbariko, al que ponen de pro-occidental, es uno de esos candidatos y es bastante simpático de Rusia. No es un ataque a Rusia, pues las relaciones entre Lukashenko y Putin están en mal momento y Luka mismo ha denunciado interferencias rusas. Se dice (sin confirmar) que la opositora que se pudo presentar ha ido a Lituania escoltada por la KGB. Putin se mantiene imparcial, pero no tendría ningún problema en cargarse a Lukashenko.

Lukashenko fue un idiota gestionando el coronavirus y las manifestaciones no son necesariamente de cosmopaletos pro-UE o pro-OTAN. Buena parte de los bielorrusos están descontentos con Lukashenko pero no por ello prefieren la OTAN y la UE al sistema actual bastante independiente y muy estatalizado.

De hecho el país de la OTAN que ha propuesto rebajar tensiones es Letonia desmarcándose de Lituania y Polonia ¿Qué motivo esgrimen para no ir contra Lukashenko? Precisamente porque la caída de Lukashenko piensan que beneficiaría a Rusia, Letonia es un país muy rusófobo.

El que ha escrito esto ha hecho un copia pega de Venezuela o Cuba y se ha quedado tan ancho...

Y algunas respuestas al tuit son basura pero lo mismo pero inverso. Piensan que es un caso Venezuela-Cuba y quieren "instaurar democracia".
Que yo sepa, corrígeme si me equivoco, no hay dos opositores refugiados en Moscú. Uno ha acabado en Ucrania y está negociando con agentes norteamericanos (Tsepkalo). Por cierto, está acusado de corrupción en Belarús, y Rusia ha aceptado la orden de extradición de Belarús. Aunque antes de saber eso Tsepkalo ya se había largado a Ucrania (pero es cierto que pasando por Moscú antes). Cuando se enteró de lo de la orden de extradición declaró que no tenía la menor intención de pasarse por Rusia. Barbariko se supone que es un hombre ruso, pero no ha llegado a refugiarse en Moscú, más que nada porque está detenido. Que yo sepa no hay otro, pero bueno, a lo mejor se me ha escapado algún nombre... Por otro lado, que Rusia se haya hartado de Lukashenko y haya intentado apoyar a un candidato alternativo (Babariko), no quiere decir que lo de Belarús no vaya también dirigido contra Rusia. ¿De verdad crees que si Lukashenko cae y en su lugar se impone un gobierno de oposición pro-occidental eso no va a perjudicar a Rusia? ¿De verdad crees que hay opciones de que se imponga un candidato prorruso o más neutral en caso de que caiga Lukashenko? Eso está por ver y es muy arriesgado. Yo lo que creo es que si cae Lukashenko, el siguiente de la lista es Putin. Y para Occidente, lo de Belarús es un ensayo general de cara a Rusia. Pero es mi opinión personal, y a lo mejor me he pasado de listo. Pero el hecho es que aquí hay varias partes jugando por sus intereses...

La presión occidental sobre Belarús es muy grande y no se puede negar. Los ataques más fuertes han venido desde medios financiados por Polonia y los EEUU (como el canal NEXTA, que, por cierto, miente y manipula a más no poder, y que se puede seguir en Belarús), aunque desde medios rusos también se le está dando mucha caña a Lukashenko, pero nada que ver con el nivel de NEXTA (con sede en Polonia). Lo cual, por cierto, muestra que esa imagen de dictador que se da de Lukashenko es matizable: hay medios de oposición que se pueden ver en el país, para empezar NEXTA, pero también desde dentro (yo sigo desde hace años Tut.by o naviny, y son opositores y trabajan en el interior del país, y en la manifestaciones están descaradamente del bando de la oposición, sin cortarse un pelo cuando hay que manipular o tomarle el pelo a la gente).

Por cierto, yo, desde la lejanía, lo que veo es que los manifestantes llevan una bandera que fue suprimida como bandera oficial en 1995 a través de un referéndum (75% de votos a favor de la nueva bandera, 20% en contra) precisamente porque a muchos bielorrusos les recordaba la ocupación nazi (de hecho las organizaciones de veteranos ya llevaban desde 1993 intentando cargarse la banderita esa que sacan ahora por ahí). Que mucha gente de la que sale a la calle seguramente no tiene ni pajolera idea del tema y no lo asocian a eso, porque ya han pasado 20 años, seguro. Pero seguro que los que están detrás del tinglado sí que lo saben. Pero, vamos, es incuestionable que desde antes de las elecciones ha habido injerencia externa para debilitar a Lukashenko (tanto por parte de Occidente, de manera muy agresiva-, como por parte de Rusia, de manera menos agresiva, seguramente más bien en plan "tironcito" de orejas).

Y el tema del supuesto corte de internet lo deja muy claro. Todos los medios occidentales acusando al gobierno bielorruso de cortar internet, cuando en realidad lo que parece que ha pasado es un ataque masivo desde el exterior hacia las páginas oficiales más importantes del país que es "defendido" pero que deja la red nacional del país bajo mínimos (y el que no se lo crea, se puede echar un vistazo a la página del Centro de Incidencias de Internet de Belarús, que registra un montón de ataques brutales a su red -aunque ahí no especifican si son desde fuera-; cosa que, por cierto, pasa en todas las elecciones, solo que esta vez ha sido mucho más brutal). Como digo, yo sigo desde hace años tut.by, y por ejemplo ellos mismos reconocían que limitaban su acceso desde el exterior para asegurar el del interior, ante los problemas en la red; pero el resto de los canales (especialmente NEXTA, que como digo, es muy seguido) hablaban de bloqueo por parte del gobierno.

En fin, que de ese comunicado, la primera parte es evidentemente correcta. La segunda, bueno, es más discutible. Creo que es evidente que ni de coña ha ganado Lukashenko con un 80%, seguramente haya ganado, pero por mucho menos. Aunque eso de que ha ganado la oposición (y algunos hablan del 80% o así a su favor también) es todavía menos creíble. No sé, no veo que un tuit así sea una vergüenza (criticable, obviamente sí).

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Re: La izquierda Europea-Elecciones

Mensaje por Dunántúl » 18 Ago 2020, 14:44

Bueno, ha sido escribir lo de arriba y se ha quedado anticuado...

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Re: La izquierda Europea-Elecciones

Mensaje por Dunántúl » 18 Ago 2020, 18:08

Es que hoy se han conocido algunos detalles del programa de la oposición, llamado "Paquete de Renovación de las Reformas para Belarús".... y es muy fuerte... solo tengo una pequeña duda al respecto, y es que se ha subido a una página opositora, pero luego han borrado el artículo, aunque muchos han podido leerlo antes de que lo hicieran, y además se ha conservado en el caché de google...

Resumiendo:

- privatizaciones masivas
- ingreso en la UE y en la OTAN
- abandono de la Unión Aduanera con Rusia, restablecimiento de la frontera con Rusia (que ahora es abierta, por el tratado de la Unión Aduanera)
- prohibición de canales de información rusos
- política de persecución de la lengua rusa (predominante en el país), para fortalecer el bielorruso
- volver a la bandera blanquiroja (que fue la nacional entre 1991-94, hasta que se decidió en un referéndum su sustitución por la actual, sobre todo porque a muchos les recordaba la bandera de la Bielorrusia ocupada por los nazis; el 75% de la población votó a favor de sustituir esa bandera)
- descomunistización y dessovietización...

https://14milimetros.com/los-entresijos ... o-radical/
en ruso se puede ver aquí:
http://webcache.googleusercontent.com/s ... clnk&gl=ru

Además, rechazan la posibilidad de hacer un recuento de los votos en las elecciones (según Lukashenko, él se lo ha propuesto a la oposición; según la oposición, no han recibido una propuesta así, pero da igual , es imposible hacer un recuento porque ya se han destruido papeletas -dice la oposición-. Esto último es extraño, ya que la legislación bielorrusa obliga a guardar las papeletas 6 meses -esto no lo dice la oposición, claro).

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Re: La izquierda Europea-Elecciones

Mensaje por santaella » 18 Ago 2020, 19:15

¿ El programa es una copia de lo que es Ucrania? Vaya mierda facha que se está apoderando por las buenas o por las malas de las ex-repúblicas socialistas.
Podéis marchar orgullosos.
Sois la historia, sois la leyenda...

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Re: La izquierda Europea-Elecciones

Mensaje por Robert Hood » 18 Ago 2020, 22:21

Poco que comentar aquí. IU tendrá el referente que sea, pero el PCE está en contra de la oposición. Gracias Dunántúl por la información.
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Re: La izquierda Europea-Elecciones

Mensaje por ReVoluCioN! » 31 Ago 2020, 22:46

Nuestro querido rafael Poch opina en este artículo sobre Bielorrusia. Os lo pego por si estáis vagos.

Jaque mate bielorruso
El mismo personaje que en los años noventa expresó la soberanía popular se ha convertido en su impedimento
Rafael Poch 31/08/2020

¿Perdió Aleksandr Lukashenko las elecciones presidenciales del 9 de agosto? Mi impresión es que incluso sin mediar amaños podría haberlas ganado, aunque desde luego no por un 80% del voto. Esa impresión es compartida hasta en el Ministerio de Exteriores alemán en Berlín, pero no cambia lo esencial: el resultado ha indignado en su país y desencadenado un potente movimiento popular. Parece que el vaso se ha colmado en Bielorrusia. Pero ¿cómo se ha llegado hasta aquí y qué horizonte se perfila tras una caída del caudillo bielorruso?

Cuando la URSS fue desmantelada, las repúblicas se rebelaban movidas por tres vectores: las ambiciones de sus dirigentes, que con las independencias ascendían a la soberanía y la propiedad, el descontento social y la conciencia nacional de la población. En unas repúblicas pesaba más lo nacional, en otras lo social y en otras lo elitario. En el caso de Bielorrusia los tres vectores eran muy débiles.

Recordemos que Bielorrusia era la más “soviética” de las repúblicas de la antigua URSS. Durante el antiguo régimen y, a diferencia de Rusia o Ucrania, no había allí disidentes. Su grupo dirigente estaba menos degenerado. Recordemos al frugal exlíder partisano, Piotr Masherov, su malogrado primer secretario en la época de Brezhnev. Su tremenda experiencia en la Segunda Guerra Mundial, la idiosincrasia de sus gentes y su propia biografía hicieron así a Bielorrusia.

Desde esa identidad particular, la inmensa mayoría de los bielorrusos vivieron la disolución de la URSS como una afrentosa e impopular imposición. Por ello, a principios de los noventa, la elección a la presidencia del país, por amplia mayoría, de un outsider que encarnaba aquel malestar fue el primer acto de soberanía popular de los bielorrusos: cuando en todas las republicas de la ex URSS se elegían a presidentes “occidentalistas” y a excomunistas con traje nuevo anticomunista, los bielorrusos eligieron a Aleksandr Lukashenko, un muzhik sovietizante, orgulloso de su identidad.

Ahora, cuando solo se destacan las miserias de líder autoritario, hay que recordar que en los años noventa Lukashenko hizo algo capital: mantener la industria y no privatizar. En un país que no tenía recursos naturales y que era, literalmente, el taller de la URSS, aquel mantenimiento era puro sentido común. De esa forma se preservaron, en gran medida, las ventajas sociales vinculadas al régimen soviético. En los peores años de la Rusia de los noventa, los años del gran saqueo y privatización de Yeltsin y del gran colapso social, cuando los ancianos veían sus pensiones reducidas a nada, los obreros dejaban de percibir sus salarios y un puñado de espabilados bien relacionados se hacían millonarios, Bielorrusia se mantuvo con mucha mayor estabilidad socioeconómica y una mayor continuidad en su identidad sovietizante. Todo eso compensó con creces la ausencia de pluralismo y el ejercicio autoritario del poder ante su población, pero, naturalmente, generó una gran hostilidad en Occidente.

Enseguida comenzó una intensa acción encubierta contra Bielorrusia. Era la época de la cruzada contra Milosevic en Yugoslavia y el Washington Post calificaba a Lukashenko como “el último dictador de Europa”. A través de la OSCE, del Departamento de Estado y de las embajadas en Minsk, Occidente apoyaba a la débil oposición bielorrusa. Se pensaba que con el tiempo y subvenciones similares a las que habían rodeado la caída de Milosevic se podría llegar en Minsk a una “revolución democrática”. En vísperas de las presidenciales de septiembre de 2001, el responsable de la política exterior europea, Chris Patten llamaba a la dividida oposición bielorrusa a “extraer lecciones de la experiencia yugoslava y unirse contra Lukashenko”.

Por Minsk empezaron a desfilar diplomáticos y jefes de misión de las mismas características que los destacados en los Balcanes o en Irak. Gente como Richard Butler, el australiano que dirigía la misión de la ONU en Bagdad por cuenta de la CIA, o con curriculum latinoamericano del estilo de William Walker. Ex jefe de la misión de la OSCE en los Balcanes, Walker, había sido el propagandista de la fraudulenta “masacre de Racak” de enero de 1999, que preparó el clima para la “guerra humanitaria” en Yugoslavia. En Minsk, el embajador americano era Michael Kozak, exembajador en Cuba, funcionario en Nicaragua y El Salvador en la época dura, encargado de Panamá en el Departamento de Estado en vísperas de la invasión de 1988. “Nuestros objetivos y metodología en Bielorrusia son los mismos que utilizamos en Nicaragua” en los años setenta y ochenta, declaró Kozak a la prensa británica en vísperas de las presidenciales de septiembre de 2001. En ellas, el principal adversario de Lukashenko era el sindicalista Vladimir Goncharik. La candidatura de Goncharik, un personaje sin carisma, había sido apadrinada por el jefe del grupo de asesores y observadores de la OSCE, Hans-Georg Wieck. Llegado a Bielorrusia en 1998, Wieck había sido director del Bundesnachrichtendienst (Bnd), los chapuceros servicios secretos alemanes. Cinco meses antes de las elecciones, Wieck instó a la dividida y maltratada oposición a Lukashenko a presentar a un candidato único.

Wieck y la embajada americana crearon en Bielorrusia 300 organizaciones no gubernamentales para promover la “sociedad abierta” en Bielorrusia y ayudaron con más de medio millón de euros (una cantidad considerable en un país en el que el sueldo medio era de cien euros) a la oposición, mientras desde Lituania y Polonia sostenían emisoras de radio que atacaban noche y día a Lukashenko y la OTAN realizaba maniobras militares junto a la frontera bielorrusa en Lituania.

Mientras sucedía todo eso, el índice de desarrollo humano, y la calidad de vida en general, iban en Bielorrusia bien por delante de países europeos como Bulgaria, Rumanía o Montenegro, el gasto militar era discreto y en la tabla de corrupción de Transparency International Bielorrusia aparecía en el puesto 79; salía mucho mejor librada que Rusia y Ucrania que están en el 131.

En Rusia, ocupar una posición de poder sirve para enriquecerse. En Ucrania al contrario: uno ocupa una posición de poder porque es rico. En Bielorrusia, cuyo PIB más que dobla al ucraniano, la relación entre poder y bienestar material no es tan fuerte. Todo eso otorgó –y otorga– un enorme atractivo a Lukashenko entre la población de Ucrania y de Rusia. Desde luego no en los medios de la intelligentsia y burguesía liberal de esos países, que son los interlocutores habituales de los periodistas occidentales, pero sí entre la gente común y en los medios nacionalistas y comunistoides.

Con todo su primitivismo autoritario que lo coloca junto a otros personajes de los tiempos como Trump en América, Duterte en Filipinas y unos cuantos en la propia Europa, Lukashenko ha sido sumamente hábil desde su frágil posición geopolítica. Contrarrestó la agresiva injerencia occidental jugando con los altibajos de su crucial relación con Rusia. Entró en el programa “Asociación Oriental”, destinado a aumentar la relación política y económica de Bruselas con seis países exsoviéticos, se negó a reconocer las independencias de Osetia del Sur y de Abjasia. Tampoco reconoció la anexión rusa de Crimea y se erigió en mediador del conflicto ruso-ucraniano. Todo eso fue inmediatamente recompensado por Occidente en forma de distensión.

En el orden interno, el cambio de régimen en Ucrania y su caótico resultado fueron observados con prevención por la sociedad bielorrusa, que no desea una revuelta que traiga el caos y, menos aún, una revuelta antirrusa que no tiene base social. Por todo ello, las elecciones de 2015 en Bielorrusia fueron tranquilas: la gente estaba asustada por las consecuencias de caos con aspectos de guerra civil que el cambio de régimen tuvo en Ucrania.

Todo eso ya es pasado. Lukashenko lo jugó y explotó con gran habilidad, pero esos recursos se han agotado. Las manifestaciones multitudinarias indican claramente que han caducado. La gente, o por lo menos una gran parte de ella, está harta. Eso también es mérito de Lukashenko.

En los últimos 15 o 20 años, la gestión del caudillo bielorruso ha aportado otra cosa a su conservadora y responsable sociedad: la conciencia y el hartazgo por la falta de democracia formal. El mismo presidente que en los años noventa expresó la soberanía popular bielorrusa ante la impuesta y no deseada disolución de la URSS, ha enseñado a la soberanía popular estos últimos veinte años –¡y bien a su pesar!– otra lección: la carencia de democracia y la ausencia de derechos políticos elementales en una sociedad moderna. Ha pasado una generación. Muchos bielorrusos están diciendo basta a todo eso.

La gran pregunta es cuál es la alternativa a la irreversible quiebra de un sistema político bonapartista-autoritario, con mucha economía estatalizada (un tercio del PIB y el 40% del empleo son de origen estatal), relativa equidad y “justicia” sin derechos. La respuesta no es optimista. De momento, pese a lo que han transmitido muchos informes periodísticos, no ha habido un movimiento huelguístico significativo, solo mítines, reuniones con la dirección y paros puntuales en una treintena de empresas, según fuentes sindicales rusas (legalmente, la posibilidad de hacer huelga apenas es viable en el régimen de Lukashenko). En las universidades, las recetas neoliberales y empresariales a la americana están sólidamente presentes en manuales y concepciones. No hay en eso gran diferencia con las universidades europeas. Tampoco hay en el país una gran experiencia de autoorganización. La simple realidad es que no hay a la vista una alternativa más allá de lo que sugiere el programa publicado en vísperas de las elecciones por media docena de partidos y organizaciones de la oposición, entre ellos los “socialdemócratas” (Hramada), verdes, Frente Popular, cristiano-demócratas y otros: neoliberalismo con plena integración en el capitalismo transnacional.

Eso quiere decir que el conocido y contradictorio escenario de tantas sociedades del Este de Europa y la ex URSS de los últimos treinta años de un aparente “avance cívico-democrático” con retroceso en los derechos sociolaborales y en la soberanía nacional podría estar servido. Cabría pensar que, desde el actual sistema estatista-bonapartista de Lukashenko, se podría pasar a una democracia keynesiana. Por desgracia, la experiencia sugiere que en estos ámbitos la línea recta no es la distancia más corta entre dos puntos.

Para el régimen de Putin, la revuelta popular bielorrusa representa un doble desafío. Por un lado el de cómo conservar a un aliado geopolítico, aunque sea cada vez más díscolo, en su frontera con la OTAN y la UE. En los últimos años Rusia ha perdido su entorno de aliados, no solo por el entrismo de sus competidores en la antigua zona soviética o de influencia de la URSS, sino también por su propia torpeza y porque la oligarquía rusa no es, lógicamente, internacionalista sino que pone su beneficio por delante de cualquier otra consideración. Sería el colmo de las torpezas perder ahora a la república mejor predispuesta hacia Moscú y los hermanos rusos de las antiguas de la URSS.

En segundo lugar, el régimen de Lukashenko tiene claros parentescos autocráticos con el ruso, que tampoco conoce la alternancia en el poder. El movimiento popular bielorruso podría inspirar e impulsar las protestas ya en curso en Rusia, de cara a la complicada cita electoral a nivel local y regional que el Kremlin tiene el 13 de septiembre. Una eventual caída de Lukashenko en Bielorrusia tendría fuerte repercusión simbólica para Putin y su posible “eternización” en el poder.
El que es revolucionario puede vivir donde quiera.
Cuando yo caiga, que empuñe otro mi arma y mi coraje y que no se olvide de vengarme también
La esclavitud no fue abolida, sólo se puso en nómina.

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Re: La izquierda Europea-Elecciones

Mensaje por Dunántúl » 06 Sep 2020, 14:44

ReVoluCioN! escribió:
31 Ago 2020, 22:46
Nuestro querido rafael Poch opina en este artículo sobre Bielorrusia. Os lo pego por si estáis vagos.

Jaque mate bielorruso
El mismo personaje que en los años noventa expresó la soberanía popular se ha convertido en su impedimento
Rafael Poch 31/08/2020

¿Perdió Aleksandr Lukashenko las elecciones presidenciales del 9 de agosto? Mi impresión es que incluso sin mediar amaños podría haberlas ganado, aunque desde luego no por un 80% del voto. (...)[/url]
Gracias. Me parece un artículo muy bueno, en la línea de Poch (más allá de que en algún punto concreto pueda uno discrepar).

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